Historia del Enduro
Historia del Enduro: el deporte más completo

El enduro es la especialidad más completa del motociclismo, exige velocidad, resistencia, técnica… Es un compendio del arte de montar en moto y, además, el enduro puede es el deporte motociclista que más evoluciones ha experimentado en su historia.

Autor:
Juan Pedro de la Torre
Foto:
Archivo
Publicado el 14/03/2018
Historia del Enduro

Puede que el enduro sea la especialidad motociclista que ha sufrido más transformaciones a lo largo de su vasta historia. Empezó prácticamente sobre las mismas bases del trial, y posteriormente tomó forma bajo la fórmula de la regularidad. Pero cuando las sendas de herradura pasaron a ser carreteras, las abandonó para adentrarse definitivamente en los caminos. Hoy el camino ya es lo de menos, lo que cuenta es la especial y el crono.

Lo que conocemos hoy como enduro ha sido un compendio de especialidades: velocidad, resistencia, motocross, trial… Había que ser un piloto muy completo para destacar en este deporte porque todo el recorrido de la carrera era importante. Los registros se marcaban en las cronos y las aceleraciones, que desaparecieron de la especialidad a finales de los años ochenta, eran unos valiosos enteros para la clasificación global. Pero las limitaciones medioambientales de los últimos años han hecho que el recorrido, el rallye, se convierta en un puro trámite con mucho asfalto y trazados en el monte cada vez más limitados.  Aquello de los controles apretados, donde se podía penalizar tiempo y decidir una carrera pasaron a la historia.

Hoy manda el crono puro y duro. En las especiales como el crosstest, endurotest  o la propia extrema, diseñada como reclamo para la vista del público, pero todas ellas alejadas del elemento natural de este deporte, las trialeras, donde se marcaba la diferencia entre los buenos y los mejores. ¿Dónde ha quedado todo aquello?

Los comienzos del enduro

En el pasado, el enduro era conocido como Todo Terreno, y antes que eso como regularidad -la regolarità de los italianos-, y en los albores de este deporte su práctica se confundía con el trial. Como casi todas las actividades deportivas, su origen estuvo en Inglaterra. Los primeros fabricantes de motos vieron necesario realizar adaptaciones de sus vehículos para que pudieran circular por lugares poco accesibles, y así, casi sin darse cuenta, haciendo pruebas de los cambios realizados se inició la especialidad, aunque la primera competición oficial de carácter internacional fuera de una pista con firme tuvo lugar en Francia en 1902.

Cuando en 1904 se creó la Federación Internacional de Clubes Motociclistas (FICM), precursora de la actual Federación Internacional del Motociclismo (FIM), las carreras de todo terreno ya estaban claramente diferenciadas de las de velocidad, aunque en aquellos días no era fácil distinguir entre un camino y una carretera. En 1913 tiene lugar la primera edición de los Internacional Six Days Trial (ISDT), antepasados de los ISDE (Seis Días Internacionales de Enduro), que no alcanzarían esta denominación hasta 1981, cuando la especialidad pasa de denominarse todo terreno a ser conocida como enduro, y los ISDT se convierten en los ISDE.

Esa primera edición de los ISDT tuvo lugar, cómo no, en Gran Bretaña, en la localidad de Carlisle, y se realizó tomando como base una carrera de 1.000 millas de regularidad, formando equipos nacionales de varios pilotos. Básicamente, el terreno por donde circulaba la carrera no era muy diferente a un trial de la época, que ya entonces comenzó a ser relativamente popular, lo que llevó a organizar en 1909 la primera edición de los Seis Días de Escocia de Trial (ISST), que inicialmente fueron cinco… La diferencia entre los ISST y los ISDT estaba precisamente en el factor tiempo, la regularidad, ya que los participantes tenían que cumplir un horario de paso en determinados controles para evitar penalizaciones. La carrera pasaría pronto a ser conocida internacionalmente como los Seis Días.

En los ISDT de 1913 se impuso el equipo británico, formado por dos motos y un sidecar, en el que estaban los hermanos Charlie y Harry Collier, fundadores de Matchless, varias veces ganadores en las primeras ediciones del Tourist Trophy de la Isla de Man. La I Guerra Mundial (1914-1918) interrumpió el desarrollo de la competición hasta 1920, y a partir de ese año la prueba fue desarrollándose por diferentes países europeos, Francia, Suiza, Suecia y Noruega, hasta que en 1924 se produce la primera innovación: además del Trofeo absoluto, se instituye el Vaso de Plata, una clase en la que igualmente participaban equipos nacionales, pero en esta ocasión con motos no fabricadas en su propio país.

La normativa sobre el número de elementos que formaban los equipos fue variando. De las dos motos y el sidecar –o un ciclocoche, si se quería- se pasó a las cuatro motos, hasta que llegada la década de los años treinta se estableció que el equipo del Trofeo tendría seis pilotos, y el del Vaso de Plata, cuatro.

