Suzuki GSX-S1000F
Suzuki GSX-S1000F: Reina del camuflaje

¿Es una deportiva? ¿Es una sport turismo? ¿Es una…? La Suzuki GSX-S1000F se camufla para confundirnos y ser lo que nosotros queramos, con genes de superbike y un diseño para todo uso.

Autor:
Roberto Ruiz
Foto:
Javier Martínez
Publicado el 26/01/2016
Suzuki GSX-S1000F

ASPECTOS POSITIVOS

Motor
Frenada
Comportamiento sport

ASPECTOS NEGATIVOS

Agilidad en curva
Protección pantalla
Confort pasajero

Precio: 13.099 € / 14.099 € (ABS)

Suzuki en 2015 se lo tomó en serio para complacer a sus seguidores amantes de las sensaciones fuertes. Creó dos motos, o más bien una base bien pensada y efectiva, y sobre ella dos modelos totalmente idénticos por dentro, pero de conceptos muy distintos por fuera. La hermana de esta Suzuki GSX-S1000F es la Suzuki GSX-S1000 que probamos hace unos meses, la naked más bestia de Suzuki.

Con esta versión F la firma japonesa va un paso más allá en deportividad, sobre la versión naked se acopla un carenado para ganar en aerodinámica y protección, muy característico por cierto, y que al mismo tiempo otorga a esta S1000F una estética muy distinta y personal, con un frontal bajo que parece apoyarse en la rueda delantera.

Tanto ella como su hermana, ya que comparten parte ciclo al completo, tienen indiscutibles genes deportivos. La mayor parte de sus componentes, incluido el motor, son heredados de la reina de la corona de Hamamatsu, la Suzuki GSX-R1000, por lo que si buscas carácter en el gas y un comportamiento dinámico sin tacha es lo que encontrarás.

Suzuki GSX-S1000F

Alma de deportiva

Tiene aspecto de deportiva y su apariencia no te decepcionará, cuando toque devorar unas cuentas carreteras de curvas pronto alabarás el trabajo realizado por Suzuki. En esta GSX encontrarás un pequeño popurrí de “componentes GSX-R1000” combinados con sabiduría para conseguir excelentes resultados. El motor es el tetracilíndrico de 999 cc montado por Suzuki en sus GSX-R1000 de 2005 a 2008, adaptado para obtener unas cifras de 146 CV a 10.000 rpm y un par de 106 Nm a 9.500 vueltas. Es decir, potencia de sobra pero no descabellada, y un par que empuja desde muy abajo y con el que ganamos mucho tiempo en los primeros metros. El tacto es suave como pocos, agradable en todo su régimen de revoluciones y eso nos anima a girar el puño sin muchos miramientos. Eso sí, en el momento que el motor sube de vueltas y notas que se empieza a poner serio la película cambia, te gustará llevarlo cabreado y pedirle todo su genio.

También parte de la parte ciclo lleva el apellido GSX-R. Por ejemplo los frenos, las pinzas delanteras Brembo monobloque de 4 pistones y anclaje radial son heredadas de la GSX-R1000 2014, por lo que potencia de frenado no te faltará precisamente. El tacto el limpio y firme, por lo que pronto depositas en ellos toda tu confianza y apuras las frenadas sin miedo. ¿Quieres más componentes deportivos? Echa un vistazo a chasis y suspensiones. Bastidor y basculante de aluminio también son de GSX-R, aligerados y con geometrías menos extremas para ganar estabilidad. Delante se apuesta por una horquilla invertida Kayaba de barras de 43 mm totalmente regulable. Muy robusta, muy firme y muy precisa, con la que siempre sabes dónde está la rueda delantera y que te permite además aprovechar la potencia de sus frenos.

Lo mejor de todo es el resultado de la combinar todos los elementos. Suzuki sabía que tenía material de sobra en casa para conseguir una moto completamente nueva y distinta a lo que tenía, pero sin que su fabricación supusiera un quebradero de cabeza. ¿El resultado? Una fuente de diversión.

Suzuki GSX-S1000F

La electrónica más segura

Suzuki no ha olvidado incluir algo de electrónica en su GSX-S1000F. No mucha, pero sí la necesaria para hacer nuestra conducción más segura. La Suzuki GSX-S1000F no cuenta con modos de motor donde podamos regular la potencia según nuestras necesidades, aquí siempre tenemos sus 146 CV a nuestra disposición, por lo que en nuestra mano está el saber moderarlos como es debido. Pero por si un día se te va la mano, el neumático trasero no las tiene todas consigo o las condiciones de la carretera no son las mejores, Suzuki sí incluye un efectivo control de tracción de serie que se asegura de que la rueda trasera está siempre agarrada al asfalto. Para que todo esté bajo control el sistema se sirve de hasta cinco sensores repartidos por toda la moto (acelerador, ruedas, cambio y cigüeñal) y nosotros podemos seleccionar 3 niveles de intervención dependiendo de nuestros gustos y necesidades. El nivel 3 es muy sensible y rápidamente hace saltar el control si la carretera no ofrece un buen agarre, el 2 es equilibrado y recomendable en conducción urbana, y el 1 es el que más aguanta de todos, el mejor si lo que buscas es una conducción especialmente deportiva, incluso en circuito, pues saltará sólo en condiciones muy extremas.

