Del país que inventó el motocross a la búsqueda de un nuevo campeón

El Mundial regresa a Gran Bretaña, la cuna del motocross. Un país que dominó este deporte durante décadas y que ahora busca volver a luchar por los títulos.

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Redaccion EnduroPro
Lluís Llurba
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fecha13/07/2026


El regreso del Campeonato del Mundo de Motocross a Foxhill devuelve el foco a uno de los países más importantes de la historia de este deporte. No solo por los títulos conquistados por sus pilotos, sino porque fue en Gran Bretaña donde el motocross comenzó a tomar forma hace más de un siglo y dio los primeros pasos hacia la disciplina que hoy se disputa en los circuitos de todo el mundo.

Las primeras competiciones sobre tierra organizadas en el Reino Unido acabaron sentando las bases del motocross moderno. A partir de ese momento, el país no solo fue el lugar donde nació este deporte. También se convirtió en una referencia dentro de las competiciones internacionales gracias a una generación de pilotos que dominó los primeros años del Campeonato de Europa y, posteriormente, del Mundial.

Una generación que marcó una época

Del país que inventó el motocross a la búsqueda de un nuevo campeón

Cuando el Campeonato de Europa de 500 cc representaba la máxima competición internacional, Gran Bretaña ya ocupaba un lugar destacado. John Draper conquistó el título en 1955 y c repitió el éxito un año después, confirmando el potencial de una escuela que pronto también dejaría su huella en el Campeonato del Mundo.

Ese salto definitivo llegó durante los años sesenta. Jeff Smith se proclamó campeón del mundo de 500 cc en 1964 y 1965 y se convirtió en uno de los grandes referentes del motocross británico. A su lado brillaron pilotos como Dave Bickers, capaz de destacar en dos cilindradas, John Banks, dos veces subcampeón del mundo de 500 cc, y Arthur Lampkin, que también llevó a Gran Bretaña hasta el podio mundial.

La segunda edad de oro

Después de unos años con menor protagonismo, el motocross británico volvió a situarse entre las grandes potencias a finales de la década de los setenta. Graham Noyce recuperó el título mundial de 500 cc en 1979 y abrió una nueva etapa de éxitos.

Neil Hudson se proclamó campeón del mundo de 250 cc en 1981, mientras Dave Thorpe escribió una de las páginas más brillantes de este deporte con tres coronas mundiales de 500 cc. En esos mismos años, Kurt Nicoll se consolidó como uno de los pilotos más regulares de la categoría al terminar cuatro veces como subcampeón del mundo.

Aquella generación permitió que Gran Bretaña volviera a ocupar un lugar protagonista en un Mundial donde el nivel de competencia aumentaba temporada tras temporada.

El reto de recuperar el protagonismo

El cambio de siglo mantuvo la presencia británica entre los mejores gracias a pilotos como Paul Malin, subcampeón del mundo de 125 cc en 1996, y James Dobb, campeón de esa misma categoría en 2001.

Más tarde llegó Tommy Searle, uno de los nombres habituales en la lucha por el título de MX2, con tres subcampeonatos y un tercer puesto final. El último piloto británico que consiguió cerrar un Mundial entre los tres primeros fue Max Anstie, tercero en MX2 durante la temporada 2015.

Desde entonces, ningún representante del Reino Unido ha vuelto a conquistar una medalla en un Campeonato del Mundo. Un dato que contrasta con el peso histórico de un país que durante décadas marcó el rumbo del motocross internacional.

Foxhill volverá a reunir este fin de semana a los mejores pilotos del mundo. También servirá para recordar que pocas banderas han dejado una huella tan profunda en la historia del motocross como la británica y que el siguiente gran campeón del Reino Unido sigue siendo uno de los grandes desafíos para un deporte que nació precisamente allí.

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