Enduro en Indonesia

Enduro en Indonesia: City Jungle

Estamos en Medan -Indonesia- para tomar parte en la XTrim Adventure, la edición más loca de una carrera de enduro extremo con salida en mitad de la ciudad y más de 1.500 motos inscritas. ¡De la jungla de asfalto a la selva virgen!

Autor:
J.M. Calleja
Foto:
XTRIM
Publicado el 28/02/2019
Enduro en Indonesia

Indonesia es el paraíso de las motos así que, por tercer año, hemos vuelto a viajar hasta allí invitados por nuestros amigos de Xtrim Indonesia, el mayor club de offroad del país. Con mas de 30.000 miembros es un club super activo que organiza mas de 30 salidas al año, por todas las islas del extensivo país asiático. A final de año, hacen un evento llamado X, que se realiza en la isla de Sumatra y esta era su octava edición. Limitado a 1500 riders y con un recorrido más complicado y exigente es el cierre de la temporada y fin de fiesta y es el evento al que fuimos invitados.

La afición a las motos en Indonesia es enorme, siendo el mayor mercado mundial para las marcas japonesas. Los lemas de “Satu Hari” o “Semakin di depan” que lucen las Honda y Yamaha de Moto GP, son frases en Indonesio que significan “Un Corazon”, el famoso One Heart de Honda, y en el caso de Yamaha “Siempre por delante” o el conocido en inglés Always Ahead. Esto nos da una idea de lo importante que es este mercado en las ventas globales de motos para esta marcas.

MOTOS Y MÁS MOTOS...

Y es que entre el buen clima y la falta de recursos tener una moto es lo mas lógico en este país.
Sólo en Bali se venden mas de 30mil motos ¡al mes! Suelen ser scooters de rueda grande, con motores de 4 tiempos de unos 150cc en las que lo que prima es la fiabilidad. Pero de un tiempo a esta parte la economía del país esta mejorando, tienen dinero para mejores motos y el offroad cada vez es practicado por mas gente.

Formado por volcanes y cubierto por selvas y con miles de especies de plantas, insectos y animales de toda clase, la naturaleza es imponente... incluso abrumadora en algunos casos. Hacer enduro en un sitio así es una experiencia única y el verdadero aliciente de un viaje como éste. Cruzamos ríos, vadeamos cañones de piedra, rodamos por la pura y dura selva, atravesamos plantaciones de café, de palma y un sinfín de paisajes únicos y que nada tienen que ver con lo que nos podemos encontrar en Europa. Sin contar con que las leyes medioambientales allí no existen porque poco daño hacen las motos a la selva. Las sendas se cierran en cuestión de días otra vez con la vegetación tan densa como antes...

X8 LA MAYOR SALIDA DE ENDURO DE INDONESIA

El evento de este año se realizaba en la ciudad de Medan, la capital de Sumatra, la isla más Occidental del país y situada frente a la costa de Malasia. Con más de 4 millones de habitantes la ciudad es un bullicio constante, en el que motos, tuk-tuks y coches circulan en un atasco continuo sin ningún respeto por las normas de circulación.
La ciudad está situada a nivel del mar y el calor es asfixiante, con unos 30 grados de temperatura y lluvia todos los días del año. La humedad y el calor son constantes y las máquinas de aire acondicionado funcionan a pleno rendimiento durante las 24 horas. La contaminación es bastante alta y la ciudad es algo sucia en algunos barrios pero es algo en lo que se está trabajando mucho en los últimos años.


El centro neurálgico del evento se encontraba en una especie de recinto ferial en el centro de la zona financiera y de hoteles de la ciudad. Para este año, los organizadores habían juntado el evento de Enduro con su otro evento estrella, la semana internacional de la moto de Indonesia. Este otro evento juntaba a unos 600 propietarios de Harley-Davidson venidos de toda las partes del país e incluso de Malasia, Laos y China. Concursos de customización de motos, conciertos, elección de Miss y Mr, y muchos más eventos durante todo el fin de semana.

