winding riding
Winding Riding: desde Japón a España

La cultura japonesa de amor a las motos deportivas, las preparaciones y a las sensaciones fuertes se materializó en los noventa en una loca tendencia llamada Winding Riding. Hoy día sigue viva e incluso ha llegado a España… te contamos todo sobre ella.

Autor:
Álvaro Guardia
Foto:
Bari Bari Machine, Archivo
Publicado el 02/11/2017
winding riding

¿Qué es el Winding Riding?

Si pudiéramos resumir que es el winding riding en pocas palabras sería: Japón, locura, gas y excentricidad. En los años 90 esta tendencia alcanzó su máximo esplendor gracias a una serie de circunstancias únicas, que juntas fueron derivando en esta sub-cultura motera desconocida en occidente.

Carreteras estrechas y reviradas, motos ligeras y potentes, baratas, fáciles de reparar, de alta calidad, buenos componentes de serie, juventud inmadura y apasionada, amplio mercado de componentes, y un país prospero, con una cultura por los vehículos de 2 ruedas sin igual. Todo esto, unido al estilo de vida del japonés loco medio, acabó creando lo que con el tiempo se denominó Winding Riding o Winding Racing.

Hoy en día, te compras una moto de 125 o 250 cc, y por muy R que sea, estas recibiendo un chasis de viga central con horquilla convencional, frenos axiales y un motor de 4T con escasa potencia. El mercado actual ha ahogado la pasión en los jóvenes, o por lo menos comparado con antaño, cuando una moto R de 250cc suponía (ya en los años 90) doble freno de disco delantero con horquillas invertidas de muelles lineales, chasis de doble cuna de aluminio con basculantes tipo banana, escapes de fibra carbono y motores como mínimo de dos cilindros si se trataba de una 2T y en muchos casos de cuatro cilindros si eran 4T. Sí, sí, 4 cilindros para una 250cc. Hablábamos de RR’s, hablábamos de motos.

Motos que de serie te entregaban potencias de 30cv o más en las 125cc y 45cv o más en las 250cc y con amplio margen de ser potenciadas, y con capacidad de meterle mano con solo cuatro llaves. Motos que de serie pesaban 125kg y traían neumáticos deportivos.

Esto es la década de los 90, y la locura ya estaba servida “de serie”. En Japón la cultura de las motos es tan férrea y apasionada como la de un guerrero samurái y la batalla. Las motos se inventaron en Europa, pero Japón las reinventó en la segunda mitad del siglo XX, con el nacimiento de las cuatro grandes. Desde entonces, para muchos, decir motos es decir Japón.

Cultura winding

La terminación “winding” proviene del inglés “wind”, esto es viento, aunque en este caso también significa "sinuoso/a", dando sentido al tipo de carreteras que se frecuentaban; carreteras reviradas y sinuosas; conducción revirada/sinuosa. Aunque por otro lado está la explicación directa de un texto japonés, que viene a hacer referencia al ondear de las camisetas con el viento en marcha. La traducción proviene de un texto muy "japonés" y con esto quiero decir, de sintáxis muy filosófica, por lo que el sentido exacto del término en este caso, no termina de quedar claro.

Los aficionados solían salir en grupos, que acabó derivando en equipos, y cada equipo vestía con una camiseta propia, donde se exhibía el nombre, el lema y la fecha de fundación.

Comodecía, lo que empezaron siendo grupos, acabaron siendo equipos y lo que empezó siendo encuentros de equipos, acabaron siendo rías de motos unas de otras buscándose el rebufo en carretera. Evidentemente eran otros tiempos, donde la pasión y la locura prevalecía por encima de la lógica y el civismo. Pero, ¿qué son las motos sino un pequeño reflejo oculto de rebeldía? Si además va ligado a la velocidad, ahí tienes a un japonés acelerando a saco, ya sea una moto o un avión de combate.

El tipo de motero japonés winding (como en todo lo que ellos ponen interés, empeño y pasión) era un perfil de motero con hambre de velocidad y afán descontrolado por las emociones, el riesgo y lo ilegal, junto a un sentido de la hermandad y de unión con gente del mismo estilo muy fuerte.

