Destacados:
...Y no, parroquia: no es Jonas Folger. El alemán es, precisamente, el que ha desatado esta pequeña crisis fruto de su espontaneidad siendo como es, como Zarco, un novato feliz con una gran moto.
La guerra de nervios se ha instalado en el box de los diapasones; y menos mal que este viernes, en el Gran Premio de los Países Bajos, los cuatro pilotos de Yamaha, los oficiales y los privados, se han instalado dentro del top ten. Y el que más se queja de todos, arriba del todo. Ganar, aunque sea un puesto en la Q2, suaviza polémicas. Michelin, parece, sólo parece, ya no es noticia. Ahora la noticia son las motos. Los chasis, en concreto.
Porque fue el tío (después de Jorge Lorenzo) que mejor conoce la trayectoria de la M1, un tal Valentino Rossi, el que dijo, de repente, que el problema era la moto. Y que se había perdido la filosofía de Yamaha. Y fue otro tío (uno de los dos que están brillando, como novatos en MotoGP) el que, el lunes de test en Montmeló, no tuvo reparos en reconocer que había probado el chasis de este año del que tanto se quejaba Rossi; y que habían vuelto al antiguo porque la moto, aunque más estable, gira peor.
Meregalli, el “comisario” del equipo de fábrica, ha recalcado este viernes por la mañana que no era ese chasis el que han probado. Poncharal, del Tech3, por la tarde, dijo que no habían probado nada nuevo: el chasis 2017 no es nada nuevo, traduzco yo. Y, en vez de aclarar nada, las dudas, de nuevo, han crecido por la obsesión de los equipos de no facilitar la información que la prensa (y la afición) demanda.
El hermetismo de los equipos con la prensa (“a ti te lo voy a decir”) no es algo nuevo, ni negativo; porque nos da “vidilla” a los periodistas. Pero en este episodio las sospechas van más allá: tal vez en el box azul no quieren que se sepa demasiado lo que están haciendo en una esquina del garaje. Porque si Zarco y Folger probaron (y lo probaron) el chasis que no le gusta a Rossi, fue porque lo pidió Rossi. El propio Valentino dijo en el test de Cheste que prefería el 2016; pero el rendimiento de Maverick le cerró la boca y las excusas. Gracias a la crisis de las gomas, el italiano ha vuelto a la carga y ahora Yamaha tiene un marrón: reconocer que tiene que dar un paso atrás. No lo harán: ya haban de un chasis nuevo, como huida hacia delante.
Meregalli se ve en la absurda obligación de no decir la verdad a la prensa; de mandar el recado al Tech3 de que sus pilotos no hablen de lo que prueban; y el resultado es el contrario. Maverick Viñales no atiende, por ahora, a polémicas: el viernes ha demostrado que puede ganar en Assen. Y, si el cava corre por el podio el domingo, el recelo que ha generado los manejos en la casa de los diapasones se irá diluyendo poco a poco. Pero primero falta el sábado, y la lluvia. No dejen de atender, parroquia.
¿Quieres estar al tanto de todas las novedades de Moto1Pro y EnduroPro?
Suscribete a nuestro newsletter para no perderte el mejor contenido relevante, novedades, opinión, podcast, etc.