ENDUREROS POR EL MUNDO

Este año ninguno de mis compañeros de Enduropro pudieron venir, con lo que fui con mi amigo Chema Alonso. Experimentado endurero y apasionado de los viajes en moto, ha viajado por todo el mundo haciendo Enduro y ya vino el año pasado, así que no dudó en repetir la experiencia ni un solo segundo. El viaje hasta Medan nos llevó unas 20 horas, con dos escalas desde Madrid y 3 aviones. La llegada a la ciudad, después de los días de frío que habíamos pasado en España, fue un contraste enorme pero al menos ya lo conocíamos. El calor era algo que nos tenía preocupados desde el principio y es que otros años la carrera se había realizado fuera de la ciudad, en la montaña con temperaturas mucho mas suaves y menor humedad pero éste año al ser la salida desde el mismo centro era algo que había que tener muy en cuenta así que llevamos mochilas de hidratación y geles para no quedarnos sin agua... como otros años.

Nada mas llegar al aeropuerto nuestros amigos de Xtrim estaban allí para recogernos en uno de sus Toyota 4x4. Nos dirigimos a toda prisa hacia el hotel que estaba situado justo al lado del evento, saludamos a todos los miembros del club, charlamos un rato pero pronto fuimos a dormir ya que  estábamos muertos. Al día siguiente nos esperaba un día completo de ¡ceremonias de apertura! A los Indonesios les encanta hacer presentaciones, el hermano del organizador había sido elegido gobernador de la provincia y era la personalidad que venía a inaugurar el evento. Al tratarse de dos eventos paralelos hubo dos ceremonias, una por la mañana y otra por la tarde  con cientos de fotos y saludos protocolarios.

LA SELVA EN MOTO

Al día siguiente teníamos que estar a las 8am junto con todos los pilotos para hacer otra ceremonia de salida y ya montarnos en las motos. Como cada año también habían invitados de otros países, Mitch Harper era el piloto de más renombre, el Campeón de Enduro Indoor 2017 y piloto Husqvarna Australia es un habitual de las carrera de Xtrim y siempre da un gran espectáculo con su fino pilotaje. Para esta ocasión vino con dos amigos; también había un piloto brasileño, Marcelo y un par de americanos.


Las motos que usan es otra de las peculiaridades de esta carrera. La mayoría son modelos de 150 4T de tamaño medio, como la Kawasaki KLX 150 o la nueva Honda CRF 150 pero también hay muchas Suzuki TS 125, scooters modificados y algunos modelos, que ellos llaman “custom”, que básicamente son hechas de trozos de otras motos. Aprovechan motores de un modelo de carretera de 125 2T Kawasaki y lo montan en un chasis hecho a mano, luego consiguen alguna horquilla de Honda CR y un depósito antiguo y ya tienen moto para salir al campo. Se ve la gran afición que hay y que la falta de medios ellos la suplen con ingenio. También hay gente muy pudiente con modelos de KTM y Husqvarna con todo el catálogo de Power Parts montado, y cuando digo todo es todo; no se dejan ni un solo accesorio.

selva

La salida era desde el propio recinto, todas las motos colocadas en línea salíamos a la vez. Aunque era pronto y el trafico estaba cortado, una moto nos hacía de escolta en los primeros kilómetros. No tardamos ni 5 minutos en llegar al atasco de coches, y el guía ni corto ni perezoso se pone a callejear entre los coches. Todos tiramos detrás como era de esperar y ahí comenzó ya la verdadera carrera, gente por todos lados, entre los coches, por las aceras, por encima de los bordillos, sin parar en los semáforos. Una verdadera manga de motocross, en la que tratábamos de mantenernos delante para no pillar los enormes tapones que hemos sufrido otros años al entrar a la selva.
En uno de estos lances me enganché con un piloto con la mala fortuna que él cayó. Fue sin consecuencias y Chema paró a ver que tal estaba pero ya nos habían pasado muchos pilotos. Intentamos remontar en una zona que parecía más amplia, entramos en una especie de carretera comarcal, pudimos adelantar unos cuantos puestos y llegar de nuevo al grupo de Mitch, a los pocos kms, a la derecha estaba la entrada a la selva y los pilotos de cabeza se pasaron de largo. Consecuencia: choque en cadena entre unos 10 o 15 pilotos, Marcelo el Brasileño embistió a Chema y éste se cayó encima mio. ¡Otra vez con líos y no habíamos ni entrado al campo!

