Cagiva Elefant: Elefante africano

Motos Off Road con historia: Cagiva Elefant, Elefante africano

Cuando pensamos en la Cagiva Elefant, nos viene a la mente la imagen dakariana de la moto de Eddie Orioli con los colores de Lucky Strike. Y sin embargo, el modelo viene de antes...

Autor:
Pipe Hinojosa
Foto:
Archivo
Publicado el 16/06/2021
Cagiva Elefant: Elefante africano

Cagiva es una marca con historia discontinua, a pesar de ser relativamente joven. Fabrica motos desde 1978, pero fue fundada por Giovanni Castiglioni en 1950 como fabricante de piezas metálicas. En los primeros años, la producción de motos se centró en modelos de 2T, mayoritariamente de 125, llegando a producir 40.000 motocicletas en 1979, mismo año en que nace el París-Dakar.

Elefante con historia

Al calor de la prueba africana, en el mercado comienza a haber una pujanza de motos monocilíndricas de 4T y media cilindrada (la primera fue la Yamaha XT 500) a la que Cagiva no puede sustraerse. Pero la fábrica (la antigua Aermacchi, comprada en 1978 a Harley-Davidson) solo tenía capacidad para fabricar motocicletas de 2T, por lo que la primera Cagiva Elefant (1983) es de dos tiempos y 125 cc.

Para poder fabricar motocicletas con motores de 4T, Cagiva negoció con Ducati en 1985 el empleo de sus motores entre 350 y 650 cc para equipar su gama de carretera (Alazzurra) y off road (Elefant). Pocos meses después, Cagiva repite la jugada de 1978 con Aermacchi y adquiere Ducati, ampliando su capacidad de producción y suma la fábrica de Ducati (en Bolonia) a la existente de Cagiva, en Varese.

Un paseo por el París-Dakar

A partir de aquí la producción de los modelos trail sería reflejo de las motos presentadas por Cagiva en la línea de salida del París-Dakar, una maniobra de mercadotecnia común para las marcas que peleaban por la victoria en el Lago Rosa: BMW, Honda, Yamaha y ahora también Cagiva. En 1985 Cagiva presenta una moto propulsada por un motor Pantah con 748 cc convenientemente adaptado a las necesidades off road en un chasis doble cuna de acero. El piloto era nada más y nada menos que Hubert Auriol (dos veces campeón del Dakar con BMW), en una muestra (por parte de los hermanos Castiglioni) de que la apuesta de Cagiva no era un brindis al sol. El patrocinador era la marca francesa Ligier, por lo que la moto se llamaba Ligier-Cagiva.

Motos Off Road con historia: Cagiva Elefant, Elefante africano

La Elefant 650 de serie disminuyó la cilindrada, pero conservó algo más que los colores del patrocinio (lo que sería una constante en la vida del modelo). El chasis era el mismo doble cuna de acero, pero mientras la moto de competición equipaba doble amortiguador (Öhlins, eso sí), el modelo de serie incorporaba monoamortiguador trasero con bieletas, tendencia al alza en el motociclismo en general de los años 80. Resultó ser una moto muy completa a la altura de sus rivales comerciales, pero su estética quedó obsoleta en poco tiempo, al empezar a aparecer modelos con semicarenado en sus competidoras. Al año ya disponía de cierta protección aerodinámica y recibía por primera vez los colores de Lucky Strike, ya patrocinador del equipo de fábrica.

Aumentando motores

En 1987 la Elefant de serie crece hasta los 748 cc del motor que venía usando la versión dakariana, el mismo que equipaba a las 750 de carretera y que se ponía a la par en potencia con las poderosas R 100 G/S de BMW. La parte ciclo no varía, mientras que la estética sí, con un semicarenado de faro cuadrado que se convertiría en doble faro en 1988, siguiendo la tendencia que marcaban Honda y Yamaha con sus respectivos modelos, la Africa Twin y la Super Teneré. La moto no tuvo mucho éxito ni en África ni en las listas de ventas, al tratarse de un modelo caro (debido al empleo de componentes de calidad) pero con el sambenito de la tecnología italiana. Existiendo las motos japonesas, más ajustadas en precio y victoriosas en la meta de Dakar, el éxito pasaba por vencer en el campo de batalla.

La tendencia son motos más grandes, más rápidas, más tecnológicas. En 1990 Cagiva pasa a emplear en sus motos el motor grande de 904 que emplean también la Paso y la 900SS con inyección electrónica. En el terreno de la competición, un París-Dakar muy ajustado se decide a favor de la Cagiva de Edi Orioli, seguido muy de cerca por Carlos Mas. Peterhansel se había perdido y otros contrincantes, como Franco Picco o Cyril Neveu perdieron sus oportunidades en sendas caídas. Sea como fuere, supuso un gran empujón para la imagen de Cagiva, que lanza ese mismo año (1990), la Cagiva Elefant 900ie, grande en todos los sentidos, menos en la rueda delantera. Cagiva introduce la rueda delantera de 19, que mejora el comportamiento donde lo demandan los usuarios, el asfalto. La potencia asciende a 68 CV, pero la inyección electrónica, todavía no suficientemente desarrollada, da más problemas que satisfacciones.

Últimos días de gloria

Sin embargo, todavía quedaba por escribir la última página de gloria de la Cagiva Elefant. 1992 supone un punto de inflexión en el Dakar, porque es la primera vez que el recorrido no termina en la capital de Senegal, sino en Ciudad del Cabo. Con ese precedente, en 1994 se va más allá y el recorrido será París-Dakar-París. La carrera se disputa en la última especial entre Edi Orioli y Jordi Arcarons, ambos a lomos de una Elefant. Finalmente es el italiano el que se lleva el gato al agua después de 13.000 kilómetros de carrera.

La Cagiva Elefant 900ie ya es un mito africano, pero la inyección electrónica lastra las posibilidades del modelo comercial. Tres años después de su lanzamiento, Cagiva da un paso atrás y lanza la Cagiva Elefant 900C, con carburadores, seis marchas y doble freno de disco, en una especie de expiación que adelanta el fin del modelo. No será el último modelo de la saga. La llama de la Elefant se apaga con la Cagiva Elefant 750 C, versión económica de la “gloriosa” 900 y que desaparece en 1996, último año en que la marca participa en el Dakar.

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Pipe Hinojosa

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Publicado el 16/06/2021

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