Pero no solo era cuestión de aspecto o forma de ser, sino también de la actitud que se tenía. El winding rider era un loco en todos los sentidos, no exclusivamente en un aspecto temerario o en la conducción, sino también en lo absurdo y lo inexplicable.

Podías ver desde motos más pequeñas, a motos más grandes, desde Yamahas YSR 50 hasta ZXR 400 o incluso en los últimos tiempos de este movimiento, las conocidas 600cc.

Solo querían juntarse entre ellos y hacer lo que sienten sin reparo a terceros, ser ellos mismos, y esto se vehía reflejado desde como preparaba cada uno su moto, o la vestimenta que llevaba, como decoraba el casco, hasta la forma en la que posaban para las fotos, o el modo en el que te saludaban. Eran auténticos, era la reproducción directa de su forma de ser, que solo podía florecer en un ámbito tan genuino.

Se juntaban desde 2 o 3, hasta numerosos grupos, donde apenas hay más de un metro de espacio cuando salían a rodar. Una locura.

Década de los 90

En los 90 el winding riding tenía todo a favor; el grueso de las motos deportivas o pequeñas eran 2T, con todo el movimiento y mercado de preparaciones y modificaciones baratas que suponía, amén de la facilidad de tener “la moto lista para mañana” sin necesidad de llevarla al taller. Las leyes aún no eran tan restrictivas como ahora, del mismo modo que la presencia (o persecución) policial, y la poca concienciación vial, algo a lo que actualmente estamos informados desde muy pronto.

La década de los 90 fue la década dorada de las motos; auténticos pepinos de SBK; RVF 750 RC45, VFR 750 RC30, FZR 750 0w01… TZR’s, NSR’s, RGV’s, RD’s, CBR’s de 250cc tetracilíndricas… miraras donde miraras existía una joya del motociclismo. Las motos se fabricaban pensando en la competición y la diversión, en las futuras posibles preparaciones etc, y no en las emisiones ni en la practicidad o reducción de costes de producción.

Además, eran motos analógicas, que tú las manejabas, tú las configurabas, tú las aprendías, tú las comprendías y tú las entendías, generando una pasión que hoy en día ni se entiende puesto que se desconoce. Estos eran los 90 y esto era el winding racing:

LAS MOTOS MÁS USADAS

Las motos más usadas eran todas las deportivas desde los 50cc hasta los 400cc, dado que en Japón, hasta el siglo XXI, tenían unas leyes muy restrictivas en lo que a motos de alta cilindrada se supone, por lo que motos de más de 400cc necesitaban una licencia muy cara y dificil, añadido a unos impuestos desorbitados y que las aseguradoras rehuían este tipo de motos grandes, por lo que el mercado de motos pequeñas y 2T en Japón fue infinito.

Desde pequeñas Yamaha YSR 50 (motos que aquí ni existen, de talla muy reducida, como una minimoto, pero con estructura de moto grande, esto es, como si coges una moto grande y la reescalas con el photoshop)

Jogs y scooters 2T con prepraciones capaces de superar los 140km/h.

pasando por las 125cc: todas de 2T, NSR 125, TZR 125, RGV 125 … motos de 125cc pero de corte diferente a las que llegaban al mercado occidental. Una TZR 125 japonesa era como una 250 pero con un motor más pequeño: con colines monoplaza o en todo caso de asiento partido, semimanillares por debajo de la tija, horquillas invertidas y potencias superiores a los 30cv de serie. Como las Aprilia RS 125 que si teníamos aquí, solo que las Honda NSR o Yamaha TZR que llegaban a España, tenían un corte muchísimo menos deportivo.

A partir de los 250cc entraban las 4T, existiendo modelos como la CBR 250 RR mc22, una moto de 250cc 4T y cuatro cilindros en línea, con un régimen de giro de 20.000rpm y una potencia de 45cv. Potencia que hoy en día te entrega una CBR 500 2017 y de una forma mucho menos excitante (por poner un ejemplo).