Una vez entramos al campo todo volvió a ser mas normal. La gente se paraba a quitar presión de los neumáticos ya que el barro era super resbaladizo y pudimos ir pasando gente. Es una de las características de este terreno y es que tanta lluvia, además de mantener todo húmedo, lava toda la arena y tierra suelta y deja la capa mas dura de debajo en todos lados. Es un barro duro lleno de raíces, césped y hojas que requiera muchísima suavidad en toda la conducción.
Las motos para éste año eran las mismas que el año pasado. Una KTM 525 2008 y una Husaberg 250 2T 2013. Estaban bastante “curradas” la verdad pero poco a poco íbamos avanzando. Cruzamos una zona de selva preciosa con un arroyo algo técnico; este año parecía que el recorrido era más fácil y discurría por zonas mas amplias.
Llegamos a los primeros atascos pero no eran muy grandes, pasamos un par de zonas complicadas de roderas y llegamos a la primera gran subida del recorrido. Era una zona hundida, sin árboles, al sol, en la que no corría una sola gota de aire y el calor era asfixiante.

En mi primer intento un piloto se me cruzó justo antes de iniciar la subida y me caí al cambiar la trazada. Iba con la 2T y Chema con la pesada 525 (a ninguna de las dos le funcionaba el arranque) y al levantarme la moto no arrancaba. Estuve 5 minutos dando patadas hasta llegar a la extenuación. Chema vino en mi ayuda, y al enfriarse consiguió arrancar la moto, intentó la subida y llegó arriba. Yo arranqué la 525 pero seguía sin aire, intenté otra vez y se me caló el motor y ya no quiso arrancar mas.

PRIMERAS AVERIAS

Decidimos que Chema fuese en busca de un mecánico de la organización a ver si podía conseguir una batería y me quedé con la moto esperando que se enfriase y volviese a arrancar a patada. Afortunadamente en la subida habían montado un avituallamiento por lo que fui andando y salí de la olla de calor, compré una bebida y tras 10 minutos a la sombra pude recuperar el aire. Al bajar estaban dos miembros de la organización intentado arrancar mi moto sin éxito pero me aventuré a dar una patada y ¡arrancó!. Ya con aire encaré la subida y pude coronar con facilidad, ya que se había hecho una rodera por el paso de pilotos, pero al poco tiempo volvieron los problemas. Me encontré otro tapón y la moto comenzó a hacer la “cafetera”. Si la paraba sabía que tendría que esperar 45 minutos a que se enfriase y poder volver a arrancar con lo que decidí adelantar a la gente... pero no era posible. Así que tuve que parar. No había andado ni 1km y ya estaba otra vez tirado y Chema no daba señales de vida.

Me senté en una sombra y grabé algunos videos resignado a esperar a que se enfriase. En esto un grupo de pilotos se acercó a hablar conmigo y pedir unas fotos. Lo de los selfies es algo increíble en Indonesia y no paran de hacer fotos de todo. Paran cada pocos kms y se graban unos a otros; se sacan cientos de fotos juntos. Al ver a alguien extranjero directamente quieren sacarse una foto contigo y cuando uno rompe el hielo se abre la veda. Lo que iba a ser una foto se puede convertir en 50 fotos y 10 minutos. Pero la personalidad amable y siempre jovial de la gente se te contagia y no te puedes negar a ello. Siempre llevan una sonrisa en la cara; da igual los problemas que tengan. Ellos están felices de poder montar en moto y de verdad da gusto coincidir con gente así en la vida. Tras un rato de charla y contarles mi problema deciden que me voy con ellos y que me ayudan a arrancar la moto aunque sea tirando con cuerdas.

Otra vez estamos en marcha y habremos hecho la mitad del recorrido en unas 4 horas, unos 20km escasos. Tras cruzar algunos pueblos y plantaciones de palmeras para el conocido aceite de palma, entramos otra vez en la selva. Una bajada de rocas; serpenteando por la selva, por una de las zonas mas bonitas del día, hay pequeñas aldeas en los lados con niños que salen a chocarnos las cinco a la que pasamos.
La bajada es toda de piedras de rio y de fondo se empieza a oír el sonido del agua cada vez mas fuerte. Llegamos al final y está el rio, que ha formado un gran cañón de paredes casi verticales en una de sus orillas y una calmada playa en la otra, lleva bastante corriente, tiene un agua clarísima y está salpicado de grandes piedras de granito que hacen pequeñas cascadas. De la pared del acantilado cuelgan todo tipo de plantas y lianas, parece un escenario de la película Apocalypse Now o Rambo. Un sitio increíble.