En esos tiempos, la competición en los ISDT se vivió con muchísima tensión. Las ediciones de 1933 a 1936 se disputaron en Alemania, bajo el gobierno de Adolf Hitler. Miles de voluntarios alemanes colaboraron para que su equipo triunfara en la carrera, empleando la prueba como un elemento más de la propaganda nazi que propugnaba su superioridad étnica. La doble victoria británica en Freudenstadt en 1936, imponiéndose en el Trofeo y el Vaso, llevó la carrera al máximo nivel de tensión, pero lo flemáticos británicos supieron templar sus ánimos a pesar de las provocaciones, y el episodio de la entrega de premios se desarrolló sin incidentes.

Tras dos años en Gran Bretaña, la carrera volvería a Alemania en 1939, en un escenario de máximo enfrentamiento político: Hitler había ocupado ya los Sudetes y Checoslovaquia. Los ISDT se disputaron pero la FICM no aprobó los resultados porque la carrera estuvo plagada de irregularidades. Días después, la invasión de Polonia desata la II Guerra Mundial. Los Seis Días no volverán a disputarse hasta 1947.

Regularidad, Todo terreno, Enduro

Después de la guerra, Europa fue retomando el ritmo de la vida. Las competiciones también, y 1947 es el año en el que las pruebas internacionales recobran su pulso. Los Seis Días se disputan en Checoslovaquia, por caminos y veredas, pero es el concepto de la regularidad el que se impone por encima de todo en este tipo de carreras, por carretera, mientras que las pruebas de campo se centran en el motocross. Las carreteras de la época distaban mucho de ser lo que hoy entendemos que debe ser una carretera, con lo que no había excesiva diferencia entre rodar por una carretera que hacerlo por un camino.

El incremento del tráfico durante el final de los años cincuenta y la expansión del utilitario sacan a las motos de las carreteras de montaña que, a falta de circuitos permanentes, se habían convertido en su habitual escenario de competición. Eso lleva las motos de regularidad a los caminos, y así, a mediados de los años sesenta, nace el Todo Terreno. La primera edición del Campeonato de España tiene lugar en 1965 y se impone el velocista Carlos Giró, con OSSA.

Los Seis Días siguieron su curso, sin alteraciones. El motociclismo británico inicia su declive en los años cincuenta y son los países centroeuropeos los que dominan la carrera: Checoslovaquia y las dos Alemanias se repartirán la mayoría de las victorias entre 1952 y 1977, y el dominio checo en el Vaso de Plata es claramente mayoritario hasta 1979.

Europeo y Mundial

En 1968 se crea el Campeonato de Europa, que se mantendrá bajo esta denominación hasta 1990, año en que pasa a convertirse en Campeonato del Mundo. Organizado en dos jornadas de carrera, el Europeo fue un campeonato complejo, con numerosas categorías, desde la pequeña clase de 50 c.c., a la de superiores a 1.300 c.c. En 1980 el Europeo llegó a tener once categorías: 50, 75, 100, 125, 175, 250, 350, 500, 750, 1.000, y más de 1.300 c.c. ¡Una locura!

Por eso en 1981 se produce una reorganización de la especialidad, y se introduce una nueva denominación: el Todo Terreno pasa a llamarse Enduro, y los ISDT se denominan ISDE (Internacional Six Days Enduro). Las categorías se limitan a seis: 80, 125, 175, 250, 500 y 500 4-T.

Posteriormente, con la llegada del Mundial en 1990 se produce una continua adaptación de las categorías, dando entrada a las motos de “cuatro tiempos” en clases independientes: 350, y hasta 1.250 c.c. La categoría de 80 desaparece en 1984, y desde entonces es la cilindrada de 125 la que queda como primer escalón de la especialidad. Se mantendrán sólo cuatro categorías hasta 1998, variando su reglamentación en función de la cilindrada, y en 1999 llegan las 250 4-T. El impacto medioambiental de los motores de “dos tiempos” pesa, y los fabricantes empiezan a centrarse en las mecánicas 4-T, con las que es más fácil cumplir con una normativa cada vez más exigente.

Cambios de reglamento

En lo deportivo, el enduro también cambia. Ha desaparecido la prueba de aceleración del todo terreno, y los controles son cada vez más holgados, los rallyes más insulsos, y el recorrido deja de tener importancia en el resultado final. Todo se decide en las cronos. Incluso cambia el perfil del piloto, y son muchos los procedentes del motocross que se aventuran en el mundo del enduro. En el pasado no fue extraña su presencia en los enduros, pero no dejaba de ser una especialidad que requería unas habilidades específicas, pero la simplificación de la carrera facilita el éxito de los hombres del motocross.