También estaban las 2T, que eran las palabras mayores, motos de 250cc 2T de 2 cilindros (línea o en V) que entregaban fácilmente 60cv y que con un escape, un filtro y un carburador subían a más de 70cv, como la TZR 250 R 3xv. Pues esto tenías que multiplicarlo por 4, una por cada marca de las cuatro grandes japonesas (Honda, Yamaha, Suzuki y Kawasaki)

Luego estaban las 400cc 4T (aunque también las había 2T, pero menos comunes), que eran motores de 400cc 4T de cuatro cilindros, tanto en línea como en V, que rivalizaban directamente con las 250cc 2T. Eran auténticas réplicas en minatura de las SBK 750 de entonces, como las VFR y RVF 400 de Honda (nc30 y nc35)

o la ZXR 400 L, una mini “telefónica” con 65cv y 16.000rpm de régimen de giro.

Y por supuesto, no faltaban las Yamaha FZR 400 RR ó las Honda CBR 400 RR


Mucho más que motos

Pero el winding riding no era solo que tipos de motos se compraban, también había todo un movimiento de estética y modificaciones detrás que las caracterizaban de manera única. La mayoría tendía a un estilo “endurance” circuitero, pero apto para calle manteniendo siempre, o casi siempre, un faro a la vista para poder circular. La mayoría iban con carenados de fibra de vidrio, decoraciones de carreras, dorsales, e identificativos de la prefactura en la que corrían o el equipo al que pertenecían.

Por entonces mostrar una foto de alguien tocando rodilla por carretera abierta estaba al a orden del día y se consideraba como algo normal, por lo que las revistas de la época estaban plagadas de fotos que enviaban los usuarios y aficionados o los propios equipos para ser publicadas, y solo las mejores o las más icónicas eran elegidas.

La ausencia de internet creo este otro mundillo, donde las revistas del sector vivieron también su propia época dorada, donde todos los aficionados acudían al kiosko para ver las motos de otra gente o los estilos de otra prefactura.

En ellas se hablaba y analizaba por parte de los editores de las revistas, tanto el nivel de pilotaje, como el tipo de postura de conducción que lleva, cuanto inclinaba, la estética de su moto, que equipamiento llevaba, que casco, como lo había pintado etc, y por tanto, todos se morían por salir en las revistas más importantes, como la mítica Bari Bari Machine. Esto provocaba que las salidas evolucionaran de rutas con los colegas a autenticas búsquedas del límite, ergo ritmos muy elevados que acababan propiciando auténticos duelos a tumba abierta. ¡Malditas revistas de motos!


Los míticos RT

Y de esta forma nacieron los RT. Las siglas RT vienen de “Racing Team” como os podréis imaginar. Cada RT tenía múltiples miembros, con diferentes tipos de motos, con las que competían amigablemente contra otros equipos en diferentes categorías.

Cada RT tenía un logo y la mayoría también un lema, lemas que solían ser un tanto provocativos, definiendo el tipo de RT. Recuerdo un lema de un equipo del cual no encuentro la foto, que decía algo así como “solo la muerte frenará mi velocidad”, o el conocido “Traffic violatin” del Tokyo Bay side RT... todo frases con un contenido bastante negro.

Cada RT solía disponer de una camiseta y una pegatina, donde estuviera el nombre del RT, el logo (normalmente era el propio nombre con una tipografía específica), la prefactura o zona del RT, y le fecha en que se formó, y en muchos casos un lema, que no siempre era tan incívico.

La cultura de los RT fue más allá gracias a las revistas, que favorecieron con sus publicaciones la popularidad de muchos equipos, y las ganas de pertenecer a los mejores RT. Pero muchas veces, debido el elevado número de personas que querían formar parte de manera forzada, o que simplemente no eran de tu zona o vivían en la otra punta del país, nació el concepto de reciprocidad. Muy similar al que existe hoy en día en las redes como Instagram donde existe el “protocolo de followback”. De esta manera los RT intercambiaban por correo postal sus pegatinas, para estar en contacto con RT’s de otras prefacturas y así poder coleccionar los distintivos de diferentes RT’s de todo el país. Muchos decoraban sus motos con las pegatinas de otros RT como seña de agradecimiento.

