El medio régimen es la zona más efectiva y divertida del motor de la KX250.
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Hay temporadas de ruptura y temporadas de consolidación. 2026 pertenece claramente a las segundas. La gran revolución llegó el año pasado, con una renovación profunda de chasis, motor y suspensiones. Este año, más allá del nuevo azul en las gráficas, la KX250 permanece intacta.
Y no es falta de ambición. Es convicción técnica: cuando algo funciona, se perfecciona; no se reinventa.
La actual KX250 comparte chasis con la 450, una plataforma que supuso un salto claro en rigidez, precisión y estabilidad respecto a generaciones anteriores. Esa base sigue siendo hoy uno de sus grandes argumentos.
El motor también fue objeto de una revisión profunda, especialmente en la admisión. Mantiene un detalle técnico poco habitual en la categoría: doble inyector, solución que optimiza la respuesta y la gestión de la mezcla en distintos regímenes.
El conjunto se apoya en suspensiones Showa —horquilla de 49 mm y amortiguador de triple regulación— que marcaron un antes y un después en el modelo. Ofrecen sensibilidad inicial sin caer en la rigidez extrema que se ha vuelto tendencia en muchas motos de serie.
El paquete se completa con frenos Nissin, neumáticos Dunlop Geomax y un nivel de ajustabilidad poco común. Cuatro posiciones de manillar (doble anclaje y torreta reversible). Dos posiciones de estriberas. Probablemente, la 250 más configurable ergonómicamente del mercado.
En el plano electrónico incorpora mapas, control de tracción y asistente de salida totalmente parametrizables mediante la aplicación Rideology. Permite guardar configuraciones por circuito y ajustar el régimen del launch control. No es un simple añadido tecnológico: es una herramienta real de trabajo.

La probamos en arena, terreno exigente, blando y con olas largas. Un escenario ideal para medir estabilidad y entrega.
No es una 250 especialmente llena abajo. Si sales en una marcha larga desde muy bajo régimen, exige algo de embrague. Pero en cuanto entra en la zona media, aparece su mejor versión: empuje limpio, progresivo y tremendamente utilizable.
No estira hasta el infinito; llega al corte con relativa rapidez y la prolongación final no es interminable. Pero tampoco lo necesita. Su eficacia en el rango medio permite rodar muy deprisa si sabes mantenerla ahí.
Frente a generaciones anteriores —más puntiagudas y exigentes— esta KX250 resulta más coherente y constante.

En rectas rápidas y zonas de olas demuestra su carácter. Entrando fuerte en tercera o cuarta mantiene la trayectoria con aplomo, sin movimientos parásitos ni reacciones nerviosas.
En curvas muy cerradas de 180 grados no es la más incisiva en el primer giro de manillar. Requiere algo más de intención para llevarla hasta el ápice. Pero esa ligera pérdida de agilidad se traduce en una ganancia clara en estabilidad.
Y en motocross, cuando se abre gas a fondo en cuarta, la estabilidad vale más que una entrada de curva milimétrica.

Las Showa ofrecen un primer tramo sensible y buen soporte en impactos fuertes. En arena no es el terreno más crítico para emitir un veredicto definitivo, pero el comportamiento fue equilibrado: sin hundimientos bruscos, sin descomposición de trayectoria.
No es una moto radicalmente dura de serie. Y eso, en uso real, se agradece.

El triángulo ergonómico está muy logrado. La postura fluye tanto sentado como de pie. El asiento mantiene un espumado con criterio —cada vez menos frecuente— y resulta cómodo en aceleraciones fuertes saliendo sentado de curva. Es estrecha en la zona de rodillas y fácil de fijar con las piernas.
Monta manillar Renthal Fatbar y puños ODI blandos, con un tacto claramente mejorado respecto a generaciones pasadas. La capacidad de variar posiciones no es anecdótica: pequeños cambios en manillar o estriberas pueden modificar de forma perceptible el comportamiento dinámico.

La caja de cambios destaca por suavidad y precisión. El embrague hidráulico —con bomba Nissin— ofrece un tacto ligeramente más blando de lo habitual en la marca, algo que se agradece cuando la manga se alarga.
Los frenos cumplen con solvencia. El trasero es directo y progresivo; el delantero responde con firmeza, aunque en arena no se explota todo su potencial.

La Kawasaki KX250 2026 no busca deslumbrar con cifras extremas. No es la más explosiva abajo ni la que más estira arriba, pero es estable, precisa y tremendamente eficaz en su medio régimen. Una 250 pensada para pilotos que valoran la consistencia, la confianza a alta velocidad y la capacidad de ajuste fino.
No revoluciona. Consolida. Y en una categoría tan competida, esa puede ser la decisión más inteligente.
Detalles de la moto
El medio régimen es la zona más efectiva y divertida del motor de la KX250.
En rectas rápidas el chasis compartido con la 450 transmite una estabilidad sobresaliente.
Las Showa priorizan sensibilidad sin caer en dureza extrema.
El embrague hidráulico ofrece tacto suave y progresivo.
La electrónica es muy completa, con mapas, control de tracción, asistente de salidas y App para configurarlo todo.
Motor
Tipo
Refrigeración
Potencia Máxima
Par Máximo
Cambio
Transmisión
Chasis
Tipo
Suspensiones
Frenos
Delantero
Trasero
Medidas y pesos
Longitud
Distancia entre ejes
Altura del asiento
Peso (lleno)
Capacidad del depósito
Neumáticos
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Publicado el 23/02/2026
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