Entrevista a Laia Sanz: sin límites.

Nos sentamos largo y tendido con la mejor piloto off road de todos los tiempos. Laia Sanz hace balance sobre el pasado Dakar y nos habla sobre su futuro.

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Redacción EnduroPro
Foto Fecha11/07/2017

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Redaccion EnduroPro
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fecha11/07/2017


FOTOS: Honda / Entrevista: Nicki Martínez

La incombustible piloto de Corbera nos detalla un Dakar histórico para ella. Laia Sanz rompe una nueva marca y se convierte en la primera chica en colarse en el ‘top ten’ del Dakar con un noveno puesto y siendo la segunda mejor piloto de Honda HRC. Nadie, ni ella misma, sabe dónde tiene el techo. Los adjetivos se agotan para la reina indiscutible del Dakar en una más de sus gestas.

Habías terminado todas tus anteriores participaciones en el Dakar, aunque este año tras fichar por Honda HRC tus objetivos apuntaban a retos más ambiciosos, al ‘top ten’.

El objetivo del ‘top ten’ venía más dado desde fuera que por mi parte. Para mi ya era complicado repetir la decimosexta posición del año pasado. Mi objetivo estaba en entrar entre los quince primeros, pero desde el pricncipio me encontré muy a gusto y todo salió mejor de lo que me esperaba. Sí, es verdad que, como deportista, siempre intentas mejorar un poco más, año tras año. Aunque también es cierto que cada vez cuesta más. Tras haber acabado la 16 y entrar a formar parte de un equipo oficial también es lógico que tuviera algo más de presión que en otras ediciones.

¿Ha sido un Dakar más duro de lo que os esperábais? De hecho, el del 2014 ya era recordado como una de las ediciones más complicadas y este, por culpa de la meteorología, también lo ha sido.

Sí, pero el de 2014 fue más duro y más lento, quizás más técnico y con más navegación, más auténtico y como los de antes según decía mucha gente que había estado en los de África. Durante la primera semana ya había diferencias de una hora entre los primeros. En cambio, este 2015, recuerdo que tras la primera semana que iba 14º, entre el 12 y 17, había sólo una diferencia de cuatro minutos en la clasificación general. ¡Parecía una Baja!. No había demasiada navegación, se corría mucho, hubo mucha pista y pocas dunas... Creo que este ha sido un Dakar totalmente distinto al del año pasado.

¿Esos enlaces interminables entre especial y especial antes de llegar al vivac están matando el Dakar?

Sí, se pasan un poco y son muy pesados. Este año hemos hecho dos etapas con enlaces de más de 500 kilómetros y acabas hasta el gorro, con doce horas de moto en las que te has pasado siete u ocho sólo haciendo un enlace. Es muy aburrido y a la vez peligroso, porque bajas un poco la guardia.

¡La etapa de Uyuni se recordará durante años!

Sí, aunque creo que fue una lástima. El año pasado, cuando en la tercera etapa hubo muchos de los favoritos que quedaron fuera de combate, fue justo porque dependía de la navegación. Se tenía que pasar por una cresta, lo avisaron en el briefing, y hubo quien recortó y se quedó atrapado en un agujero sin salida. Fue parte de la carrera, de la propia dificultad del Dakar y de la navegación. Pero este año, la etapa de Uyuni fue una lotería y creo que fue injusta, porque pilotos como Barreda, Viladoms, Hélder se quedaron fuera de una carrera o sin opciones cuando llevan todo el año preparando esta carrera. Y eso nos podría haber pasado a cualquiera de nosotros, y que sea por una cosa así, comprendo que debe ser jodido para ellos.

Dos jornadas dantescas de maratón. Llegáis al vivac empapados, por la noche un frío de muerte, sin asistencias, a más de cuatro mil metros de altura... ¿Qué otra calamidad os faltaba por aguantar?

Cuando estábamos ya en el vivac, durmiendo, con las motos aparcadas y oí que llovía, pensé: ‘¡Qué bien, mañana no vamos a salir!’. Pensaba que anularían la etapa. Estaba convencida. Pero cuando te levantas y ves a la gente sin chubasqueros e improvisando con bolsas de basura algo para resguardarse del agua y del frío, pidiendo guantes de látex a los médicos porque hacía mucho frío....  Ya esperas lo peor. Entonces allí te das cuenta de que no íbamos lo suficientemente preparados, por suerte yo llevaba un chubasquero, porque tengo la costumbre de llevar siempre uno conmigo.

