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Cuando hago Enduro, sobre todo en pistas y caminos “de enlace”, trato de no molestar (o molestar lo menos posible) y solo monto con gente que hace lo mismo que yo. Recuerdo en una ocasión que por circunstancias acabé montando con un amigo con el que habitualmente salía y con un tercero, al que yo no conocía.
El “desconocido” era el que iba abriendo ruta. Circulando por un camino amplio vimos de frente, a lo lejos, a cuatro personas a caballo. Este chico se salió del camino, paró la moto y se bajó, nosotros hicimos lo mismo. Yo le comenté que generalmente lo que hacía era detenerme en el camino y parar el motor para no molestar pero él me respondió: “Yo no quiero molestar y además quiero que sea evidente que no quiero molestar”.
Monté muchas más veces con este “desconocido” que se llama Pablo y que resultó ser el hijo de un GRANDE, con mayúsculas, del mundo de la moto: Cauca.
Hice mía esta estrategia: trato de no molestar pero además, que se note que no quiero molestar. Aunque eso implique estar unos minutos detenido. Un esfuerzo que no sirve de nada si no lo hacemos todos, absolutamente todos…
Voy por el campo en moto, en bicicleta, andando y en ocasiones a caballo. Y más de una vez, y más de dos, me han pasado motos de enduro, incluso de motocross, a toda pastilla, levantado una polvareda o asustando a caballos y jinetes. Si ya tenemos mala imagen, gente así, que no voy a llamar motoristas, nos hacen un flaco favor.
Así que, como reza el título, convive con los demás usuarios que aman la naturaleza como tú y da ejemplo, a ver si conseguimos entre todos dar la imagen de que los endureros y los que vamos por los caminos en moto somos respetuosos con el medio ambiente y con todos los demás usuarios.
Soy un motero atípico. De pequeño me preguntaban si quería más a mi madre o a mi padre y ahora si me gustan más los coches o las motos. No lo sé, pero me gustan mucho. De hecho llevo casi ¡40 años! en esto del periodismo del motor… y no me aburro.
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