Scomadi mod
Scomadi TL 125 bitono

El parecido del Scomadi con las líneas de los scooter más clásicos no es casualidad. Fue diseñado por los británicos de PM Tuning Racing Products & Scooter Innovation... porque desde aquello de Quadrophenia y tal, a los ingleses les salen unos scooter retro muy pintones.

Autor:
Gonzalo de Martorell
Foto:
Lluis Llurba
Publicado el 16/11/2018
Scomadi mod
Precio
Estética
Ligereza
Prestaciones
Plaza trasera
Suspensión dura

Hace tiempo que, al menos en materia motociclista, dejé de creer en el concepto de “autenticidad”.
La “pureza de sangre” ya no significa nada en una industria en la que conviven diseños italianos con componentes chinos, motores taiwaneses, procesos indios, estilos americanos, filosofías británicas  y desarrollos japoneses.
De hecho, tal mescolanza técnica nos parece ahora algo tan natural que casi nos hemos acostumbrado a preguntar más por los finales -o sea, por el logo que lleva en el frontal- que por los orígenes.
Pongámonos en el caso que nos ocupa, por ejemplo. En la época de los “Mods”, de las Lambretta recargadas y las Vespa conducidas por jóvenes con parkas de la RAF, simplemente imaginar que un scooter no fuera italiano era casi como plantearse que la Reina de Inglaterra fuera católica.
Hoy, en cambio, nos parece de lo más natural que una marca de scooters con sede en la inglesísima Lancashire fabrique en Thailandia modelos de inspiración claramente lambretiana...

Una larga tradición de diez años

Cuenta la leyenda que los scooter cuyo nombre conocemos ahora como Scomadi estuvieron a punto de tener el de Lambretta. Frank Sanderson y Paul Melici -los propietarios de Scomadi- eran los responsables de uno de los gabinetes de diseño a los que se pidió un proyecto en una de las enésimas intentonas de resurrección de la marca milanesa. Sanderson llevaba más de 30 años en el sector del scooter vintage -un nicho extraordinariamente popular en el Reino Unido y Francia- como preparador y restaurador, de modo que cuando su propuesta no fue aprobada decidió seguir adelante con su proyecto y crear Scomadi en el 2005.
Su primer modelo equipaba motor Piaggio pero aquel propulsor incrementaba considerablemente los costes por unidad y limitaba las intenciones de Scomadi de colocar sus scooter en el segmento considerado “económico”, de modo que llamaron a la puerta del gigante chino Hanway.
Desde entonces la marca ha ido creciendo sin prisa pero sin pausa aunque siempre asumiendo su condición de modelo retro para minorías. Y conviene insistir en esto porque aunque el Scomadi es un scooter moderno en cuanto a fabricación y desarrollo, su concepto ergonómico es completamente retro. Eso quiere decir una posición de brazos muy baja y piernas juntas y flexionadas en 90º tras un amplio retroescudo y sobre una amplia plataforma plana. O sea... como se ha ido siempre en scooter italiano desde que el mundo es mundo. ¡Ah... y otra cosa! sin la menor capacidad de carga bajo el asiento... pero nada de nada... ni una bolsa de pipas.
A ver... que eso no un defecto ni una virtud.. que quien se compra un scooter retro se supone que es eso justamente lo que busca... aunque “porsiaca” el importador español tiene en marcha en este momento una promoción que incluye un práctico “top case”.

Scomadi accion

Un motor tranquilito...

Hay dos maneras de lograr que un motor de 125 sea duradero: o a base de ingeniería o “apretándolo” poco... y es justamente éste el caso que nos ocupa. En este sentido Hanway sigue fiel a su reputación de fabricante de propulsores fiables pero tranquilos porque el motor del Scomadi roza los 10 CV. Obviamente no destaca por sus recuperaciones aunque, en contrapartida, gasta como un mechero y tiene toda la pinta de ser indestructible.
Estamos, por tanto, ante una opción 100% urbana, ideal para moverse por un centro ciudadano congestionado pero de escasa vocación interurbana. No es la Scomadi 125 la montura ideal para los desplazamientos “conmuter” de media distancia pero es imbatible si se trata de pelear con garantías por un hueco entre el tráfico. Porque aunque -como hemos dicho- no muestra mucho brío a medio régimen, sí lo hace en bajos y sobre todo porque es extraordinariamente ligera y maniobrable.
En este sentido el scooter es muy estrecho y claramente minimalista en todos sus detalles; desde el manillar a los retrovisores pasando por las ruedas 12”. También su parte ciclo está totalmente enfocada a la manejabilidad por ciudad pero sorprendentemente el tarado de la suspensión es muy duro y el mordiente de la frenada combinada incluso demasiado agresivo para un conjunto de prestaciones tan normalitas. La explicación es simple; tanto una como otra están claramente sobredimensionadas ya que la Scomadi ha sido diseñada para poder montar motores de 125 y de 200 -de hecho este cubicaje ya está disponible en otros mercados- así que el constructor ha optado por “tirar hacia arriba”.

