Editorial

Que lo retro no nos impida ver el bosque

Gonzalo de Martorell
04/09/2018
Las tendencias son algo natural a la moto, al fin y al cabo un artículo pasional. Pero todas las modas tienen un límite y en el caso de la moto ha de ser la seguridad...

Yo he vivido esos días más o menos absurdos en los que, por moda, todo el mundo conducía RR's y en los que si ibas a comprar al súper con una moto de menos de 100 CV eras un sieso y un “pringao”. Éramos una excepción en Europa -donde las RR iban ya en retirada- que se comentaba en las presentaciones internacionales como “el caso español” a despecho de que uno intentaba explicar que eso era porque pesaban más las ganas de desquitarse de los años de carencia que la funcionalidad.

Poco después llegaron las trail dakarianas. Fue coincidiendo con los años dorados del rally africano y las Africa Twin, Super Teneré y hasta alguna esporádica Cagiva Elefant y Suzuki DR Big asumían el rol de llevar a los niños al colegio. Algo más funcionales y bastante más cómodas sí que eran...

Cuando lo que empezó a molar fueron las custom, las maxitrail aventureras quedaron arrinconadas -durante años no levantaron cabeza y solamente desde hace 5 o 6 años han vuelto a venderse realmente bien- y la calle se llenó de choppers y cruisers enormes. Además de Harley-Davidson las cuatro niponas las fabricaron con éxito y todos recordamos las Vulcan, las Virago, las Shadow o las Intruder.

Y es que los españoles somos así; o todo o nada, sin término medio.

Después la cosa se normalizó un poco más con las “naked” -sin duda las más funcionales en términos de uso de diario- pero pronto surgió un problema: todas se parecían y permitían menos posibilidades de lucimiento... así que tras una breve parada en el mundo de las preparaciones llegamos a la actual pasión por lo retro. 

Que quede claro que me encantan las máquinas de estilo retro; no tengo problema en decir que es mi favorito y en el que me muevo siempre a la hora de elegir mis motos personales... pero es que el problema no está en el estilo sino en el cómo algunos lo llevan al extremo. Porque con el pretexto del retorno de lo “vintage” estoy viendo a algunos insensatos poner en circulación motos que parecen directamente sacadas de un desguace o del garaje del abuelo tras haber permanecido 35 años acumulando polvo en su interior.

El límite al estilo ha de estar siempre en la seguridad y limitarse a limpiarle la cara a una antigüalla y volverla a arrancar no es “ir de retro”; es jugarse el pellejo. No se trata ni de esnobismo por lo nuevo ni de terror a lo antiguo; una moto clásica perfectamente cuidada es una moto clásica perfectamente cuidada y tiene su rol bien definido en el mundillo motociclista.

Pero una moto vieja puesta en la calle sin más, es una moto vieja puesta en la calle... y confundir ambos términos puede costar muy caro. Creo que el concepto va más en la personalización “a lo retro” de motos modernas que en la recuperación de motos setenteras u ochenteras. Se trata más de sensaciones, de estética y de una manera de entender la cultura de la moto más que de simples mecánicas obsoletas.

Director de Moto1pro

Gonzalo de Martorell

Director de Moto1pro

Gonzalo de Martorell

Siempre periodista y siempre motero. Y a ambas cosas me dedico desde hace casi 30 años. También viajo, hago radio, me defiendo con la cámara de fotos, soy un apasionado del RCD Espanyol... y tengo un gato que se llama Palpatine.

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