MotoGP vs Formula 1

MotoGP vs F1

Analizamos en este curioso reportaje los dos vehículos más rápidos en un circuito. Máquinas perfectas que incorporan la tecnología más avanzada para luchar contra el crono. MotoGP vs Formula 1.

Autor:
Lluís Llurba
Foto:
HRC, Red Bull
Publicado el 10/08/2018
MotoGP vs Formula 1

No es la primera vez que se ponen las cartas sobre la mesa para saber cuál es la máquina más eficaz en circuito: un F1 o una MotoGP. Si bien es cierto que las motos que compiten en la categoría reina poseen una aceleración y velocidad punta simular a los F1, éstos últimos cuentan con la ventaja de una carga aerodinámica y frenada tremendamente superior. Así que por más vueltas que se le dé, la verdad es que la Yamaha campeona del mundo de Jorge Lorenzo no es rival contra el Mercedes de Lewis Hamilton o cualquier otro monoplaza del mundial de F1. Como no puede ser de otra forma, hemos analizado a grandes rasgos todos los pros y contras de cada aparato para que veáis que el F1 es la máquina terrestre más fulminante de la Tierra.

Máxima aceleración

De 0-100 km/h es difícil ser precisos, ya que es muy difícil dar rienda suelta al F1 y la MotoGP durante sus primeros metros (si no controlásemos la potencia inicial, las ruedas del F1 patinarían y la MotoGP haría un caballito, perdiendo en ambos casos mucho tiempo). Sea como fuere, hay máxima igualdad entre ambas máquinas al parar el crono en poco más de dos segundos.

De 0-200 km/h es cuando la moto coge ventaja frente al monoplaza. Entre los 170 y 180 km/h, el F1 va gas a fondo (la máquina es quien limita la entrega de potencia), mientras que en la MotoGP el piloto aún puede gestionar la potencia con el puño del gas. El F1 supera por poco los cinco segundos, mientras que la moto está siempre por debajo, entre 3 y 5 décimas.

De 0-300 km/h, la MotoGP está sobre los 12 segundos y el monoplaza empieza a marcar diferencias al no superar los 11 s. A partir de esa velocidad, el F1 necesita largas rectas para aumentar su velocidad. A la moto, por el contrario, aún le quedan fuerzas para ir empujando.

Más allá de los 300 km/h

Todo empezó en los entrenamientos IRTA de Montmeló de 2004 cuando la Ducati de Loris Capirossi alcanzó una velocidad escandalosa a final de recta ¡347,44 km/h! Un récord que, 12 años después, sigue estando entre el Top25 en la historia de MotoGP. Aunque poco a poco la velocidad punta fue aumentando paulatinamente durante los siguientes años, no fue hasta 2015 cuando Héctor Barberà marcó un nuevo punto de partida al superar los 350 km/h con su Ducati en el GP de Mugello. Actualmente, el récord de velocidad punta de una MotoGP lo posee el italiano Andrea Iannone, también en Mugello y sobre una Ducati, al alcanzar los 354,9 km/h.

Los F1 son los coches más rápidos, pero no los más veloces por culpa de su aerodinámica. Prima el paso por curva –tanto para reducir la distancia de frenada como para evitar las grandes aceleraciones-, sobre la punta. Hace unos años se inventaron el DRS como artificio para ganar hasta 10 km/h y arañar los 360 km/h. Sin embargo, las cosas cambiaron en este año en el mundial de F1 al añadir por primera vez en la historia del campeonato el Gran Premio de Europa en Bakú. Un circuito que alardea de poseer la recta más larga del certamen con un total de 2,2 kilómetros. Allí se ajustó la telemetría de los monoplazas y volaban pegados al suelo. El Williams del finlandés Valterri Bottas alcanzó los 378 km/h ¡23 km/h más que la Ducati de Iannone! Habría que ver a la Ducati de lo que sería capaz en esta mega recta.

Sea como fuere, no es aquí donde los F1 son mucho más rápidos que las MotoGP. La explicación es sencilla. Los F1 son muchísimo más rápidos en curva, básicamente por dos motivos: tienen mucha más goma en contacto con el suelo y una aerodinámica que los pega al asfalto.

Carga aerodinámica: pegados al suelo

A pesar de que la moto tiene una superficie reducida y el monoplaza es muchísimo más voluminoso con grandes alerones, ruedas descubiertas y una superficie frontal enorme, la motocicleta no puede competir con la aerodinámica del F1 por más que le pongan las polémicas aletas. Este punto se ha convertido en un factor clave para el deporte, y es donde las escuderías que compiten invierten cientos de millones de euros en su investigación y desarrollo cada año. Además de que tiene más goma en contacto con el suelo, sus geometrías y diseño lo pegan literalmente al asfalto.

