Motos Guardía Real

Las motos de la Guardia Real

Pasamos un día con la Sección de Motos de la Guardia Real en El Pardo, donde conocemos cómo son sus motos, cómo entrenan y cuál es su cometido en una jornada repleta de acción.

Autor:
Rodolfo Martínez
Foto:
Lluís Llurba
Publicado el 11/10/2019
Motos Guardía Real

Ver un grupo de Harley Davidson avanzando en carretera siempre es impresionante, pero lo es más aún si lo hacen en formación a modo de séquito y los que la pilotan son militares expertos con habilidades aumentadas.

Muchas veces vemos en las noticias cómo al llegar a nuestro país mandatarios -normalmente Presidentes o Jefes de Estado en visita oficial- son recibidos en el aeropuerto y escoltados por un grupo de flamantes Harley Davidson en perfecta formación.

Estas son las llamadas escoltas solemnes y los encargados de hacerlo son los hombres de sección de motos de la Guardia Real. Esta sección también es la encargada de escoltar al Rey en sus desplazamientos ya sea en modo de escolta solemne o escolta normal, teniendo diferentes monturas para cada tarea. O también podemos verlas en el desfile de las Fuerzas Armandas del 12 de octubre, desfilando a modo de exhibición.

El motivo de elegir motos para proteger otros vehículos es que estas proporcionan mejor cobertura con mayor manejabilidad y rapidez de reacción a la hora de repeler una amenaza. Si en vez de realizar esta protección con motos se hiciera solo con coches, no se podría proteger igual, tanto por los huecos que quedarían libres como por la capacidad de reacción del vehículo. Además, cuando aparecen estrechamientos en el recorrido las motos pueden permanecer pegadas al vehículo que se está protegiendo, mientras que de realizarse con coches no se podría mantener cubierto.

Motos Guardía Real

A esta capacidad de proteger el vehículo a modo de cápsula impenetrable, se le une la capacidad de reacción inherente a todas las motos, independientemente del tipo de moto que se utilice, una moto siempre será más ágil en espacios reducidos que cualquier coche.

Las motos de la Guardia Real

Las motos elegidas para las escoltas solemnes son las Harley Davidson Electra Glide FLHTP Police de diferentes años, siendo las más de antiguas de 1989 hasta los modelos más actuales de 2018. Estos modelos Police de Harley de 1.868cc y con más de 150Nm de par motor, no están a la venta y son solo accesibles para diferentes autoridades y cuerpos de seguridad. De serie incorporan embrague reforzado, motores mejorados con más potencia, instalación de prioritarios -las luces características de todas las motos de los cuerpos de seguridad- con diferentes mandos y cuadros de instrumentos.

Estas motos solo se utilizan para actos solemnes o actos oficiales en los que normalmente van a acompañando a coches Rolls Royce. La elección de este modelo es parte por tradición y parte por las capacidades de la moto, que con sus 400kg de peso, además de tener las capacidades de las que hablábamos antes, también puede hacer de parapeto contra cualquier vehículo que pretenda entrar en la caravana.

Respecto a la decoración, el negro es el único color de las motos en combinación con diferentes partes cromadas, con el emblema del Rey Felipe VI en el guardabarros delantero. También sobre el guardabarros solo el miembro más antiguo de la escolta que abre el convoy, porta dos banderas con el emblema del Rey. En caso de realizarse la escolta a la Princesa o a un Presidente de Estado, se combina un banderín del Rey junto con la bandera de la personalidad que sea en cada caso. El número de motocicletas del convoy depende de la entidad de la escolta y del número de vehículos a proteger.

Para las escoltas no solemnes y para el resto de servicios utilizan BMW RT 1200 de diferentes años, que forman parte de la flota de motos de la Guardia Real, así como varias Yamaha WR 250 R, que utilizan tanto para como reconocimientos en terrenos complicados como para entrenamientos.

Así entrenan en la Guardia Real

El día a día de la Sección de Moto -dentro del Grupo de Escoltas de la Guardia Real hay diferentes secciones y compañías- se reparte entre los servicios diarios que tenga que hacer la sección y el equipo de instrucción, que realiza diferentes fases repartidas a lo largo del año, con entrenamientos en campo, en carretera y con fases de instrucción policial.

Dentro del recinto situado en El Pardo, donde se encuentran todas las instalaciones del cuerpo, disponen de varias zonas de entrenamiento, tanto de tierra como de asfalto, en las que realizan diferentes ejercicios.

En la zona de asfalto entrenan formaciones, maniobras y diferentes movimientos, utilizando la parte de tierra para mejorar habilidades y destrezas de conducción. Como nos comentan, el campo es la base del motociclismo y pueden entrenar con seguridad pérdidas de tracción de ambas ruedas y maniobras complejas con un riesgo muy bajo, en las que los errores y pequeñas caídas no tienen consecuencias. Todas las habilidades adquiridas en el campo son de vital utilidad en la conducción, tanto defensiva como al ataque, que se ha realizar en caso de cualquier tipo de incidencia.

Fue una delicia ver las coreografías en asfalto y muy sorprendente ver el nivel de conducción offroad que demostraron en el tiempo que compartimos con ellos. En asfalto eran capaces de mover las voluminosas Harley en espacios súper reducidos, marcando trazadas limpias en giros cerrados, rozando con las estriberas de forma suave y continua, haciendo gala de una sensibilidad perfecta del límite de inclinación de la moto. Y todo ello en medio de una coreografía de motos cruzándose y rodando a escasos centímetros unas de otras, demostrando un control total de cambios de peso y control y tacto de mandos.

Fuera del asfalto pudimos verles en las diferentes zonas de obstáculos y curvas de diferente tipología, en las que demostraron sobradas capacidades offroad en curvas con rodera, curvas deslizantes, paso de troncos, subidas,… Sin duda un escenario excelente para practicar y evolucionar su pilotaje, ayudándoles a prepararse para cualquier acontecimiento que pueda surgir durante su trabajo.

Una cosa que me pareció curiosa es que todo el mantenimiento lo realizan ellos mismos en sus instalaciones. Cuando les preguntamos al respecto, nos respondieron que al igual que en la Primera Guerra Mundial cada paracaidista se preparaba su propio paracaídas para asegurarse el correcto funcionamiento, son ellos mismos los que se preocupan de que sus motos estén siempre en perfecto estado y los que mejor van a hacerlo.

Durante todo el día que compartimos con los miembros de la sección nos sentimos como en casa. El buen ambiente reina en la sección de Guardia Real -valga la redundancia- ya que comparten y les une la afición por el mundo de la moto. Las bromas y comentarios entre ellos están combinados con el respeto y el trato propio del ejército, creando un entorno muy cómodo y agradable. Y es que las motos unen, crean compañerismo y piques sanos, que combinado con un ambiente de respeto total, resulta un entorno de trabajo envidiable.

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Texto:

Rodolfo Martínez

Fotos:

Lluís Llurba

Publicado el 11/10/2019

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