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El parón terminó. Lacapelle-Marival recibe el regreso del Mundial de Motocross con Coenen bajo presión, Francia jugando en casa y el estreno del WMX.
Cuatro fines de semana sin Mundial han servido para recuperar cuerpos, revisar motos y redefinir objetivos. Pero el margen en motocross dura poco. Este fin de semana el campeonato vuelve a arrancar en Francia y lo hace justo cuando la temporada entra en una fase que empieza a dejar consecuencias reales.
Lacapelle-Marival abre una secuencia de tres Grandes Premios consecutivos y llega en un momento delicado. Las diferencias todavía son pequeñas, pero ya empiezan a tener peso. Francia rara vez es una carrera más y este año tampoco tiene pinta de serlo.
Lucas Coenen ha pasado de revelación a referencia en muy poco tiempo. El piloto de KTM sigue al frente de MXGP, aunque el último tramo antes del descanso dejó una sensación diferente. Continúa liderando, pero ya no transmite esa imagen de control absoluto.
Detrás vuelve a aparecer Jeffrey Herlings, que ha regresado al lugar donde suele sentirse más cómodo: presionando. La distancia entre ambos es mínima y Francia históricamente ha sido uno de esos escenarios donde el neerlandés acostumbra a crecer. El terreno de Lacapelle-Marival, además, suele premiar más la gestión de carrera que el impacto inmediato.

El componente local añade otra capa al fin de semana. Tom Vialle continúa cerca de la cabeza, pero el gran nombre será Romain Febvre. Competir en casa con el dorsal número uno no reduce la presión, la multiplica. Y cuando el público francés entra en carrera, el ambiente suele convertirse en un factor más.

La categoría intermedia llega todavía más comprimida. Simon Längenfelder ha sostenido el liderato desde la regularidad, aunque el último Gran Premio dejó por primera vez la sensación de que el campeonato también se le puede mover.
Sacha Coenen aprovechó el momento y redujo prácticamente toda la diferencia. Francia aparece como una de esas citas que suelen marcar el tono del verano.

También habrá que mirar a Guillem Farrés. El español ya ha dejado atrás el papel de revelación y empieza a instalarse entre quienes necesitan consolidar posición. En paralelo, Mathis Valin afronta una situación distinta. Llega reforzado por su último podio, aunque correr delante de tu público suele añadir más exigencia que comodidad.
Mientras MXGP y MX2 recuperan el pulso competitivo, el Mundial femenino inicia temporada.

Lotte van Drunen arranca la defensa del título como una de las referencias de la categoría, aunque las primeras rondas acostumbran a premiar más la adaptación que el historial. También habrá atención sobre Daniela Guillén y sobre una Kiara Fontanesi que sigue ampliando una trayectoria difícil de comparar dentro del paddock.
La presencia francesa será amplia y eso siempre altera el contexto. Porque si algo suele pasar cuando el Mundial aterriza en Francia es que el motocross deja de ser solo una cuestión de puntos.

Empieza una secuencia de tres fines de semana seguidos y, a estas alturas del año, ya no gana únicamente el más rápido. Empieza a ganar quien mejor resiste.
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