Destacados:
Daniela Guillén lidera el Mundial de WMX tras un brillante inicio de temporada. La española analiza su evolución, la placa roja y su lucha por el título de 2026.
Daniela Guillén ha encontrado el inicio de temporada que llevaba años buscando. La piloto española lidera el Mundial Femenino de Motocross (WMX) tras imponerse en la prueba inaugural de Francia y firmar un doblete en Alemania, un arranque que refuerza su candidatura al título de 2026. A sus 20 años, afronta una temporada en la que quiere convertir los subcampeonatos y el bronce logrados en los últimos años en el título mundial que lleva tiempo persiguiendo.
El calendario de 2026 también juega a su favor. Guillén reconoce que el predominio de los circuitos de tierra dura le permite competir en condiciones muy similares a las que encuentra durante sus entrenamientos.
"Este año me gusta más el campeonato porque solo hay una carrera de arena. En España prácticamente solo entrenamos en circuitos de tierra dura y eso me favorece. Además, muchos de los trazados son pequeños y técnicos, muy parecidos a los que tenemos aquí."
El estreno en Francia llegaba, además, sobre un escenario desconocido para ella, aunque rápidamente encontró buenas sensaciones.
"Nunca había corrido allí. Fui mejorando durante todo el fin de semana. Era un circuito pequeño, poco rápido y bastante técnico. Los saltos tampoco eran muy grandes y la verdad es que me gustó mucho."
La primera manga estuvo marcada por una mala salida que condicionó toda la carrera, aunque consiguió remontar hasta la segunda posición.
"La primera carrera fue complicada. Salí un poco mal y me costó mucho encontrar el ritmo. Cuando adelanté a Lotte intenté alcanzar a Kiara, pero era muy difícil adelantar. Aun así, terminar segunda fue un buen resultado y acabé satisfecha."
La historia cambió por completo en la segunda carrera. Otra salida discreta volvió a obligarla a remontar, pero esta vez encontró el ritmo necesario para alcanzar a Kiara Fontanesi y hacerse con la victoria.

"Salí incluso peor que en la primera manga. Me dije que si encontraba mi ritmo todavía podía llegar hasta la líder. No sé exactamente qué hice, pero todo salió muy bien. Mi mecánico me iba indicando las diferencias, encontré un buen ritmo, pude adelantar y después abrí una ventaja suficiente para que Kiara no pudiera responder."
Aquel triunfo supuso mucho más que una victoria. Después de dos temporadas en las que le había costado arrancar el campeonato con buenos resultados, confirmó que el trabajo realizado durante el invierno iba por el buen camino.
"En los dos últimos años siempre me había costado empezar bien la temporada. Ganar esa carrera también fue importante para mi cabeza."
Ese resultado le permitió recuperar la placa roja de líder, un reconocimiento al trabajo realizado durante la pretemporada, aunque tiene claro que el campeonato acaba de empezar.
"Coger la placa roja en la primera prueba es increíble porque demuestra que hemos hecho un buen trabajo durante la pretemporada. Ahora lo importante es mantener la regularidad y seguir pilotando como sé que puedo hacerlo."

Tras Francia, el campeonato llegó a Teutschenthal, uno de los circuitos donde la española siempre se ha sentido cómoda.
"Tengo muy buenos recuerdos aquí. Es un circuito de tierra dura, parecido a los de España y a donde entreno. Pero al final creo que el circuito no es lo importante. Soy yo quien se siente bien cuando viene aquí. Tengo muy buenas sensaciones."
Aunque reconoce que competir fuera de casa también significa correr ante aficiones muy volcadas con sus pilotos.
"En España, lógicamente, siento mucho más el apoyo porque animan por mí. Aquí el público anima muchísimo a Larissa, hacen mucho ruido... aunque no sea precisamente para mí."

Con solo 20 años, Guillén siente que sigue evolucionando temporada tras temporada. No habla de grandes cambios, sino de una progresión constante tanto en su pilotaje como en el trabajo junto a su equipo.
"Cada año mejoro con los entrenamientos, con la velocidad y físicamente. También trabajamos mejor con el equipo y con la moto. Creo que estamos haciendo un buen trabajo."
Su dorsal 255 tampoco esconde una historia especial.
"Cuando era pequeña empecé compitiendo con el número 5 y siempre me ha gustado. Como no siempre podía utilizarlo terminé con el 255. No tiene ningún motivo concreto, simplemente me gusta cómo queda."
Al recordar el mejor momento de su carrera deportiva, la respuesta llega sin necesidad de pensarlo.

"Fue la victoria de Madrid en 2024, en Arroyomolinos. Ganar delante de toda la afición española fue increíble. Peleamos con Lotte hasta el final y escuchar a toda la gente animándome fue una sensación difícil de olvidar."
Pero si hubo un momento especialmente emotivo esta temporada fue el homenaje que rindió a Enzo Badenas al subir al podio con el dorsal 83, un gesto para recordar a uno de sus mejores amigos.
"Era uno de mis mejores amigos. Quise dedicarle aquella victoria y por eso llevé su número al podio. Era mi manera de decir que sigue conmigo y de rendirle homenaje."
Después de varios años rozando el objetivo, Daniela Guillén afronta la segunda mitad del Mundial desde el liderato y con la sensación de haber reunido, por fin, todos los ingredientes para pelear por el título hasta el final. La velocidad siempre la ha acompañado. En 2026, además, también está encontrando la regularidad que necesitaba para convertir ese potencial en una candidatura real al campeonato.
No te pierdas nada de Moto1pro y Enduropro
Actualidad, novedades, pruebas, podcast... Elige cómo quieres seguirnos:
Relacionados