Barry Sheene, campeón del mundo en 1976 y 1977
Barry Sheene: El 7 del motociclismo

Barry Sheene fue el último campeón británico de la categoría reina del Campeonato de Motociclismo. Más allá de los triunfos, supuso una revolución en la parrilla por su carácter, su éxito mediático y su sonrisa eterna.

Autor:
Alejandro Alonso
Foto:
Archivo
Publicado el 29/08/2016
Barry Sheene, campeón del mundo en 1976 y 1977

El motociclismo tiene ya una gran historia. No tanto por su largo recorrido, limitado a gran parte del siglo XX y los últimos diez años del presente, sino por las figuras que han protagonizado la trayectoria de las dos ruedas. Podríamos enumerar un sinfín de pilotos que han alcanzado la gloria en difrentes categorías de la competición como es Joey Dunlop. La más cercana para nosotros es Valentino Rossi, todavía en activo, y con un impresionante palmarés. Sin embargo, ante tal cantidad de dioses, todos tenemos especial predilección por pilotos concretos que nos enamoran por algo más que su largo historial de victorias. Cada uno expresa, incluso en su forma de conducción, una personalidad que puede atraer o rechazar en el mismo grado para unos aficionados o para otros. Eso sí, jamás deja indiferente a nadie.

De entre todos estos ídolos, en esta ocasión nos queremos referir al británico Barry Sheene, que fue campeón del mundo en 1976 y 1977. Su historia la cuenta este documental recientemente producido.

Además de llegar a lo más alto esos dos años, durante su carrera estuvo nada menos que 40 veces en el podio en la categoría reina, 19 de ellos subiendo al primer escalón. Incluso en categorías inferiores fue un nombre destacado. Por ejemplo, quedó 2º en la categoría de 125cc. por detrás de nuestro Ángel Nieto en 1971, con quien luego mantuvo una gran amistad.

Una leyenda no sólo deportiva

No fueron sus logros deportivos los que le llevaron a la fama. Su carismática personalidad embaucaba a los medios y a los aficionados. No en vano, se le considera como la primera super estrella del Motociclismo mundial. Y es que Barry Sheene era conocido más allá del motorsport. Hoy a casi todo el mundo le suenan los nombres de Jorge Lorenzo o Fernando Alonso aunque no le gusten las competiciones, pero en aquellos años era muy difícil que los pilotos saltaran a la palestra mediática. Sheene consiguió atraer las miradas. La figura del doble campeón del mundo desprendía eso que llaman "glamour" y los medios y la publicidad aprovecharon ese tirón. Su sonrisa carismática, su graciosa forma de hablar cockney y sus palabras cautivaban a todo (y, especialmente, a toda) el que pusiera el ojo en él. ¡Barry Sheene fue el primer piloto en tener club de fans!

Era habitual de las fiestas más exclusivas de su Londres natal. Se codeaba con el famoseo británico del momento. Incluso era amigo del beattle George Harrison.

Pero no queremos banalizar ese rol que el británico jugaba. Al contrario, Barry Sheene fue un gran luchador. En 1975, un año antes de conseguir su primer título de 500cc., sufrió un grave accidente en la Daytona 200 que estuvo a punto de costarle su retirada prematura. Pese a las graves lesiones producidas (rotura de clávícula, brazo y costillas, entre otras heridas) sorprendió a todos regresando a la competición tan sólo siete semanas después del siniestro y volviendo a ganar carreras en pocos meses.

Pero el golpe definitivo lo tuvo en 1982. Un accidente a más de 250 km/h en el circuito de Silverstone lo dejó bastante tocado físicamente. Volvió para correr en la temporada 83 y en la 84, pero el británico no pudo sobreponerse de las lesiones sufridas en las rodillas como para luchar por su tercer título particular. En 1985 decidió dejar la alta competición.