Me dispongo a cruzar, con inercia ya que tiene como 1m de profundidad y he visto a muchos pilotos caer mientras esperaba mi turno aunque es más fácil de lo que parece,. Pero justo al llegar a la otra orilla, algo se moja en mi moto y se vuelve a calar. Intento arrancarla y esta vez si que parece que está muerta del todo. Me armo de paciencia; no me queda nada más que esperar y dejar que mis amigos sigan su camino. En poco tiempo llegan los primeros amigos pidiendo selfies, con lo que decido ponerme a ayudar a la gente que se estaba quedando atascada en el rio y de paso me refresco un poco. ¡El agua estaba caliente! No daba ninguna sensación de frio pero bueno algo alivió

Tras un rato ayudando a muchos pilotos entre ellos una chica con su flamante crf150, que iba con su padre a todas las salidas de Xtrim y sabía inglés, me di cuenta que alguna gente que tomaba la comida que la organización les había dado, tiraban la bolsa de plástico con los desperdicios y cubiertos ¡al rio! No me lo podía creer, hable con la chica y me dijo que era medio normal que mucha gente estaba concienciada pero que algunos no lo hacían. En ese momento uno de ellos me viene a pedir un selfie y le dije que no, que recogiese su basura o no había foto. El tipo no daba crédito, pensaba que estaba de broma, cogí su bolsa y se la até en la mochila y la chica me enseñó a decir “Tak photo tak plastik” que venía a decir “si quieres foto tienes que llevarte el plástico”.
En un rato junté unas 20 bolsas de plástico y a cada uno que vine le hice llevársela, a casi todos les pareció bien la idea. cuando se lo conté a la organización, decidieron regalar inscripciones de los próximos eventos a los pilotos que lleguen a meta con la mochila llena de plástico.

Pasaron todos los pilotos y mi moto seguía sin arrancar, le di la vuelta, quité la batería -aunque no funcionaba- traté de hacer de todo,... muchos intentaron arrancarla pero no pudieron. De Chema no sabía nada más, sólo que había pasado por allí porque me lo dijo un piloto que le vio. Cuando estaba llamando a la organización para que vinieran a por mi pensé “voy a intentar por última vez” y ahí arrancó. Ahora ¿qué hacer? ¿Seguir el ultimo y arriesgarme a pasar lo mismo o cruzar el rio de vuelta y volver por la carretera? Tomé la segunda opción pero claro no conocía el camino de vuelta... volví por la senda hasta el asfalto y más o menos fui tomando cruces en la dirección que estaba la ciudad y preguntando a alguna gente. En seguida fui encontrado motos por el camino que también habían tenido problemas y volvían a la salida.

Parecía que ya todo había acabado pero a los pocos kms, me encuentro a los primero pilotos que vuelven de hacer el recorrido. ¡Iban envenenados! Al tocar el asfalto se vuelven locos y otra vez parecía la situación de la salida... pero esta vez sin un policía que abriese camino y en hora punta de la ciudad justo a la salida del trabajo. Un caos enorme y nosotros pilotando como en un videojuego, por las aceras, por encima de bordillos sin respetar semáforos, algunos haciendo caballitos y la gente no parecía inmutarse ni preocuparse sino que incluso les gustaba.
Una verdadera locura que hay que vivir para poderla entender y que solo puede pasar en un sitio como indonesia.

Llegamos al recinto del evento y ya estaban allí casi todos los pilotos. Por fin encuentro a Chema, que había continuado por el rio y había encontrado a Mitch. Su moto se mojó y tuvieron que sacar el agua del motor pero poco a poco se fueron ayudando y consiguieron hacer el recorrido que faltaba que no era mucho. Una ducha rápida en el hotel, a la ceremonia de entrega de trofeos y fin de fiesta. Otra vez Indonesia nos ha vuelto a sorprender con uno de los días más locos que he pasado encima de una moto nunca. Si tenéis la ocasión de poder hacer Enduro en Asia, no lo rechacéis porque será algo que recordaréis toda vuestra vida. Ahora nos quedaban dos días libres y aprovechamos para hacer la ruta en Harley-Davidson con unas Road King de 1800cc de la policía americana... pero eso ya es otra historia que os contaremos en Moto1Pro dentro de muy poco.

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Texto:

J.M. Calleja

Fotos:

XTRIM

Publicado el 28/02/2019

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