Kiara Fontanesi vuelve al barro con una misión pendiente

Seis títulos mundiales, dos hijos y una vuelta al motocross para demostrar que todavía queda mucho gas. Kiara Fontanesi cambió el número 1 por el 8 y volvió a competir a su manera.

Kiara Fontanesi vuelve al barro con una misión pendiente
Facebook
Twitter
Whatsapp
Seguir a Moto1pro en Google
Redaccion EnduroPro
Lluís Llurba
Foto
ebike / gasgas

fecha12/08/2026


Kiara Fontanesi tiene seis títulos mundiales, pero su historia no se explica solo con un palmarés. Después de alejarse de la competición para ser madre de Skyler y Alaska, la italiana regresó al motocross con una motivación diferente. Ahora compite con el número 8, lleva los dibujos de sus hijos en el casco y sigue buscando la manera de ir más rápido sin dejar de ser ella misma.

Volver sin mirar atrás

Fontanesi conoce perfectamente las exigencias del motocross y también lo que supone estar lejos de las carreras. Después de su etapa fuera de la competición, volver significaba recuperar rutinas, sensaciones y ritmo, pero también encajar el motocross dentro de una vida que había cambiado.

Kiara Fontanesi vuelve al barro con una misión pendiente

Su manera de afrontar esta etapa está lejos de la obligación. "Me siento cómoda y estoy disfrutando mucho", explica. La preparación física y el trabajo sobre la moto siguen siendo fundamentales, pero ahora hay otro componente que aparece constantemente en su discurso: disfrutar del proceso.

Esa experiencia también influye en la manera de interpretar una carrera complicada. Fontanesi no habla de los errores como algo que simplemente ocurre, sino que intenta encontrar el motivo concreto que los provoca.

En una de las situaciones que recuerda durante la entrevista, explica cómo asumir demasiado riesgo al principio terminó cambiando su pilotaje. "Empecé a pilotar rígida y no quería asumir ningún riesgo adicional". El problema, según reconoce, no fue únicamente físico. "Fue algo más mental que físico".

La explicación resulta significativa porque muestra cómo analiza su propio pilotaje. Cuando pierde confianza, no siempre se trata de una cuestión de velocidad o preparación física. También puede aparecer el miedo a cometer otro error, y esa preocupación termina modificando la forma de llevar la moto.

El número 8 antes que el número 1

Fontanesi podría haber llevado el número 1 después de sus títulos mundiales, pero nunca quiso hacerlo. Su dorsal es el 8, una cifra que empezó utilizando por su relación con su hermano y que terminó convirtiéndose en una parte de su identidad deportiva.

"El número ocho aparece muchas veces en nuestra vida", explica. La piloto encuentra coincidencias con esa cifra incluso fuera de los circuitos, desde habitaciones de hotel hasta mesas de restaurantes.

Pero hay una razón más personal para mantenerlo. "No me gusta correr con el número uno porque no siento que sea la número uno. Simplemente siento que soy yo misma y quiero correr con mi número".

Es una decisión sencilla, pero explica bien su relación con el motocross. Los títulos forman parte de su trayectoria, pero no necesita llevar el número de la campeona para recordar quién es.

Sus hijos diseñan su casco

La familia ocupa un lugar mucho más visible en su equipamiento. El casco de Fontanesi se ha convertido en un espacio reservado para los recuerdos familiares y, esta vez, sus propios hijos participaron directamente en el diseño.

"El casco que tengo este año está completamente cubierto por los dibujos de mi hija", cuenta. También aparecen sus nombres y diferentes elementos relacionados con la vida de la familia.

Entre los dibujos hay incluso una representación de Kiara conduciendo un pequeño tractor mientras corta el césped en casa. Es uno de esos detalles que tienen un significado especial para quienes conocen su vida fuera de los circuitos.

Otro casco está dedicado a Otto, el perro de la familia que durante años acompañó a Fontanesi en entrenamientos y carreras. Estuvo presente durante buena parte de sus títulos y su muerte dejó un recuerdo especialmente importante.

"Significaba mucho para mí, para toda la familia y para el equipo", explica Fontanesi. Por eso decidió incluirlo también en el diseño.

La diferencia respecto a años anteriores está en quién realizó los dibujos. Esta vez fueron sus hijos quienes participaron directamente, convirtiendo el casco en algo más que una pieza de equipamiento.

La velocidad empieza en las curvas

Fontanesi también tiene una idea muy concreta sobre qué hace rápido a un piloto. En un circuito técnico, la velocidad máxima no es necesariamente lo más importante.

"Lo que cuenta es cómo giras, cómo llevas la velocidad en la curva y cómo haces los saltos", explica. En este tipo de trazados, la precisión puede tener más importancia que simplemente intentar ir más rápido.

Es una filosofía que también determina qué circuitos disfruta más. Las pistas con roderas, baches y saltos le permiten trabajar sobre la trazada, la colocación de la moto y la velocidad de paso por curva.

Las condiciones pueden cambiar completamente esa relación con el circuito. Un terreno profundo y húmedo exige otra forma de pilotar y puede hacer que una piloto acostumbrada a atacar tenga que modificar su estrategia.

Fontanesi reconoce que todavía hay situaciones que quiere mejorar. No intenta ocultarlo ni atribuir el problema únicamente a las condiciones. Su forma de analizarlo pasa por entender qué hizo sobre la moto y cómo respondió mentalmente.

Una campeona que sigue aprendiendo

Después de seis títulos mundiales y una larga trayectoria en el motocross femenino, Fontanesi podría apoyarse únicamente en la experiencia. Sin embargo, sus declaraciones muestran una actitud diferente.

Cuando algo sale mal, intenta identificar el motivo. Cuando una condición cambia, busca la manera de adaptarse. Y cuando habla de su regreso, no lo hace únicamente en términos de resultados. "Estoy disfrutando del proceso", explica.

Quizá ahí esté la clave de esta etapa de su carrera. La italiana ya sabe lo que significa ser campeona del mundo. También sabe lo que significa alejarse del motocross y volver después de convertirse en madre.

Ahora lleva el número que eligió hace años, los dibujos de sus hijos en el casco y el recuerdo de un perro que formó parte de su trayectoria. Todo eso viaja con ella cuando se pone el casco.

Fontanesi sigue queriendo ganar, pero su manera de entender la competición ya no se reduce a un título o a un número en el dorsal. Como ella misma resume, "quiero correr con mi número". Y, sobre todo, quiere seguir disfrutando de la moto.

No te pierdas nada de Moto1pro y Enduropro

Actualidad, novedades, pruebas, podcast... Elige cómo quieres seguirnos: