CR 250 Elsinore

La ascensión de las motos japonesas

Hubo una época en que las motos japonesas de motocross, o no existían o eran simples vehículos utilitarios sin aspiraciones de competición, pero un día eso cambió y nuestro deporte no volvió a ser el mismo.

Autor:
Chema Calleja
Foto:
Archivo
Publicado el 01/06/2020
CR 250 Elsinore

El boom americano

A principios de los años 70s el motocross era un deporte eminentemente Europeo. En esos años las grandes estrellas y las mejores motos eran todos provenientes del viejo continente. En su mayoría eran motos de carretera adaptadas al campo, con ruedas de tacos, aletas altas y aligeradas al máximo. Poco a poco el deporte fue creciendo y marcas como Maico, Montesa, Bultaco, Husqvarna o CZ ya ofrecían productos específicos para competición que casi no había que adaptar.

Puede parecer una locura pero cuando aquí en España teníamos una industria consolidada del Motocross, con muchas marcas, circuitos, campeonatos, en América aún no existía el Campeonato AMA ni nada de lo que hoy es la mayor industria de la moto de campo del planeta. Las primeras carreras fueron eventos tipo espectáculo organizadas por Edison Dye, un visionario promotor, que traía a las estrellas del motocross Europeo a América para que la gente viera el emocionante deporte que allí se practicaba, en lo que se llamó el Trans AMA Championship.

El deporte estaba dando sus primeros pasos en esos años y las marcas europeas, como Husqvarna y Bultaco, hacían grandes negocios vendiendo sus motos al otro lado del Atlántico. Con las primeras carreras y las posibilidades que tenía el país para rodar en moto, rápidamente el deporte fue creciendo hasta unas proporciones enormes y los fabricantes japoneses, que mayoritariamente ofrecían scooters, motos urbanas o algunos modelos Trail, quisieron hacerse con una parte del pastel.

La pionera, la Suzuki TM

Suzuki fue la primera marca japonesas en aventurarse a fabricar modelos puros de Cross, y participar en el Mundial. En un mundo dominado por CZ, Husqvarna y Maico principalmente, con apariciones de Bultaco, Montesa, Jawa o algunas marcas italianas, los de Hamamatsu fueron los primeros en tomarse el Mundial de Motocross como una competición seria y ver el potencial que tenía.

Para ello no escatimaron, y ficharon a los mejores pilotos del momento cómo Joel Robert, Gaston Rahier o Roger de Coster. Las primeras Suzukis del Mundial eran motos de las que mucha gente dudaba, pero con los grandes éxitos obtenidos en estos años, (3 Mundiales consecutivos de 500cc para de Coster del 71 al 74) las motos japonesas comenzaron a forjarse una buena reputación en Europa y en el resto del mundo.

Desde 1971 a 1975 Suzuki fabricó la TM, que fue la precursora de la actual RM. Estas motos eran las versiones de producción de las motos artesanales de los pilotos del Mundial, pero se fabricaban en pequeñas series, y ofrecían prácticamente la misma tecnología que la competencia europea. Las primeras versiones eran lo que a día de hoy es una moto “china”, una copia, pero con un precio mucho más ajustado y a diferencia de las actuales, una calidad de fabricación de primera.

Elsinore CR, la primera moto producida en masa

Los éxitos de Suzuki pronto despertaron al resto de marcas japonesas, y Honda, que ya era una gran marca de motos y reputada por su calidad, por fin se decidió a entrar en el mercado del motocross. La Honda CR 250 Elsinore de 1973 fue la primera moto de Cross de Honda y marcó un antes y un después que llega hasta nuestros días, ya que fue la encargada de popularizar el Motocross en América. Rivalizaba con las Husqvarnas, Maico, Suzuki y CZ de la época pero desde un primer momento se caracterizó por su ligereza, tecnología y gran calidad de fabricación.



La Elsinore, recibe su nombre de una de las carreras más importantes de la época en USA, el Elsinore GP que se realizaba en la mítica localidad californiana de Lake Elsinore. Era una especie de Cross Country, en el que participaban mas de 1000 pilotos y cruzaba por el centro de la localidad. Fue famosa porque Steve McQueen o Malcom Smith eran unos asiduos en cada edición.

CR 250 Elsinore

La CR Elsinore destacaba por el gran número de piezas de aluminio que mantenían el peso contenido. Además la famosa calidad de fabricación de Honda ya era palpable en este modelo. Por primera vez tenías una moto que no había que modificar y con la que podías ir con ella a una carrera con garantías según la sacabas de la caja. Su motor, que fue el primer 2 tiempos fabricado por Honda, se caracterizaba por su entrega suave de potencia que la hacía mucho más controlable que los modelos de la competencia, aunque no por ello era una moto lenta, en la época se le consideraba además muy rápida frente a las experimentadas europeas.

Este primer esfuerzo de Honda fue un éxito total de ventas en todo el mundo. Muchos no conoceréis esta moto y es que en España no gozábamos de un mercado internacional, y no fue hasta 1986 que Honda comenzó a vender sus modelos de CR en España, pero la Elsinore fue la primera moto capaz de abastecer el voraz mercado americano. Era mucho más fácil conseguir una Honda debido a la gran capacidad de fabricación de las marcas japonesas frente a las Europeas y ésta fue una de las claves de su éxito.

