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Durante años, muchos aficionados al motocross y al enduro han buscado una solución sencilla para conseguir más par motor y una conducción menos exigente sin tener que cambiar de moto. Las preparaciones de aumento de cilindrada no son ninguna novedad, pero normalmente implicaban componentes sueltos, ajustes complejos o inversiones importantes. Ahora Athena da un paso más allá con sus nuevos kits Big Bore Extreme, una solución integral que permite transformar prácticamente cualquier 250 4T moderna en una moto cercana a los 300 cc.
Hasta Italia nos desplazamos para probar esta novedad en el mítico circuito de Montagnana, donde pudimos rodar con varias de las motos equipadas con este kit y comprobar de primera mano si realmente supone una diferencia apreciable sobre una 250 de serie.
La filosofía del kit es sencilla: aumentar la cilindrada de las actuales 250 4T mediante un nuevo conjunto cilindro-pistón desarrollado específicamente para cada modelo.
La cilindrada final varía ligeramente según la moto sobre la que se monte. Athena aumenta el diámetro del cilindro manteniendo la carrera original del motor, por lo que el resultado depende de las dimensiones de cada propulsor.

Así encontramos motos que se quedan alrededor de los 288.8cc cc como la Honda CRF, 296,2cc de la Kawa y 296,8cc de las motos del grupo KTM, mientras que otras superan los 300ccv como la Yamaha YZF o Fantic que llegan hasta 304,2cc.
Aunque los kits Big Bore forman parte del catálogo de Athena desde hace años, la verdadera revolución de esta nueva generación está en el módulo electrónico Get Boost.
Este dispositivo se instala entre la electrónica original y el sistema de inyección, modificando los parámetros de funcionamiento para adaptarlos a la nueva cilindrada sin necesidad de sustituir la ECU de serie.
En otras palabras, permite que el motor aproveche correctamente el aumento de capacidad cúbica manteniendo una respuesta limpia, progresiva y perfectamente integrada con la electrónica original de la moto.

Es precisamente este trabajo de puesta a punto lo que diferencia a los nuevos Big Bore Extreme de muchas preparaciones convencionales.
Durante la presentación pudimos probar varias configuraciones montadas sobre modelos de Yamaha, Honda, Kawasaki y las diferentes marcas del grupo KTM.
Después de varias tandas, las motos que transmitieron una sensación más refinada fueron las Yamaha y las Honda. Esto noo es casualidad, ya que Athena lleva años desarrollando motores derivados de estas plataformas para distintos fabricantes. En el caso de Yamaha, toda la experiencia acumulada en la conocida Fantic XEF 310 ha servido como base para perfeccionar el comportamiento de este kit.

La Fantic 310 se ha ganado una excelente reputación dentro del enduro precisamente por ofrecer el equilibrio perfecto entre potencia y facilidad de conducción, y gran parte de esa experiencia técnica se ha trasladado directamente al nuevo Big Bore Extreme.
Algo similar ocurre con Honda. Athena también participa desde hace tiempo en el desarrollo de las preparaciones utilizadas por RedMoto en modelos como las CRF300X y CRF400X, por lo que el conocimiento acumulado sobre la plataforma CRF es enorme.
De hecho, en el desarrollo de estos kits ha participado incluso Steve Holcombe, piloto que conoce perfectamente el potencial de las Honda preparadas para enduro.

Los datos sobre el papel son interesantes, pero donde realmente se aprecia la diferencia es pilotando.
Sorprendentemente, el aumento de potencia máxima no es espectacular. Dependiendo del modelo hablamos de incrementos que oscilan aproximadamente entre un 3% y un 8%. Sin embargo, el verdadero salto aparece en el par motor. Athena declara incrementos entre el 15% y el 20% en prácticamente todas las aplicaciones y esa cifra sí se nota claramente en la pista.
La moto sale con más fuerza desde abajo, recupera mejor en marchas largas y permite cometer errores sin castigar tanto al piloto. En muchas situaciones donde una 250 exige reducir una marcha para mantener el ritmo, la versión equipada con el kit Big Bore sigue empujando sin problemas. Y ahí está precisamente la clave de este producto. No busca convertir una 250 en una moto explosiva o difícil de controlar. Lo que pretende es hacerla más fácil y efectiva para el usuario medio.

Los pilotos profesionales suelen aprovechar la zona alta del cuentavueltas y mantener el motor constantemente en su rango óptimo de utilización. La realidad de la mayoría de aficionados es muy diferente. Entramos demasiado despacio en algunas curvas, dejamos caer excesivamente las revoluciones o simplemente escogemos una marcha equivocada. En todos esos escenarios el Athena Big Bore Extreme aporta una ayuda evidente.
La sensación es que el motor tiene siempre una reserva extra de empuje disponible. Permite conducir de forma más relajada y cometer menos errores, algo especialmente valioso en mangas largas o en jornadas de entrenamiento donde la fatiga termina apareciendo.
Además, uno de los aspectos más positivos es que las motos conservan su capacidad para estirar arriba. No se percibe una pérdida significativa de revoluciones ni una sensación de motor "gordo" que se queda sin respiración en la zona alta. Simplemente hay más fuerza en todo el rango de utilización.

Aunque estos kits pueden montarse en cualquier 250 4T compatible, su público objetivo parece muy claro. Por un lado encontramos a los pilotos de motocross amateur, veteranos y categorías Open, que buscan una moto más fácil de conducir y menos exigente físicamente.
Por otro, los aficionados al enduro, donde precisamente el aumento de par motor resulta aún más aprovechable. No es casualidad que soluciones similares ya equipen motos tan populares como la Fantic 310 o las Honda CRF preparadas por RedMoto.
En terrenos técnicos, subidas complicadas o zonas lentas, disponer de ese extra de par puede marcar una diferencia importante en comodidad y eficacia.

Otro de los argumentos más fuertes del Big Bore Extreme es su precio. Dependiendo del modelo, los kits se sitúan aproximadamente entre los 800 y los 1.000 euros, existiendo incluso versiones algo más económicas para motocicletas anteriores a 2023 que no utilizan el sistema Get Boost.
Teniendo en cuenta que muchas veces un escape completo o una centralita de altas prestaciones pueden acercarse a esas cifras, el incremento de prestaciones que ofrece el kit resulta especialmente atractivo. A esta cantidad habrá que sumar la instalación realizada por un distribuidor o taller especializado, una operación que puede rondar aproximadamente los 300-400 euros dependiendo de cada caso.

Athena ha conseguido crear un producto muy coherente para el mercado actual. Los nuevos Big Bore Extreme no buscan batir récords de potencia ni convertir una 250 en una máquina radical. Su objetivo es mucho más inteligente: ofrecer una moto más llena, más agradable de conducir y más eficaz para la inmensa mayoría de aficionados. El aumento de par es evidente, la entrega resulta muy natural gracias al trabajo realizado con el sistema Get Boost y el precio se mantiene dentro de unos márgenes razonables.
Para cualquier propietario de una 250 4T que desee acercarse al comportamiento de una 300 sin cambiar de moto, esta preparación se presenta como una de las opciones más interesantes disponibles actualmente en el mercado.

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Publicado el 03/06/2026
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