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Hace poco me acordé de unos de mis primeros editoriales de EnduroPRO, creo que fue el número 5 -¡hace más de 10 años!- donde decía que puedes encontrar en Internet montañas de páginas con leyes, normas, edictos y no sé cuántas cosas más limitando o directamente prohibiendo el uso de la moto en el campo, pero al mismo tiempo no es fácil encontrar ni un solo estudio que avale mínimamente esas normas…
He querido ver si 11 años después las cosas han cambiado, os lo adelanto: Han cambiado poco. No hemos ido a peor, la verdad, pero han cambiado poco.
“Trasteando” por Internet he encontrado un único estudio realizado en 2006 en Cataluña por un equipo dirigido por el Sr. Martí Boada, director de Ciencias Ambientales. Honestamente, no es que sea un estudio en profundidad, pero de ese estudio se pueden extraer varias conclusiones que son de sentido común.
La primera, que no es para tanto. Por ejemplo, el ruido de una moto no es muy superior al que hace una máquina al cortar o podar un árbol y, además, la moto “pasa de largo” y el otro no.
Cuenta el estudio que sí produce erosiones en el terreno, pero en un área muy limitada y que los efectos sobre los animales no son tan graves y, bajo el título de “Otros riesgos ambientales” se dice que: “No se ha documentado ningún caso de incendio que haya tenido su origen relacionado con el motociclismo. En relación al funcionamiento, si el vehículo se encuentra en buen estado, no tiene por qué existir riesgo de incendio”.
Esta afirmación tira por tierra esa teoría ridícula, que he oído en ocasiones, de que las motos provocan incendios. Los incendios los provocan las “colillas” del tabaco, las barbacoas, los cristales rotos… pero no las motos.
Este estudio propone soluciones muy sensatas: Formar a los motociclistas, creación de áreas para el trial, catalogación de caminos, rutas… En fin, soluciones viables pero que son más complicadas que la prohibición directa.
Desde EnduroPRO a estas afirmaciones y conclusiones añadiremos otra: No demos nada por perdido.
Soy un motero atípico. De pequeño me preguntaban si quería más a mi madre o a mi padre y ahora si me gustan más los coches o las motos. No lo sé, pero me gustan mucho. De hecho llevo casi ¡40 años! en esto del periodismo del motor… y no me aburro.
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