Green Power

En 1974 apareció la primera KX. La primera moto de esta histórica saga no fue nada del otro mundo en el momento de su presentación. Con un recorrido de suspensiones standard para las motos de la época, un motor con unas prestaciones tirando a sosas y un diseño tosco, no ofrecía nada nuevo en el aspecto tecnológico, pero si que daba cuenta del interés de la marca nipona por el emergente mercado americano y las posibilidades que tenía.

Además Kawasaki, que era una fábrica enorme en Japón, heredada de la segunda guerra Mundial, no tenía problemas de suministro con lo que se podía conseguir una moto verde en cualquier rincón de América. Poco a poco la KX fue mejorando con los años, hasta que por fin en 1978 se lanzó el primer modelo realmente replica de las motos oficiales. Desde entonces se forjó una de las historias más exitosas del Motocross que llega hasta nuestros días, con la KX 2020 siendo la actual campeona americana de Motocross.

La YZ, la puntilla a las motos europeas

La YZ de Yamaha fue la última de las 4 grandes japonesas, naciendo en 1975, pero supuso el salto tecnológico definitivo que acabó con las motos Europeas de una vez por todas. Era moderna hasta comparándola con la todopoderosa Honda Elsinore de hacía tan solo dos años.

Todo en ella estaba aligerado, montando piezas de aluminio, plástico y fibra de vidrio. En el motor también se hizo uso extensivo de aluminio y magnesio en las tapas, con una calidad de fabricación sobresaliente y sin reparar en costes.

Pero el elemento más significativo de la YZ era su monoamortiguador trasero, con casi el doble de recorrido que un sistema de doble amortiguador, como montaban el resto de motos del mercado. Fue la primera moto de la historia en montarlo y es una solución que aún se usa en nuestros días. La YZ ofrecía unas suspensiones de serie que solo estaban al alcance de las motos de fábrica, que en esos días eran lo más parecido a una MotoGP actual, ya que no existía ninguna ley que obligase a las marcas a correr con motos de serie como ocurre desde 1987. Este aluvión de tecnología había de pagarse y por eso una YZ 250 de 1975 costaba el doble que una Elsinore cuando salió al mercado.

La década prodigiosa

La aparición de la YZ causó una revolución y el mercado del MX estuvo en constante renovación en la siguiente década. Durante los siguientes 10 o 15 años se libró una verdadera batalla tecnológica en el mundo de las motos de tacos, que terminó con la práctica desaparición del resto de marcas y la completa dominación del mercado por los japoneses. En estos años se aumentó el recorrido de suspensiones cada temporada, hasta llegar a los actuales 300mm, con motos que cada año variaban por completo, montando chasis, motores o suspensiones completamente distintas, nada que ver con los ciclos de 4 años actuales de desarrollo de las motos.

Otro gran salto de calidad fue la Suzuki RM de 1981. Con ella apareció la refrigeración líquida y la suspensión trasera con bieletas. La pequeña RM ofrecía el novedosos sistema de refrigeración que mejoraba la fiabilidad, y además por primera vez la suspensión trasera montaba un sistema de progresividad basado en las motos Factory que hacía de la RM una máquina que parecía del futuro. Estaba tan por encima de la competencia que parecía injusto competir con ella.

Si la comparamos con una Montesa o una Maico del mismo año, que aún tenía doble amortiguador, refrigeración por aire y basculante de acero, nos da una idea de cuan superiores las motos japonesas se volvieron en tan solo unos años. De hecho si la comparamos con una Elsinore de tan solo 8 años antes, sería una injusticia hacerlas correr en la misma categoría. Si lo comparamos con hoy en día, alguien con una moto del 2012 a nivel aficionado puede prácticamente hacer lo mismo que uno con una 2020, pero en aquella época la desventaja era enorme.

Esta sin duda fue la época más emocionante del desarrollo de las motos de Cross de la historia. La carrera tecnológica que se libró en esos años, fue la que nos ha llevado a tener las motos de hoy en día. Motos súper efectivas, fiables como tanques y que no dan problemas, y con unos motores y suspensiones que con pocas modificaciones se puede competir a un gran nivel.

En éstos últimos años el resurgimiento de KTM y Husqvarna ha vuelto a revolucionar el mercado en el que ahora los europeos vuelven a tener una gran porción de pastel. Suzuki, en cambio, la que fue la pionera entre las japonesas ya no tiene equipos oficiales en Motocross, y sus motos llevan años sufriendo mejoras muy leves, con muchos rumores de dejar de fabricar modelos de campo. El futuro nadie sabe que nos deparará, quien sabe si las motos chinas algún día serán punteras, si el mercado se volverá eléctrico, muchas son las incógnitas, pero lo que si sabemos es que estaremos siempre ahí, para probar todo lo que el futuro nos traiga para vosotros.

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Chema Calleja

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Publicado el 01/06/2020

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