RT TOGYU Racing Spirit, el único español

El RT Togyu es el único RT formado en España bajo las mismas premisas de la cultura nipona. Se formó en 2015 entre los que puedo presumir ser integrante fundador.

El término Togyu significa “corrida de toros” en japonés, algo que define perfectamente a España y entraña algo de riesgo en lo que hacemos: montar en moto.

ザ闘牛
 

El RT Togyu fue formado en Alcublas, Valencia en 2015. Aunque servidor es de Madrid, el RT es más activo en Valencia puesto que la mayoría de integrantes son de allí y son los que más salidas realizan. Se podría decir que soy la delegación centro-penínsular, además de llevar siempre a todos los viajes la camiseta del equipo, ya que soy el integrante que más viaja con la moto.

Todo comenzó con mi pasión por la cultura japonesa, sus motos, las motos 2T, mi primera TZR, continuada por mi ex ZXR 400, la mayor joya que he tenido y la moto con que mejor me lo he pasado con mucha diferencia. Al ser una unidad de importación japonesa y ser un modelo que no se comercializaba en España, me hizo descubrir sus orígenes y toda la cultura escondida tras ella en Japón, su país de procedencia.

Además, mucho antes de formar el equipo, yo ya era un apasionado de los 90, tanto por sus motos como por sus monos, sus cascos, sus colores, sus formas y su estética en definitiva.

Llevaba la cultura winding conmigo sin saberlo, salía con mi ZXR 400 y me tiraba horas en los mismos tramos de curvas. Con el tiempo descubrí vídeos de estos “japoneses locos de las colinas” como los llamaba yo, y empecé a vestir una camiseta en señal de admiración a esta cultura nipona.

Fue ya cuando conocí a mi gran amigo Kevin y me sumergí de lleno en esta cultura, y que junto a dos amigos más (Paco y Tooni) formamos el RT Togyu.

Ellos salen y ruedan por la zona de Valencia, y en mi caso no me queda otra que ondear nuestra camiseta de forma solitaria por la sierra de Madrid.

VFR 400 NC30, VFR 400 NC30, CBR 250 RR mc22, ZXR 400, entre otras, son las motos más representativas del RT, siendo la CBR 250 RR de Paco la más activa y la más representativa, debido su auténtico estilo “Kanagawa”, que viene a ser una decoración desairada, con estilo “endurance legendaria”; careta frontal, sin carenados laterales, monoplaza, escape, y plagada de pegatinas de otros RT

Como amante del concepto moto pequeña y ligera, desde que la probé, quedé impactado por su maniobrabilidad y capacidad de giro. Es como un punto intermedio entre mi ZXR400 y mi TZR 80 RR.

Hace no mucho realizamos uno de nuestros encuentros, donde salimos los 4 y pudimos rememorar el auténtico espíritu winding racing. Como decía la revista Bari Bari Machine: From winding road with racing spirit.

Cascos Arai Nakano, monos Nankai … esa es la tendencia reglamentaria, pero mucho más importante es la actitud, la autenticidad del género, la esencia “japan”, y sobre todo, pasarlo bien con la gente que comparte tu pasión.

De Japón a España

El clave reside en disfrutar lo que haces, y el éxito de disfrutarlo es no preguntar y no pensarlo demasiado.

No todo es cuestión de tiempos o compuesto de neumáticos.

De España a Japón

El RT Togyu se expande más allá de las fronteras nacionales, y gracias a las redes sociales podemos ponernos en contacto con la cuna del Winding y con los auténticos y más míticos RT de Japón.

Llegando nuestro logo y nuestra pegatina hasta tierras niponas, donde otros winding riders las reciben y nos envían fotos de agradecimiento.

 

 

Texto:

Álvaro Guardia

Fotos:

Bari Bari Machine, Archivo

Publicado el 02/11/2017

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