Tras el drama de los pilotos debía llegar el drama de las asistencias, porque los mecánicos debieron ‘flipar’ al ver en qué estado llegaban las motos

Aquello fue increíble y pocos pueden imaginarse lo que ha costado para las marcas y para los pilotos, sobre todo los privados. Nosotros hicimos la moto nueva, cambiamos toda la instalación, todos los instrumentos de navegación... ¡Todo! Salía sal por todas partes. El radiador estaba destrozado, igual que el basculante. Se cambió todo lo que por reglamento podía cambiarse. Nosotros pudimos salir con una moto nueva, pero el problema fue para los pilotos sin equipo, para los privados. Hubo muchos que estuvieron pagando la etapa de Uyuni hasta el final del rally con averías constantes, diarias. Un día se les rompía una cosa y el otro reventaba otra. Para un privado eso es impagable, y además cuando llegan a Buenos Aires esa moto ya la pueden tirar, porque no sirve para nada.

En medio, antes de llegar a Buenos Aires, hubo otra etapa maratón.

Bueno, sí. Es verdad, en Cachi hizo mucho frío, hicimos un enlace a -10 por la mañana y eso, el cúmulo de adversidades, son las que más te van mellando. Subimos a cinco mil metros, aunque por suerte esas dos etapas de la segunda maratón no fueron muy difíciles. Aunque luego, llegas al último día pensando que todo ya está, de paseo, una etapa de rectas y ángulos de 90º, en el que además Jakes salía delante mío y que sabía que si veía su estela de polvo, no me atraparía.... ¡y se pone llover!

Y nada de estelas de polvo, sólo barro y más barro.

Yo iba primera de etapa y él –Jakes-, segundo, pero cuando empezó a llover, con todo ese barro y con los neumáticos Desert –de seco-, me fuí al suelo. No veía nada y torcí el manillar. Allí decidí aflojar un poco y simplemente asegurar para llegar al final.

Por lo que dices te gusta más el Dakar de navegación, no flechado como este, porque en otra edición, los diez minutos de Joan a Marc no habrían sido nada y en esta parecía que fuera un abismo irrecuperable

¡Diez minutos en un Dakar normal no son nada! En un sólo error de navegación se pueden perder rápidamente, pero en este Dakar, diez minutos eran un mundo para ellos que iban al límite... Por eso digo que me gustan más los Dakars como el del año pasado, en el que hay un día que uno se salta un way point y al día siguiente otro se pierde, porque esa entonces es una carrera de no fallar, de tratar de hacer las cosas bien y de no ir al límite con el cuchillo en la boca. Porque creo que los de delante están yendo a un ritmo brutal ahora mismo.

¿Cuáles son tus planes de futuro para este año? Porque ahora toca cambiar de chip y empezar a pensar en el mundial de enduro, ¿no?

Ahora toca hacer un poco de balance con el equipo y hablar del enduro, porque con el Dakar siempre hay temas que se posponen y ya tenemos muy cerca el principio de la temporada de enduro. También tenemos que hablar con el equipo, porque su prioridad es el Dakar, y a ver qué pasa con el enduro, porque todavía no tengo muy claro cómo haré el mundial y el Dakar que viene.

Bueno, después de este pedazo de Dakar que has hecho, sólo le podemos pedir a HRC un “¡Laia renovación ya!”.

(Risas) Supongo que este resultado me ayudará a no quedarme en el paro. Bromas a parte, ahora toca organizarse bien para el mundial de enduro y para el próximo Dakar. En el tema del mundial de enduro quizás sea un poco complicado porque no hay un equipo oficial y es más difícil organizarse.

Éstos últimos días se ha estado hablando de que Marc Coma quizás cambie las dos por las cuatro ruedas, ¿hasta cuándo te ves en el mundo de las motos?

No lo sé, si las lesiones me respetan espero estar unos cuantos años más y seguir mejorando. Aunque está claro que también me gustaría correr un Dakar en coches, aunque hay que ser realista y saber que, hoy en día, es muy complicado tener la oportunidad de ponerte a los mandos de un buen coche como quizás antes había pasado con otros pilotos. Antes quizás había más espónsors para dar el paso, ahora es muy difícil. Aunque si me saliera una buena oportunidad para hacerlo, está claro que me gustaría.