El niño de la curva

Por la calle de Alcalá

Pipe Hinojosa
10/12/2020
Nadie escarmienta en cabeza ajena. No soy muy de dar consejos, sopena de ser un plasta, pero sí te voy a contar cómo descubrí que los guantes son tan imprescindibles para montar en moto como el casco.

Las parrillas de salida urbanas (los semáforos) son un escaparate de la realidad motociclística. No hay día, incluso en invierno, que no vea a algún motorista (o ciclista) circular sin guantes. Siempre me quedo con ganas de contarle lo que sí cabe en esta columna que estás leyendo, pero nunca hay tiempo suficiente para “soltar la chapa” antes de que se ponga en verde.

Una tarde de invierno circulaba por la calle de Alcalá en mi supermotard, convencido de que era lo más eficaz para la jungla urbana. Tampoco viene mal a tal efecto la conducción defensiva en ciudad, pero entonces yo era joven y eso da para otra columna. Decía que, en cuanto a manejabilidad y visibilidad, la idoneidad de una supermotard en ciudad es incuestionable; pero en las tardes de invierno con aguanieve, lo que hace falta es el ABS, sobre todo cuando el coche del carril de al lado invade el tuyo así, a cholón.

Apreté la maneta de freno delantero a modo, como los campeones. Al instante estaba en el suelo, deslizando sobre el asfalto mojado, primero la moto, después yo, en la confluencia de las calles de Alcalá, Conde de Peñalver y Nárvaez, el Shibuya mesetario. El milagro navideño quiso que no me atropellara ningún coche, quizás para compensar otro fenómeno: de todo el respetable que asistió a mi accidente en el cruce más transitado de España, nadie apuntó la matrícula del coche que invadió mi carril y se dio a la fuga. Sí pude sentir la empatía de los que me asistieron, pero por encima de todo, un fuerte dolor en mi mano izquierda. Hospital, radiografía, rotura, inmovilización y férula, para hacerlo corto.

Soy diestro. No me di cuenta hasta que, en el Salón del Trono, empecé a desenrollar el rollo de papel higiénico; para tal menester, soy zurdo. Procedí con la derecha, era casi imposible, mi cerebro no estaba preparado. Puedes hacerte una idea de la dificultad con un ejemplo de menos riesgo: trata de lavarte los dientes con la mano que no suelas hacerlo. Agüita.

Tras revisar los guantes del accidente, pude comprobar que ambas palmas estaban rascadas del roce por el asfalto. Los guantes no me salvaron de romperme la muñeca, pero sí las palmas de ambas manos. Y es que desde que dejamos de gatear, lo primero que ponemos por delante como primera barrera son las manos. Si menosprecias tu primera línea de defensa y no vives solo/a, puede que acabes pidiendo que te limpien el culo durante una temporada. Si no convives con nadie, para ir en moto o en bici, ponte unos guantes siempre.

Una vez aclarado el punto de la importancia del uso de los guantes te quiero contar cómo los elijo: lo importante en unos guantes no es lo que molen, ni el precio, ni siquiera cuántas protecciones lleven (dentro de un orden, han de cumplir unos mínimos). Lo importante es que sean cómodos y tengan buen tacto. A partir de ahí, el resto de las consideraciones en el orden que estimes oportuno. Ten en cuenta que vas a gobernar tu moto con las manos y estás acostumbrado a caminar con calzado, pero para pocas actividades usas guantes. Si esa actividad requiere precisión, la sensibilidad es factor a tener en cuenta.

Tengo tal obsesión con el asunto guantes, que cuando doy con unos perfectos, los uso hasta su exterminio. Por eso, aunque en ese momento tenga unos perfectos, sigo buscando los siguientes. Cuando entro en una tienda de equipamiento para motoristas, me dirijo siempre a la sección de guantes. Prefiero los que están de oferta, a batiburrillo, porque así me los puedo probar sin pedir veinte pares al sufrido dependiente. No miro el color, si me gustan o no, tampoco el precio, me limito a probarlos. Incluso entre dos pares idénticos de la misma talla del mismo fabricante hay diferencias. Ocurre con muy poca frecuencia, pero cuando doy con unos que cumplen los mínimos que yo exijo, los compro. Aunque en ese momento disfrute de unos que me hagan el servicio. Sé que es dinero bien invertido.

Jefe de Pruebas

Pipe Hinojosa

Jefe de Pruebas

Pipe Hinojosa

En mi casa las motos estaban prohibidas, pero encontré un hueco para tirar a puerta en el trial y las carreras del mundial de velocidad hicieron el resto: el veneno estaba dentro. Trabajo en lo que más me gusta, por lo que no debí tirar tan mal esa falta...

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