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Una Kawasaki 650-W1 de 1966 protagoniza Restore!, un manga sobre coches y motos clásicas que muestra el proceso y las historias que se esconden tras cada restauración.
Hay motos antiguas que uno contempla con admiración y deja atrás. Y luego están esas otras que provocan pensamientos peligrosos. "Tampoco parece estar tan mal". "Seguro que el motor tiene arreglo". "Con cuatro cosas volvería a funcionar"... Quienes se han acercado alguna vez al mundo de las clásicas saben perfectamente qué viene después. Recambios difíciles de encontrar, tornillos que llevan medio siglo sin moverse, facturas que crecen y fines de semana enteros dentro del garaje.
El medio japonés Young Machine ha puesto el foco en Restore! ~Welcome to the Modified Car Workshop~, un manga de Masashi Minahara cuyo primer volumen publicó KADOKAWA el 15 de julio de 2026. La obra gira alrededor de la restauración de vehículos clásicos y de las historias que esconden.
Y para abrir el taller ha elegido una moto con mucho que contar, la Kawasaki 650-W1.

La acción de Restore! se desarrolla en Sídney, Australia. Allí encontramos Stella Auto, un negocio de vehículos usados dirigido por Nix, una mecánica especializada, y su compañera Naomi.
Por el taller pasan coches y motos japoneses de diferentes épocas, con modelos como el Honda City PRO-T de 1984 o el peculiar Daihatsu Mira Walk-Through Van de tercera generación. Pero la primera protagonista pertenece a una generación anterior.
Es una Kawasaki 650-W1 de 1966. Y no es una Kawasaki cualquiera.

Presentada en 1966, la 650-W1 ocupa un lugar importante en la historia de Kawasaki. Fue la primera moto de gran cilindrada de la marca equipada con un motor de cuatro tiempos y también su primer modelo exportado a Estados Unidos.
Su origen estaba ligado a Meguro, fabricante que Kawasaki había absorbido pocos años antes. Partiendo de la Stamina K1, desarrolló una moto equipada con un bicilíndrico vertical refrigerado por aire de 624 cc.
La W1 llamó además la atención por sus cromados y pinturas candy, una imagen que remitía a las grandes bicilíndricas británicas de la época.

La fórmula parecía adecuada para conquistar Estados Unidos. La realidad fue algo más complicada.
La W1 no consiguió en Norteamérica el éxito que Kawasaki esperaba. Y había una característica difícil de ignorar cuando aumentaba la velocidad. Vibraba. Y bastante.
Restore! aprovecha precisamente ese defecto. Uno de los personajes recuerda el miedo que pasaba viajando como pasajero por el ruido y las vibraciones de la Kawasaki. Lo que entonces podía ser un inconveniente hoy forma parte del carácter de esta clásica.
La sencillez mecánica de su bicilíndrico también convierte a la W1 en una candidata adecuada para una historia sobre restauraciones. El manga entra en el proceso, los problemas para encontrar piezas y las soluciones necesarias para devolver a la vida una máquina que lleva años parada.

Pero la verdadera historia de esta Kawasaki no está dentro del motor.
La 650-W1 que llega a Stella Auto perteneció a la madre de su actual propietario, fallecida por enfermedad cuando él todavía era un niño. Después de su muerte, la Kawasaki quedó abandonada durante años.
De repente, restaurarla deja de ser únicamente una cuestión de mecánica. Cada pieza conserva una parte de una historia familiar y poner nuevamente en marcha el bicilíndrico significa recuperar algo que parecía haberse detenido junto con la moto.
Ahí es donde Restore! encuentra su mejor argumento. Nix puede reparar carburadores, sustituir componentes y conseguir que el motor vuelva a funcionar, pero lo importante llega cuando arranca.
Porque ese sonido significa algo más que una reparación terminada. Algo que llevaba años en silencio vuelve a estar presente.

Restore! ~Welcome to the Modified Car Workshop~ propone una forma bastante cómoda de entrar en el universo de las restauraciones. Hay motos y coches japoneses poco habituales, mecánica, búsqueda de recambios y máquinas que regresan a la carretera después de años detenidas. Todo ello sin necesitar garaje, herramientas ni presupuesto para imprevistos.
La Kawasaki 650-W1 es la encargada de abrir esa puerta. Tiene historia, una mecánica relativamente sencilla, virtudes, defectos y seis décadas suficientes para acumular recuerdos.
Pero el manga plantea una idea más interesante. Quizá restaurar una moto antigua nunca consista únicamente en conseguir que vuelva a funcionar. A veces lo importante es entender por qué alguien necesita escuchar otra vez su motor. Y ahí ya no estamos hablando solo de motos viejas.
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