Barry Sheene

El carisma del personaje

Pese a las dificultades, Barry Sheene mantenía siempre una sonrisa y una actitud extremadamente atractiva para los aficionados. Además, es conocida su capacidad de congeniar con las mujeres. "Sólo se vive una vez ¿Qué hay de malo?", alardeaba. De hecho, es quizá su imagen de chico malo la que lo hacía tan atractivo. No era extraño verle furmarse un cigarro poco antes de empezar la carrera a través de un agugero del casco. Eso sí, siempre mostraba su mejor sonrisa a la cámara y los aficionados. La periodista Tina Brown cayó en sus redes: "Es el tipo de chico que tu madre odiaría al principio, pero acabaría loca de alegría cosiéndole los calzoncillos". Pero en 1984 acabó esa faceta del motorista. Sentó la cabeza y se casó con una atractiva modelo, Stephanie McLean, con la que tuvo dos hijos.

Su padre le introdujo el amor por las motos, ya que corrió en carreras hasta los años cincuenta. El joven Barry dejó la escuela a los 15 años, con el único sueño de llegar a correr como lo hicieran su padre y su tío. Un profesor suyo le llegó a decir que se quitara las motos de la cabeza y que el motociclismo no le iba a dar de comer... Pasados los años, podría haberle echado en cara tal recomendación.

A los 17 años empieza su carrera sobre las dos ruedas sobre Bultaco. En 1970 participa en su primera prueba mundial, el Gran Premio de España (Montjiuc) a lomos de una Suzuki de 125cc. Durante esos años va participando en las distintas categorías del Mundial, incluso al mismo tiempo: 50cc., 125cc., 250cc., 350cc. y la Formula 750 montando diversas motos: Suzuki, Kreidler, Derbi y Yamaha. Es en 1974 con 23 años cuando da el salto a la categoría reina con Suzuki (500cc.). Al final de la temporada, alcanzó la sexta posición. Un año después ya ganó su primera carrera (Assen).

En 1976 y 1977 llega a la cima de su vida profesional ganando los campeonatos del mundo de 500cc con Suzuki. Como reconocimiento a su carrera, es galardonado como Miembro de la Orden del Imperio Británico (MBE). En la ceremonia, la Reina de Inglaterra se dirigió al piloto con la siguiente frase: "Ahora lleva cuidado, joven". Barry Sheene es, a día de hoy, el último británico en ganar el Campeonato del Mundo de la máxima categoría.

Aunque Barry había conseguido grandes logros, una espina tenía clavada con Silverstone, su casa, donde todavía no había podido ganar. En 1979 protagonizó un gran duelo con Kenny Roberts. El estadounidense se convirtió en el mayor rival del británico durante aquellos años. Tras su llegada, Barry Sheene no pudo volver a ganar. Aun así, protagonizaron luchas memorables como el siguiente mano a mano en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1979.

Su fama por aquel entonces era incuestionable. Desde los éxitos cosechados en los años setenta, Sheene había ganado sumas de dinero que lo convirtieron en multimillonario. Su notoriedad le ayudó a ser la cara publicitaria de multitud de marcas. Como curiosidad y siguiendo su carácter llamativo, se compró Rolls-Royce y helicópteros.

De Suzuki a Yamaha

En 1980 decide cambiar de aires. Tras ser 3º en la anterior temporada, Sheene se quejaba del material recibido para su Suzuki RG500, por lo que decidió entrar en la nueva década al mando de una Yamaha. Con su nueva firma ganó sólo una carrera en Suecia en 1981, a la postre, su último triunfo. En 1981 sólo pudo ser quinto. En 1982 empezó con mejor pie. Montaba la misma moto que Roberts (OW61) y se notaba que aún le quedaba mucho por dar. Pero llegó el accidente en los ensayos de Silverstone. Barry Sheene se encontró con una moto en medio de la pista de un accidente previo. Se estrelló contra ella a una velocidad de 250 km/h. Milagrosamente, salvó la vida.

