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AMV, especialista en seguros de moto, ha puesto de relieve su pasión por las dos ruedas y más concretamente en el Nacional de Motocross, del que es patrocinador oficial.
La empresa de seguros AMV lleva la pasión por las dos ruedas en su ADN. Así lo ha puesto de manifiesto durante este fin de semana, en una de las últimas pruebas del Campeonato Nacional de Motocross, del que es patrocinador oficial, con un acuerdo de colaboración con la Real Federación de Motociclismo Española (RFME).
La cita, que ha tenido lugar en el circuito de Bellpuig, ha reunido a aficionados y pilotos, y ha vuelto a poner de relieve la estrecha relación entre la competición deportiva y AMV. “Los colores de AMV han estado desde siempre muy ligados al mundo del deporte de las dos ruedas”, afirma Audrey Pujol, directora de Marketing y Comunicación del AMV España y Francia.
A lo largo de su historia, AMV ha apoyado a muchos pilotos con gran potencial. Es el caso de Pol Tarrés, piloto que compite con moto de trail en pruebas de enduro extremo y rally, que no se ha perdido la cita en Bellpuig: “Me motiva cumplir retos imposibles y AMV está ahí para acompañarme en mis locuras”. Entre sus logros de este año destacan haber superado el reto mundial de altitud al llegar con su Teneré 700 al cráter principal del volcán Ojos del Salado en Chile, a 6.756 metros de altitud, o haber ganado el Morocco Dessert Challenge de 2024, siendo el único que competía con una moto bicilíndrica.
Ahikar Azcona, un apasionado de las motos que ha sido mecánico y que ahora compagina su faceta de actor (muy conocido por su actuación en La Casa de Papel) con la de dj, tampoco ha querido faltar a la cita de este fin de semana, y ha comentado cómo fue el inicio de su relación con AMV: “Yo era cliente AMV desde hacía muchos años y contacté con ellos porque sabía que compartíamos la misma afición por las motos y los mismos valores y que podíamos hacer muchas cosas juntos”.

La pasión por las motos está en los inicios de AMV y, de hecho, es lo que llevó a Franck Allard, gran aficionado al enduro, a crear esta empresa de seguros en los años setenta. En ese momento, las empresas de seguros no conocían los riesgos reales de esta disciplina motera, así que, o no aseguraban estas motos, o lo hacían con precios desorbitados. Franck Allard creó AMV para eliminar este freno y permitir que todo el que sintiera como él esa pasión por las motos, pudiera ponerla en práctica. AMV nacería en este contexto, con unas siglas (Assurance Moto Verte en francés) y un color verde que se relacionan de forma directa con su origen y con su misión.
AMV obtendría de forma rápida un gran éxito en sus seguros para motos de enduro, y pudo ampliar enseguida su oferta a todo tipo de motos, convirtiéndose así en el seguro especialista en vehículos de dos ruedas.
La pasión por las motos no solo hizo que Franck Allard se lanzara a crear un seguro especializado en motos, sino que también le llevó a patrocinar a pilotos y a formar parte de muchos eventos deportivos. El éxito de estos pilotos ha generado mucha visibilidad para AMV y ha contribuido al éxito y al crecimiento de la marca, cuyos colores han estado presentes en el contexto deportivo de las dos ruedas desde los años ochenta.

Echando la vista atrás, sería Stéphane Peterhansel el primero en encabezar una larga lista de pilotos con gran potencial, en el año 1985, dos años después de haber sido campeón de Francia de enduro. Peterhansel firmaría su primer contrato con Yamaha para correr el rally Dakar en la categoría motos y Franck Allard decidiría patrocinarle. A partir de ahí, Peterhansel ganaría todos sus rallies Dakar con los colores de AMV. Esta tendencia se extendería a otros pilotos, como Marc Coma o Nani Roma, que empezarían a ganar cuando comenzaron a correr con el verde AMV. “Se iniciaría así una leyenda que asociaría los colores AMV con el éxito, de hecho, el piloto francés Antoine Méo, contactó con AMV para conseguir un patrocinio, ya que, para él, éramos el sponsor de los ganadores”, explica Audrey Pujol.
Todas estas relaciones de AMV con el entorno deportivo generarían un intercambio natural que era beneficioso para ambas partes: AMV ayudaba al desarrollo de la competición deportiva y el entorno deportivo aportaba visibilidad y crecimiento a AMV.

En la actualidad, este compromiso con la competición deportiva de las dos ruedas no se ha frenado. En colaboración con la Real Federación de Motociclismo Española, AMV ha puesto en marcha este año diferentes acciones que han aportado más emoción a los fines de semana del Campeonato Nacional de Motocross, como son el Best Whip AMV, lanzando un concurso durante los entrenamientos de los sábados, para ver qué piloto realiza el mejor salto, colocando la moto lo más paralela al suelo, así como la Pole AMV. Según explica Mónica Galera, directora general adjunta de AMV en España: “Los colores de AMV siguen estando presentes en diferentes eventos deportivos, como es el caso del Moto GP de Catalunya o el de Le Mans, o el Campeonato Nacional de Motocross”.

Pero, el color verde no solo está presente en vallas y arcos de las pruebas del nacional de motocross, sino que dentro del acuerdo de colaboración entre la RFME y AMV, se va a realizar una acción de reforestación: “Vamos a plantar 250 árboles para compensar la huella de carbono generada durante las pruebas del campeonato, con el objetivo de reforzar nuestro compromiso con el verde, así como para concienciar sobre la importancia del cuidado del medio ambiente”, comenta Mónica Galera.
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