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Honda se alía con Ixon para dar un giro al equipamiento: prendas diseñadas junto a sus motos que prometen más rendimiento, seguridad y conexión con el piloto.
Honda da un paso más allá en su forma de entender el motociclismo. La marca japonesa no solo quiere fabricar algunas de las motos más avanzadas del mercado, ahora también quiere influir directamente en cómo se equipa quien las conduce. Y para ello se ha aliado con un especialista: Ixon.
El resultado es una colaboración estratégica que apunta alto: integrar moto y equipación como parte de una misma experiencia, algo que hasta ahora pocas marcas han conseguido desarrollar de forma realmente coherente.
En el mundo de la moto, la evolución tecnológica de las máquinas ha sido espectacular en la última década. Electrónica avanzada, aerodinámica cada vez más trabajada y un rendimiento al alcance de más usuarios. Sin embargo, el equipamiento del piloto ha seguido su propio camino, muchas veces sin una conexión real con la filosofía de cada fabricante.
Ahí es donde entra esta alianza. La propuesta de Honda e Ixon no consiste solo en poner un logo sobre una chaqueta, sino en diseñar prendas que respondan directamente al uso, la postura y el carácter de sus motos.

Un ejemplo claro es el mono Vortex 3, pensado para el entorno más deportivo. Incorpora elementos como joroba aerodinámica inspirada en MotoGP, paneles elásticos en zonas clave y un diseño orientado a quienes ruedan en circuito con modelos como la familia CBR.
Pero la colección no se queda ahí. También hay propuestas para un uso mucho más amplio. La Striker 2, dentro del segmento roadster, apuesta por un diseño sobrio con guiños deportivos, mientras que la línea adventure —con la chaqueta y pantalones Odin— introduce soluciones más prácticas como impermeabilidad, múltiples ajustes y mayor confort en viajes largos.
Para el uso diario, la Smoton traslada esta filosofía al entorno urbano, combinando funcionalidad y comodidad sin perder protección. El conjunto se completa con tres modelos de guantes —Sinergy, Air 2 y Mig 2— que cubren distintos estilos de conducción.

La clave de esta alianza no está solo en los productos, sino en lo que puede anticipar. Tradicionalmente, marcas como Alpinestars o Dainese han trabajado con fabricantes, pero manteniendo identidades bastante separadas. Aquí el planteamiento es diferente: construir una línea que nazca desde dentro del universo Honda.
Además, el hecho de que la colección se venda exclusivamente en concesionarios Honda refuerza esa estrategia. No es solo merchandising evolucionado, es una forma de fidelizar al cliente y ampliar la experiencia más allá de la compra de la moto.
Los primeros productos llegarán en marzo de 2027, lo que deja claro que no se trata de un movimiento improvisado, sino de un proyecto trabajado a medio plazo. Si la ejecución está a la altura, Honda no solo estará vendiendo motos, sino también una forma completa de vivirlas.
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