Editorial

Paraísos del enduro

Máximo Sant
19/08/2022

¡Hablemos de esquí! Muchos pensaréis que, con esta ola de calor, no es lo más oportuno. Pero es que quiero comparar el enduro con el esquí. Porque en el esquí todo el mundo da por supuesto que hay que hacerlo en una estación de esquí, desplazarse hasta allí, llevar o alquilar el equipo, reservar hotel o apartamento y pagar un forfait por el uso de los remontes y las pistas. Pasa lo mismo si quieres bucear o si quieres navegar y, como yo, vives a 350 km de la playa más cercana...

En el enduro estamos mal acostumbrados… o bien, según se mire. Te vistes en el garaje de tu casa, sales a hacer enduro más o menos por los alrededores y vuelves a comer con tu familia o con tu pareja. Como mucho echas las motos al remolque y te haces unas decenas de kilómetros y te das el gusto de almorzar con los amigos pero, ¡eso sí! a tiempo de volver a casa para la siesta.

Y esto, desgraciadamente, sobre todo para los que vivimos cerca de ciudades grandes, se va a acabar. De hecho ya se está acabando. Así que cada vez tendremos que ir más lejos, más lejos, para poder practicar el enduro. Esta es la mala noticia, la buena es que, en España, tenemos muchos lugares con una densidad de población muy baja, donde es posible hacer enduro y, si estamos dispuestos a hacer kilómetros tenemos relativamente cerca verdaderos paraísos para la práctica de esta especialidad.

Y puedes elegir según tus gustos. Si te gusta la montaña, los árboles y “lo verde”  Rumanía y Albania están “a tiro” de unas vacaciones y podrás hacer enduro “legal” por lugares espectaculares. Otra opción es hacer enduro en África, que está más cerca, pero desde luego, no en verano. Además, las “auténticas” trail, de la cual tenéis una muestra en este número, te permitirán ir hasta allí en la propia moto y luego hacer no solo pistas, sino mucho más que pistas.

En mi caso, que vivo cerca de Madrid, ya no salgo a hacer enduro directamente en la moto: las echo a un remolque o a una furgoneta y me alejo unos cuantos, bastantes, kilómetros. No molesto y no me molestas. Y no es tan grave. ¡Ojalá tuviera una estación de esquí o un puerto de mar a menos de una hora!

Máximo Sant Ramo

Máximo Sant Ramo

Soy un motero atípico. De pequeño me preguntaban si quería más a mi madre o a mi padre y ahora si me gustan más los coches o las motos. No lo sé, pero me gustan mucho. De hecho llevo casi ¡40 años! en esto del periodismo del motor… y no me aburro.

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