Sí, el F1 tiene una carga aerodinámica increíble que le permite tomar las curvas medias y rápidas muchísimo más rápido que la moto. Un buen ejemplo es la curva Aspar en el Circuit de la Comunitat Valenciana Ricardo Tormo; el monoplaza puede entrar en ella pasando de los 312 km/h a 240 km/h, mientras que una MotoGP de ¡327 a 115 km/h! Hay curvas que el piloto de un F1 solo tiene que levantar el pie del acelerador y un piloto de MotoGP tiene que dejar los discos de freno cerámicos al rojo vivo.

MotoGP vs Formula 1

La frenada a favor del monoplaza

Nada puede rivalizar con un F1 en este apartado. El bólido es capaz de generar una fuerza de 5G en la frenada (1G es generalmente considerado como igual a la gravedad estándar, que es de 9.80665 m/s2). La moto está en total inferioridad; sin alerones, sin aerodinámica y solo con dos ruedas, llega a la curva prácticamente a la misma velocidad y tiene que tomarla mucho más lento que el monoplaza. Igualmente, la estabilidad del F1 y su centro de gravedad más bajo, ayuda que sus cuatro ruedas permanezcan firmes en el suelo, frenan por completo el vehículo en un tiempo récord, mientras que en la moto hay que hacer juegos malabares para que su tren trasero no se levante.

Para que os hagáis una idea, una MotoGP suele frenar unos 200 metros antes que un F1, aunque todo depende del ángulo de la curva y a la velocidad que se llega. Otro punto a tener en cuenta es que el piloto de MotoGP debe moverse constantemente, haciendo un trabajo físico impresionante, lo que dificulta la conducción; mientras que el piloto de coches “solo” se dedica a conducir.

Peso, potencia y consumo: No hay color

Esta temporada, además de los nuevos neumáticos Michelin, todos los equipos de MotoGP equipan una centralita y única que, pese a ser beneficioso para el espectáculo al mejorar el rendimiento de las máquinas de los equipos satélite, aumenta el consumo de combustible en un 5%. Por suerte, a día de hoy, eso no es un problema para ninguna escudería, ya que independientemente del circuito no superan los 20 litros de carburante (el consumo medio de una MotoGP es de 17 litros/100 kilómetros) y sus depósitos tienen una capacidad total de 22. El hecho de tener gasolina de sobra en competición significa tener una reserva de potencia extra que se puede explorar si hubiera necesidad.

A pesar de que los equipos deben usar la centralita Magneti Marelli, pueden trabajar en ellas y mejorar el sistema de datos en busca de una mejor telemetría dependiendo del circuito. Actualmente, las MotoGP, que rondan un peso en seco entre los 160 y 170 kg, cuentan de un motor de 1.000cc, 4 cilindros en línea o en V y generan una potencia máxima entre los 235 CV y 240 CV, aunque han surgido rumores que algunas de las motos oficiales han llegado a sobrepasar los 260 CV. Lo que no es un chisme es la KTM RC16, que debutará en el mundial de 2017 con una potencia de ¡270 CV!.

Mientras que las diferencias entre máquinas de MotoGP se mueven dentro de unos mismos estándares, los monoplazas de la F1 se sale de madre. Para empezar, y teniendo en cuenta que el peso mínimo de un coche, piloto incluido, es de 620 kg, un motor Mercedes ofrece una potencia de 950 CV, mientas que el McLaren Honda ‘solo’ 850 CV, un 10% menos que las flechas de plata, ¡pero 600 CV más que una MotoGP! No obstante, los motores 1.6 V6 Turbo podrían alcanzar en 2017 los 1.000 CV aumentando el flujo al máximo de combustible permitido, además de la cantidad de combustible permitida para completar la carrera.

Y ya que hablamos de consumos, diremos que no son precisamente unos mecheros pese a los avances técnicos. Al igual que MotoGP, se barajan miles de datos dependiendo de la climatología, características del circuito y carga aerodinámica, por lo que la F1 es el escaparate perfecto en lo que avances se refiere. Los cambios de reglamento efectuados en 2014 no solo afectaron al motor, también al consumo de gasolina, donde el flujo de combustible no debía exceder los 100 kg/h. Para que os hagáis una idea, desde que los F1 montan el V6 gastan casi la mitad de combustible, unos 30,5 litros a los 100 km, lejos de los casi 70 litros que registraban antes del cambio de normativa.

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Texto:

Lluís Llurba

Fotos:

HRC, Red Bull

Publicado el 10/08/2018

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