El resto de la ayuda electrónica llega de la mano del ABS Bosch 9M. No es de serie e implica un precio 1.000€ superior al de la moto básica, pero esta unidad lo montaba y tras ponerlo a prueba no podemos más que recomendar esa inversión. La potencia del equipo de frenos no es ninguna tontería y aún así el ABS aguanta hasta el final, tanto delante como detrás, lo que es una excelente noticia. Este ABS sólo esta ahí para ayudar, nunca para ser una molestia, y más en una moto de un amplio abanico de uso como es esta Suzuki.

Suzuki GSX-S1000F

Sí, muy bien, pero… ¿cómo va?

Como te decíamos al principio esta GSX-S1000F es la reina del camuflaje, la ves y crees que puede ser una moto de eminente corte deportivo pero cuando te pones a sus mandos descubres que el confort que ofrece su manillar elevado te deja una posición relajada. Y al revés, si cuando la miras crees que puede ser una moto sport turismo, por sus formas, compruebas que tiene mucho más de sport que de turismo en cuando le das vida a su propulsor. Es una moto que te permite ir rápido, muy rápido, tanto en recta por su protección aerodinámica como en carreteras reviradas, donde te permite tomar una posición más al ataque y sacarle todo su jugo. No es un peso pluma si las curvas son cerradas y tienes que tirar la moto de un lado a otro con rapidez, pero desde luego por falta de aplomo y limpieza en cada trazada no será.

Cuando la pruebas te das cuenta de que es una moto bien hecha, que sus componentes no son moco de pavo y que los genes GSX-R son algo que no se puede ocultar. Se puede camuflar… ¡pero no tanto!

Detalles de la moto

Suzuki GSX-S1000F

Un 4 cilindros en línea DOHC de 999 cc que ha dado vida a las GSX-R1000 de 2005 a 2008. 146 CV a 10.000 rpm y un par de 106 Nm a 9.500 vueltas. Renovado y adaptado, pero con mucha rabia en su interior. Pistones ligeros, nuevos perfiles de los árboles de levas para adaptar la distribución a un uso más diario y una gestión del motor más eficiente gracias a una centralita más avanzada. Súper lineal, potente, con un tremendo par en toda su gama de revoluciones y con un carácter muy deportivo.

Suzuki no se ha andado con chiquitas a la hora de elegir frenos. Delante monta las mismas pinzas Brembo monoblock de anclaje radial y cuatro pistones opuestos de 32 mm de la Suzuki GSX-R1000 2014, combinadas con discos flotantes de 310 mm. La potencia de frenado es tan admirable como la aceleración de su motor. El ABS no es de serie y supone 1000€ más sobre la versión estándar.

Suzuki GSX-S1000F

Delante se monta una horquilla invertida KYB de barras de 43 mm multirregulable y detrás un monoamortiguador hidráulico con bieletas igualmente regulable. Los tarados de fábrica son más firmes que confortables, lo que permite que en comportamiento deportivo nos haga ir siempre por el sitio correcto sin titubeos.

Suzuki GSX-S1000F

Un cuadro completamente digital, incluidas las revoluciones. Velocidad, odómetro, doble parcial, marcha engranada, temperatura ambiente y refrigerante, autonomía, consumo medio, consumo instantáneo, control de tracción y reloj horario. Completo, aunque siempre defenderemos una esfera de aguja para el tacómetro, sin duda la lectura más fácil de todas.

Suzuki GSX-S1000F

Dos piezas a dos alturas, donde la del pasajero esconde un pequeño hueco donde llevar algún pequeño objeto. Tiene un buen compromiso entre la deportividad y el confort, aunque con el paso de los kilómetros puedes echar en falta algo más de mullido la realidad es que no es un asiento incómodo. Eso sí, el pasajero no podrá decir lo mismo precisamente, pues no tiene ni asas donde aferrarse.

Suzuki GSX-S1000F

Muy compacto, con un carenado muy característico, muy cercano a la rueda delantera y con el faro delantero situado muy bajo, que casi parece tocar el guardabarros. No se olvida un manillar firmado por Renthal de diámetro variable que deja ver un buen toque de calidad. Rasgos muy japoneses en cada una de sus líneas.

Suzuki GSX-S1000F

La GSX-S1000F no puede presumir de un extenso alarde electrónico en su interior, pero Suzuki al menos no ha querido dejar pasar la oportunidad de equipar en ella un buen control de tracción que manejamos desde la piña izquierda. El control es regulable en tres niveles de intervención para conducción deportiva, urbana o con lluvia, y también puede ser desconectado por completo. Comprobado, funciona a la perfección, abrirás gas sin miramientos.

Texto:

Roberto Ruiz

Fotos:

Javier Martínez

Publicado el 26/01/2016

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