En 2004 hay un nuevo cambio en las categorías, que quedan reducidas a sólo tres, desapareciendo un año después el título absoluto o scratch que se había instituido en 1998. Aparecen Enduro 1 (125 2T/250 4T), Enduro 2 (250 2T/450 4T) y Enduro 3 (superiores a 500). El programa de tres categorías se ha mantenido hasta el año pasado, en el que se estableció la clase EnduroGP, para motos de 250 c.c. o superiores, y la clase Enduro2, que es la nueva denominación de la clase Enduro 1, desapareciendo definitivamente Enduro 3. Una situación idéntica a la que se dio años antes en motocross. Para 2018 los promotores del Mundial han dado un paso atrás recuperando las tres categorías y manteniendo como categoría absoluta EnduroGP. Así son las categorías en 2018.

La evolución hacia el extremo y el superenduro

En contraste con la pérdida de los valores clásicos del enduro, empezaron a cobrar relevancia  las pruebas extremas. Carreras como Ezbergrodeo o Romaniacs, entre muchas otras, coparon la atención de los medios. Es indudable su espectacularidad y su creciente influencia se ha dejado ver en el enduro clásico, que ahora cuenta con una especial extrema. Fruto de esa influencia nació una nueva especialidad, el Superenduro, que cobró vida de la misma forma que lo hizo el trial indoor o el supercross: bastó con encerrar una carrera de enduro dentro de un pabellón deportivo. El primer mundial de la especialidad tuvo lugar en 2008, antes fue copa del mundo. Pero, reconozcámoslo, el Superenduro no es enduro auténtico. No es una carrera contra ti mismo, es un supercross con obstáculos artificiales.

Ahora la siguiente vuelta de tuerca es el campeonato WESS (World Enduro Super Series), un certamen que reúne carreras de enduro clásico, con pruebas extremas y cross country. Es una iniciativa de Red Bull, que ha seleccionado ocho carreras internacionales, todas independientes entre sí, que darán forma a este nuevo concepto de campeonato. Pero a pesar de la llegada del WESS, el Mundial y los ISDE no pierden su identidad ni su condición de pruebas máximas en el mundo del enduro.

España y el enduro

A pesar del notable éxito que el todo terreno y el enduro ha tenido en nuestro país, los pilotos españoles tardaron en brillar internacionalmente en la especialidad. Fueron pocos los que se aventuraron fuera de nuestras fronteras, y sus resultados en los ISDE oscilaron entre lo esperanzador y lo discreto hasta mediados de los años ochenta. El primer y único piloto español que logró la victoria en una carrera del Europeo antes de que el campeonato alcanzara el rango de Mundial  fue Jordi Arcarons, que en 1989 se impuso en la segunda jornada de la prueba checa en la categoría de 125.

España acogió por primera vez los Seis Días en la mítica edición de 1970 que tuvo lugar en El Escorial (Madrid). Quince años después la carrera llega a La Cerdaña (Lérida), y en 2000 se disputa en Granada. En 2016 Navarra fue escenario de la visita de los ISDE a nuestro país. El despertar del enduro español coincide con la edición de 1985. La carrera fue preparada a conciencia, como nunca, y el rendimiento de la formación española rozó la perfección, logrando la segunda posición tanto en el Trofeo –por detrás de Suecia- como en el Vaso de Plata –ganó Alemania Oriental-, demostrando una progresión evidente.

A partir de ese momento el enduro español salió de su letargo y la presencia española fue continuada en el Mundial y en el nuevo campeonato europeo, creado en 1992. Josep Rovira ganó el Europeo de 125 en 1993; Nani Roma el de superiores a 175 en 1994; Marc Puigdemont el de 125 en 1995; Miki Arpa se impuso en superiores a 175 en 1997… Y así llegamos a 1998, cuando el equipo nacional junior ganó los Seis Días disputados en Australia, y Marc Coma el Europeo de 250. El éxito en los ISDE se prolongó durante tres ediciones de forma consecutiva, culminando con la victoria en los Seis Días de Granada, en 2000, aunque el triunfo en el Trofeo Mundial seguía resistiéndose. Ese año, Gerard Farrés ganó el Europeo de 250.

La fórmula del campeonato de Europa como segunda división de la especialidad desapareció en 2001, pero los títulos no tardarían en llegar a las vitrinas del enduro español. Iván Cervantes logró el primero título mundial en 2005, ganando en la categoría Enduro 1, donde renovaría el título en 2006, y sería campeón posteriormente en Enduro 3 en 2007 y 2009, año en el que, además, ganó el Mundial de Superenduro.

Mientras tanto, el equipo nacional ganó dos títulos más en el Trofeo Junior de los ISDE, en 2007 y 2009, pero el título absoluto se sigue resistiendo a la formación española. Quizás la nueva generación, impulsada por Josep García, flamante campeón del mundo de Enduro2 en 2017, consiga superar la última cumbre que falta por hollar al enduro español.

Texto:

Juan Pedro de la Torre

Fotos:

Archivo

Publicado el 14/03/2018

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