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El Honda Instituto de Seguridad (HIS), tras más de tres décadas de actividad en Barcelona, llega a Madrid. Los cursos de 4 horas y 9 horas y media, están abiertos a todos los aficionados con independencia de la marca de moto, y cuestan 119 euros y 166 euros, respectivamente.
En el uso de la moto, la seguridad es un asunto vital, en ocasiones en el sentido literal del término. Tener el carnet recién sacado no significa que dominemos las innumerables situaciones que nos podemos encontrar en la vía pública.
“¡No te he visto!”. Si un automovilista no te ha dicho esta fatídica frase es que, posiblemente, llevas poco tiempo rodando con tu moto. ¿De qué nos sirve tener razón si acabamos con una pierna rota? El objetivo es, no solo tener razón, sino gozar de una salud de hierro mientras disfrutamos de nuestra moto.

Honda es, de largo, el mayor fabricante del mundo, de los 50 millones de unidades que se venden al año, 20 millones llevan el nombre de Honda en el depósito de combustible, lo que supone el 40% de las ventas mundiales. La marca del ala asume su responsabilidad en el ámbito motociclista. Por ello, hace más de tres décadas fundó en Barcelona el Honda Institulo de Seguridad (HIS). Un centro de formación para motoristas con clases teóricas y prácticas con el objetivo de promover la conducción segura.
El HIS, para celebrar su llegada a la zona centro (hasta ahora solo estaba en Barcelona) nos invitó a realizar un cursillo de un día con los monitores de la escuela. Lucas Tarragó (especialista en seguridad de Honda España) nos dio algunas cifras: en el planeta se producen 1,2 millones de accidentes de tráfico con un resultado de 50 millones de heridos y 3200 muertos diarios, de los que un tercio son motoristas.

En el 94% de las ocasiones, los accidentes se producen por error humano, el 2% se debe al vehículo y otro 2% al entorno. En el 73% de las ocasiones se debe al tristemente famoso: “¡No te he visto!”. Honda trabaja para conseguir que en 2050 no haya ningún accidente con fallecidos en el que esté envuelto un vehículo Honda.
El fabricante hace hincapié en que la moto, lejos de ser un problema, es la solución para la movilidad. A la hora de reducir el número de accidentes, hay que invertir en la educación de los conductores y en el empleo de tecnologías de seguridad como el ABS y control de tracción.
Los conductores debemos aprender a practicar una conducción defensiva/preventiva, que evite los percances en la medida de lo posible y, en el caso de vernos envueltos en una emergencia, tengamos la capacidad de solucionar la crisis de la forma más segura posible. Los expertos revelaron que el tiempo medio de reacción de una persona es de 0,7 a 1,5 segundos. A 50 km/h, en un segundo y medio, se recorren 21 metros.

Borja, mi instructor, tuvo mucha paciencia conmigo pues, pese a corregirme mis defectos, luego yo me olvidaba y volvía a cometer los mismos errores (los vicios de conducción suelen estar arraigados y hay que practicar bastante para cambiar nuestro -mal- "estilo"). En mi caso, tengo la mía de llevas las plantas de los pies abiertas, como si fuese un pato mareado. Algo que, no solo es muy feo, sino que no permite tener mucho control en los reposapiés. Borja me repetió a lo largo del día: "no me olvides de llevar las plantas de los pies pegadas al chasis". Otro de mis defectos es llevar los brazos bajos, cuando lo ideal es llevarlos paralelos con la altura del manillar porque así se siente más palanca y dominio del tren delantero. Algo que he probado mucho en un reciente viaje a Marruecos.
En el cursillo nos hicieron hincapié en el uso de la cadera y las piernas para dirigir la moto. La conducción no solo se realiza con los brazos y la zona superior del cuerpo. A la hora de montar en moto hay dos grandes técnicas: el llamado "estilo inglés" (técnica de contrainclinación). En lugar de descolgar el cuerpo hacia el interior de la curva, el piloto mantiene el tronco erguido o lo inclina ligeramente hacia el lado exterior. Esta técnica es apropiado sobre todo para giros cerrados o incluso cambios de sentido. La otra gran técnia es el estilo deportivo (a lo MotoGP para entendernos). En este caso, el piloto desplaza su cuerpo hacia el interior de la curva. Así es posible tomar la curva a la misma velocidad pero con menos ángulo de inclinación. Lo que permite que el neumático tenga más superficie de contacto con el asfalto.
En Madrid, el responsable de los cursos del HIS es Rodolfo Martínez, fundador de la ASR Escuela de Conducción. Los cursos (abiertos a cualquier marca de moto) son de 4 horas y 9 horas y media de duración (en este último se incluye la comida). Cada instructor solo tiene cuatro alumnos a su cargo. El instructor no solo observa al alumno y le hace notar sus errores en la conducción, sino que lo graba en acción con una cámara que lleva en el casco y luego, con una tablet, el alumno ve sus vicios y errores. A lo largo del curso se ejercitan aspectos como: habilidad y control, percepción del riesgo, utilización de los frenos, sacar partido a la visión desde la moto (estrecha y elevada), trazadas, estado mental y emocional, etc. El curso de cuatro horas cuesta 119 euros, y el de 9,5 horas sale por 166 euros. Un precio irrisorio si lo que aprendes te evita un percance con un automovilista que, mientras estás en el suelo, te dice: “¡No te he visto!”.
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