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Seguramente has oído hablar de esto: alguien ha reprogramado la centralita de su coche y ha conseguido mucha más potencia y menos consumo. No es un milagro, se trata de intervenir en aspectos como la presión del turbo (todos los coches de gasoil y muchos de gasolina llevan turbo) y otros apartados para superar posibles limitaciones de homologación, o usar márgenes de seguridad menos optimistas que los del fabricante original.
En ambos casos puede haber riesgos, como no pasar una ITV o que si hay una avería la garantía de evapore. Pero también a veces se trata de un trabajo más fino buscando optimizar un motor concreto (frente a una programación general para todos los modelos) o un uso concreto, y aquí es donde una reprogramación de motos cobra sentido, sobre todo si se confía en buenos profesionales o proveedores.
Además del rendimiento, hay muchas otras cosas que se pueden mejorar en una moto: eliminar una limitación de velocidad artificial en marchas largas, mejorar la respuesta al acelerador, adaptar el motor a alguna modificación como otro escape, o incluso permitir que el motor acepte más tipos de combustible (como el E85 con más etanol).

Como vemos la reprogramación de motos, aunque no tengan turbo (ni sean diésel), sí que puede permitir sacar ventajas y merecer la pena. Pero no es menos cierto que, para conseguir una reprogramación con éxito, es necesario contar con un proveedor con experiencia que haya invertido recursos en investigar las necesidades y posibilidades de cada modelo, de forma que la instalación y posible ajuste no ofrezca problemas.
Así se evitan los problemas que pueden surgir con archivos o programaciones de dudoso origen que pueden no aportar nada al rendimiento de la moto o, peor, pueden perjudicarla.
Un proveedor experto como OLSx ofrece un catálogo amplio de reprogramaciones que contempla cada marca, modelo y versión de moto, y en muchos casos también distingue qué tipo de reprogramación se trata en función de los objetivos deseados.

Por ejemplo, en algunos casos se puede establecer una limitación de velocidad concreta o, al contrario, eliminar limitaciones de velocidad en marchas largas (que el motor no pase de cierto régimen en quinta o sexta marcha).
Más ejemplos curiosos los tenemos en la programación de "pop&bang" que genera pequeñas explosiones en retención, o incluso cambiar la forma en que suena el motor cuando llega la corte de encendido. Pero también se puede conseguir la eliminación de errores de centralita que por otros medios no se consigue borrar.
También es posible modificar cuestiones prácticas o subjetivas, es decir de "tacto". Lo primero puede ser eliminar el aumento de revoluciones en el arranque en frío, útil con escapes poco silenciosos para no hacer demasiado ruido mientras calentamos el motor o si simplemente no nos gusta que nuestra moto se acelere tanto por la mañana. Lo segundo puede ser cambiar cómo se adapta a nuestro estilo o necesidades cada modo de pilotaje (Streer-Sport-Rain etcétera) de nuestra moto si dispone de ellos.
Como ves, la reprogramación de motos es algo perfectamente posible y en algunos casos incluso recomendable para quitar limitaciones artificiales o mejorar la configuración original.
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