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El equipo de la Real Federación Motociclista Española muestra velocidad y carácter en el durísimo GP de Cerdeña, pero la mala suerte frena sus opciones de resultado.
El combinado de la Real Federación Motociclista Española dejó destellos de velocidad y carácter en el exigente GP de Cerdeña, aunque la mala fortuna impidió reflejar ese nivel en los resultados.
El Mundial de MXGP disputó su cuarta ronda en Riola Sardo, un circuito marcado por la arena profunda y el calor, considerado uno de los más duros del calendario. El seleccionador Paco Rico lo dejó claro: “Claramente esta carrera la tenemos marcada como una de las más duras y especiales por el tipo de terreno”. Aun así, el equipo logró clasificar a sus cuatro pilotos entre los 40 mejores, un paso clave para competir en este tipo de superficie. “Era un paso necesario para poder demostrar su nivel actual”, añadió.
En EMX125, la velocidad española fue evidente, pero sin premio. Pau Caudet protagonizó una gran remontada del 35º al 11º antes de abandonar por un problema mecánico. “Caudet lo ha hecho muy bien con esas remontadas aunque no ha tenido recompensa con el resultado”, valoró Rico. Jordi Alba también mostró progresión en arena, aunque varias caídas condicionaron su resultado. “Ha evolucionado muy positivamente su velocidad en la arena”, destacó el seleccionador.
En EMX250, Adrià Monné y Manuel López Carreras se quedaron a las puertas de los puntos tras salidas complicadas. Monné rozó el top 20 en la primera manga y López completó ambas carreras, aunque una caída múltiple y problemas mecánicos frenaron sus opciones. “A Monné y Manuel les ha faltado unas mejores salidas y creo que los dos tendrían puntos”, explicó Rico, quien ya trabaja en mejorar la clasificación para facilitar carreras más competitivas.
Pese a todo, el equipo se marcha de Cerdeña con sensaciones positivas y margen de mejora, reforzado por el esfuerzo conjunto en uno de los escenarios más exigentes del año.
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