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"Vaya, Máximo... no te gustan los SUV pero te gustan las Trail, que son los SUV del mundo de las motos. ¡Menuda contradicción!". Este comentario de un seguidor me ha hecho reflexionar y ponerme un poco "guerrero". Hoy vamos a desmontar uno de los mantras más repetidos en las barras de bar y foros: la idea de que las motos Trail son equivalentes a la plaga de los SUV en los coches. Os hago un spoiler: ¡Nada que ver!
Para entender mi postura, primero hay que analizar el fenómeno SUV en los coches. En mi opinión, son una falacia dinámica. Nos han vendido que necesitamos vehículos altos y pesados para una falsa sensación de seguridad. El resultado es la "camionetización" de la sociedad: coches que pesan 300 kilos más que una berlina, frenan peor, consumen más y tienen un centro de gravedad que arruina la estabilidad. Son productos homogéneos, "huevos con ruedas" que prometen una aventura que no pueden cumplir. Te venden la imagen del Dakar, pero te dan un tracción delantera con plásticos negros que sufre en una pista forestal sencilla.
Reconozco que fui un "anti-trail" cuando prometían hacerlo todo y lo hacían todo mal. Pero eso ha cambiado radicalmente. Comparar una Trail moderna con un SUV es injusto. Una Maxi-Trail actual no es un armatoste torpe; es una máquina de precisión con 150 o 170 caballos (potencias de Superbike de hace nada) y suspensiones electrónicas capaces de leer el asfalto. En una carretera de montaña ratonera y con asfalto roto, una Multistrada V4 o una S1000XR son, probablemente, las armas definitivas, capaces de dejar atrás a muchas "RR".
Aquí es donde el argumento del "SUV de dos ruedas" se desmorona. Mientras el 90% de los SUV se quedarían empanzados en el primer camino roto, una Trail de verdad (Honda África Twin, KTM 890 Adventure, Yamaha Ténéré 700 o una BMW GS) tiene capacidades reales. Estas motos llevan tecnología heredada directamente de la competición y del Dakar. No es marketing. Cuando compras estas motos, compras chasis reforzados, llantas de radios y modos de conducción específicos para tierra. Si mañana llega el apocalipsis, prefiero mil veces una GS Adventure con 30 litros de gasolina que un Porsche Cayenne.
El mundo SUV es aburrido y clónico. El mundo Trail es diverso y rico. Tenemos desde bestias de asfalto (Pikes Peak) hasta aventureras ligeras (Tuareg, Norden). El conductor de SUV busca aislamiento y que el viaje pase rápido; el piloto de Trail busca conexión con la máquina y el entorno. La libertad de una Trail es real: puedes salir de casa, cruzar Europa por autopista cómodamente, hacer curvas en los Alpes y acabar en las dunas de Túnez con la misma moto. Eso no lo hace un SUV.
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