La savia nueva del Mundial que aumentó el nivel de la competición (con pilotos de la talla de Randy Mamola, Marco Lucchinelli, Eddie Lawson o Fredie Spencer) y el accidente de Silverstone que le provocó una gran disminución de sus condiciones físicas, evitaron que Barry Sheene volviera a brillar como en el segundo lustro de los años setenta. Pero todavía no era la hora de la retirada.

Tras la recuperación, volvió en 1983 a montarse en una Suzuki. Fueron las dos últimas temporadas de Sheene en la competición. Cerró su carrera con un digno 6º puesto. Su cuerpo no aguantó los dolores y tuvo que decir adiós.

El número 7 del motociclismo

Hay números que están intrínsecamente ligados al deportista. Es el caso del dorsal número 7 con Barry Sheene. El propio deportista reconociía que el 7 era su número favorito cuando era niño, pero cuando empezó a correr, no pensó en esta cifra. Cuenta cómo en 1974, tras la retirada de un piloto, quedó libre el número 7 y se le otorgó a Barry sin que él mismo le diera importancia. Se dio cuenta de que era su número favorito de siempre "¡Genial! ¡Era mi número favorito! Estaría bien mantenerlo", recordaba el expiloto. Más tarde, incluso se negó a llevar el número 1 que le acreditaba como el campeón del año anterior. Otro distintivo fue el Pato Donald que llevaba en el frontal de su casco, muy "tonto", como él reconoce, pero que a su vez tenía un aspecto agresivo y que quería llevarlo a las carreras. Con este tipo de cosas, Sheene también fue revolucionario para la competición del motocicclismo. El glamour estaba más asociado a la Fórmula 1 y él supo atraer las miradas del público hacia las motos.

Otro de los símbolos moteros por excelencia, el saludo en V es atribuido a Barry Sheene. El inglés empezó a utilizarlo cuando ganaba las carreras para dirigirse a las cámaras. Es ahí cuando parece que nace el mítico saludo que se ha extendido entre todos los amantes de las motos en todo el mundo.

Fue también uno de los pilotos más críticos con la seguridad de algunos circuitos. Especialmente, con la prueba celebrada en el TT de la Isla de Man, que era puntuable para el Campeonato del Mundo. "He perdido a muchos amigos allí tan innecesariamente...", se lamentaba. Pidió que se sacara del calendario del Mundial y que no conmutara en los puntos, como así fue en 1975. Tras su participación en 1971, Sheene declaró "Esto no es una carrera, esto es un suicidio".

Jubilación

A finales de los ochenta, se mudó con su familia a Australia. Él explicó que lo hacía para evitar el clima inglés, que no le ayudaba a mejorarse de sus lesiones. En Australia trabajó como comentarista deportivo en televisión y llevó a cabo otros negocios.

También se le vio en los últimos años correr en carreras de clásicos con algún susto (tuvo alguna caída importante). Hoy se le sigue recordando. En Australia se celebra The Barry Sheene Festival of Speed, carreras de motos clásicas en las que se le vio en los últimos años y que sirve de homenaje a la persona del divertido piloto. También hay otras iniciativas por el mundo que pretenden no olvidar al piloto.

Sacó tiempo para disfrutar de su otra pasión, los helicópteros. De hecho, era habitual verle llegar a las carreras en algún aparato de éstos.

En 2002 le diagnosticaron cáncer de esófago. Se negó a someterse a tratamientos dañinos y prefirió optar por medios alternativos. Su última aparición fue en Phillip Island en octubre de 2002. Asistió al Gran Premio de Australia para decirnos adiós con su eterna sonrisa. Barry Sheene falleció el 10 de marzo de 2003. La enfermedad se lo llevó a la temprana edad de 52 años.

Para los amantes del motociclismo, el dorsal número 7 siempre tendrá un propietario y ése es Barry Sheene.

Texto:

Alejandro Alonso

Fotos:

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