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El apellido es el mismo, pero en pista no hay concesiones. Karlis y Janis Reisulis comparten equipo, entrenamientos y Yamaha, mientras construyen juntos su camino en MX2.
Durante parte de su trayectoria, Karlis y Janis compitieron en categorías diferentes. Volver a coincidir en MX2 les ha cambiado la rutina. Ahora entrenan juntos, hacen buena parte de la preparación física en común y pasan muchas más horas compartiendo la misma estructura de competición.
Para Karlis, tener a su hermano en el mismo equipo es una ventaja que antes no tenía. "Es un buen extra", explica. Los dos viven prácticamente la misma realidad y eso les permite ayudarse porque saben exactamente qué está experimentando el otro.
Janis lo ve de una manera parecida. "Hemos empezado a conocernos todavía más", cuenta. Entrenan juntos casi todos los días y comparten tanto el trabajo físico como las sesiones sobre la moto. El resultado es una relación en la que la rivalidad y la colaboración conviven constantemente.
Porque competir contra tu hermano no significa dejar de ser hermano cuando se abre el gas. Karlis reconoce que su batalla particular parece "una historia que nunca termina". Cada uno tiene una referencia permanente a pocos metros y sabe que el otro conoce perfectamente sus puntos fuertes y sus problemas.
Para Janis, además, la llegada a MX2 supuso afrontar una categoría nueva después de sus títulos en EMX125 y EMX250. Su planteamiento inicial fue no ponerse una presión añadida. "Siempre quiero ganar", reconoce, pero al mismo tiempo entiende que el salto requiere tiempo y trabajo.
Las carreras más largas y la mayor intensidad respecto al Campeonato de Europa forman parte de esa adaptación. Janis asegura que la preparación realizada durante el invierno estaba orientada precisamente a ese cambio y que el trabajo físico le ha permitido afrontar las nuevas exigencias.
Karlis afronta MX2 desde otra perspectiva. En su caso, una de las claves está en encontrar buenas sensaciones sobre la Yamaha y adaptarse al circuito. El ritmo no es el único factor, porque también necesita sentirse cómodo sobre la moto para poder desarrollar su velocidad.

Los dorsales de los hermanos también tienen detrás una historia que explica parte de su relación.
Karlis utiliza el 47, aunque el número apareció casi por casualidad. Cuando llegó al equipo MJC de Yamaha necesitaba elegir un dorsal de dos cifras porque hasta entonces utilizaba el 772. Empezó a combinar números y terminó quedándose con el 47.
La elección tenía algunas referencias que le gustaban. Karlis recuerda que varios jugadores de hockey sobre hielo de Letonia habían utilizado ese número y también lo llevaba Jeff Emig. Lo curioso llegó después. Un amigo le señaló la relación con el AK-47 y Karlis descubrió una posibilidad de marketing que no había tenido en mente cuando eligió el dorsal.
Janis conserva precisamente el 772. El número fue utilizado primero por Karlis y tiene un origen familiar. Su padre nació en 1972 y los hermanos comenzaron utilizando el 72. Cuando llegaron a categorías en las que necesitaban añadir otra cifra al dorsal, apareció el 772.

Karlis terminó cambiando de número, pero Janis decidió conservarlo. "Ahora es como mi número de la suerte", explica.
Incluso el apodo de Janis tiene una historia detrás. "The Killer" se lo puso Davide Soreca después de coincidir con él en un campamento en España. Janis cuenta que durante aquellos días estaba siempre bastante serio y hablaba poco. Soreca terminó asociando esa actitud con el sobrenombre que todavía le acompaña.
La relación entre los dos no se limita al motocross. Janis también tuvo que compaginar durante una etapa los entrenamientos y las carreras con los estudios, una obligación que suponía un trabajo adicional durante el invierno y el comienzo de la temporada.

Una vez terminadas esas obligaciones, pudo concentrar toda su atención en el motocross. "Es una sensación realmente buena haber terminado todo el trabajo de la escuela", explicaba.
También comparten una conexión especial con las carreras en Letonia. El público local les ha acompañado desde las categorías inferiores y ambos reconocen que competir delante de su gente tiene un componente diferente. Karlis habla del ambiente como una motivación adicional, mientras Janis destaca especialmente el apoyo que reciben a lo largo del circuito.
Pero quizá sea la conversación final de aquella entrevista la que mejor retrata su relación.
Cuando le piden a Janis que dé un consejo a su hermano, no encuentra ninguno. Karlis, en cambio, sí tiene respuesta para él: "Sé tú mismo y disfruta. Mantén la calma y abre el gas".

Después decide añadir una segunda versión mucho menos solemne: "Trabaja duro en silencio y deja que los pedos hagan el ruido". La frase provoca las risas en el estudio y probablemente resume mejor que cualquier discurso la confianza que existe entre los dos.
Porque ahí está la particularidad de los Reisulis. Su compañero de entrenamiento también es su hermano, su rival también es su mejor referencia y la persona que más puede ayudarles a mejorar es la que tienen al otro lado del box. En MX2 compiten por ser más rápidos, pero fuera de la pista siguen compartiendo algo que ningún resultado puede cambiar.
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