Cuestión de estilo

No todo van a ser modelos generalistas en el reino del scooter; ha de quedar también espacio para propuestas más personales y evocadoras. De esa cilindrada hay infinidad de modelos más potentes, más tecnológicos, más polivalentes... pero el británico juega justamente a lo contrario: sus prestaciones son normalitas, su tecnología estrictamente funcional y su utilidad no se entiende más allá de la “nuez” de una gran ciudad. Pero su imagen “Vintage” llama muchísimo la atención, es económico en uso y disfrute y conducirlo se convierte en un ejercicio de nostalgia. Y eso quiere decir, en esencia, cambiar el “chip” respecto a un scooter más moderno.

El Scomadi -justamente como ocurría en los scooter “de antes”- prima la agilidad a las prestaciones. En los 60 los scooter eran por naturaleza compactos y ratoneros y su manera de enfrentarse al tráfico no era abrir gas y salir disparados hacia el siguiente semáforo sino buscar un ritmo y aprovechar los espacios... y así exactamente hay que conducir este TL 125.
El problema es que, en determinados aspectos ergonómicos y aunque el concepto es interesante, se queda a medias. Después de una semana usando el Scomadi para mis desplazamientos por Madrid, por ejemplo, todavía no tengo claro si es un scooter monoplaza amplio o un biplaza rácano. Si se trata de lo primero me parece innecesario y si es lo segundo, la habitabilidad con dos ocupantes es justita. De todos modos y para ser honesto, escribir sobre el TL 125 exige cierta contención porque es tan fácil sacarle cosas negativas como positivas. Todo depende de cómo quieras enfocarlo...
¿Son defectos todos esos que los detractores de las Harley les reprochan tradicionalmente a las motos de Milwaukee? ¡Por supuesto que no... sin ellos no serían lo que son!
¿Tiene sentido criticar a las Royal Enfield porque se comportan como máquinas antiguas? ¡Por supuesto que tampoco... ese es justamente su atractivo!
Con el Scomadi ocurre exactamente igual. No sería justo valorarlo con el mismo baremo que un scooter 125 ligero moderno... porque ofrece otra cosa. No engaña sobre lo que propone y cómo lo propone... que es un ejercicio de nostalgia para lo bueno y para lo malo. Quien se haga con uno no lo hará pensando en sus prestaciones sino en su estética coquetona -doy fe que en los semáforos atrae miradas- y en ese rollito sesentero que permite recuperar del armario la vieja “Parka Mod” y lucirla sin que desentone...
Porque los Who siguen sonando igual de bien en un disco de vinilo...

Detalles de la moto

Motor Scomadi

El propulsor 4T de origen Hanway destaca más por su economía, fiabilidad y bajo consumo que por sus prestaciones. 

Faro Scomadi

Cuadrado y pequeño, al más puro estilo de los 60. Los intermitentes y el piloto trasero equipan leds y su potencia y luminosidad es buena.

Cuadro scomadi

Minimalista, como se espera de un modelo retro. Aún así ofrece buena información ya que cuenta con velocímetro digital. Cuentakilómetros total y parcial, nivel de gasolina y cuentarrevoluciones.

Guantera scomadi

La única posibilidad de carga de pequeños objetos que ofrece el TL es una guantera en el retroescudo. Debajo del asiento encontramos únicamente el tapón de llenado del combustible.

Parrilla scomadi

Uno de los aspectos peor resueltos en el Scomadi es la enorme parrilla portapaquetes. Roba espacio a la plaza trasera y afecta a la comodidad del eventual pasajero.

Frenos scomadi

La frenada combinada es muy potente y claramente sobredimensionada ya que el 125 la comparte con sus hermanos de mayor cilindrada. Llaman la atención los latiguillos metálicos y los discos “Wave”.

 

Texto:

Gonzalo de Martorell

Fotos:

Lluis Llurba

Publicado el 16/11/2018

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