Perro motero

¿Puedo llevar en la moto a mi mascota?

A pesar de lo que muchos usuarios creen, llevar al perro o al gato o a cualquier mascota en la moto es perfectamente legal mientras se cumplan unos criterios de seguridad... y de sentido común.

Perro motero
Gonzalo de Martorell

30/07/2018


En realidad, la legislación española no hace mención expresa en ninguno de sus artículos a cómo transportar animales en moto -mientras que sí lo hace en el caso de los automóviles- aunque tampoco lo prohibe, así que cuando alguien decide subir a su mejor amigo canino o felino en la moto, tanto el conductor como el acompañante peludo se encuentran en una situación de alegalidad.

“Alegalidad” -conviene insistir en ello- no significa “ilegalidad” sino que, como no hay ninguna norma concreta al respecto, se entiende que -como dicen los castizos- “no es ni si, ni no... sino todo lo contrario”.

Eso no quiere decir, sin embargo, que no exista ninguna ley a la que el motero pueda recurrir como referente para, de este modo, viajar tranquilo. Normalmente, cuando se habla de mascotas y moto, siempre se acude al artículo 18 del Reglamento General de Circulación que dice, literalmente:

“El conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de los ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía. A estos efectos deberá cuidar especialmente de mantener la posición adecuada y que la mantengan el resto de los pasajeros, y la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para que no haya interferencia entre el conductor y cualquiera de ellos”.

En resumen y esto es lo verdaderamente importante: mientras la mascota en cuestión no entorpezca la libertad de movimientos necesarios para la conducción ni tape la visión o pueda resultar un peligro para uno mismo o los demás -por ejemplo, que el pobre bicho se suelte en marcha- no hay nada que impida que acompañe a su feliz dueño a sus salidas moteras.

gato motero

El buen perro y el buen gato moteros...

Obviamente -siempre y cuando estemos hablando de mascotas “convencionales” y no de un San Bernardo de 100 kilos o un hipopótamo enano...- eso obliga a incorporar en nuestro día a día en moto el equipamiento que asegure tanto la comodidad del perro o el gato como la maniobrabilidad.

Las opciones principales siguen siendo las mochilas homologadas -ideales para mascotas de pequeño tamaño y hasta 10 o 12 kilos de peso como máximo- y los transportines adaptados, que todavía son difíciles de encontrar en los comercios pero de los cuales existe ya una importante oferta online.

Con todo, aún más importante que el equipo de transporte, es la propia situación del animal. Viajar con un animal aterrorizado no es solamente una crueldad sino también la mejor garantía de un viaje accidentado. Esperar que un animal que jamás se ha subido en una moto acepte de buenas a primeras y con toda tranquilidad una ruta de 500 kilómetros no es realista. La única manera de lograrlo es acostumbrarlo poco a poco y cada día un rato -si es desde cachorro, aún mejor- y nunca forzarlo, de modo que identifique el ir en moto con un momento divertido de paseo.

¡Ah! Y eso implica recordar que ellos, los animales, también necesitan estirar “las patas”, beber agua y viajar protegidos contra el viento...

Seguridad a todos los niveles

Otro factor que conviene tener en cuenta cuando hablamos de seguridad es el de la cobertura del seguro del animal ya que, como norma general, las mascotas no se consideran “acompañantes” en las pólizas al uso.

Ciertamente cada vez más compañías aseguradoras disponen de seguros para mascotas pero a la hora de contratar una hay que tener claro que están pensadas para el caso de que éstas muerdan a alguien o causen algún desperfecto, no para el ámbito del tráfico. Llegada la circunstancia de un accidente y suponiendo que el propietario del animal no sea el culpable del siniestro, que la aseguradora de la otra parte se haga cargo de los gastos veterinarios o de una indemnización por daños morales dependerá siempre de su buena voluntad... o de una sentencia judicial, previa demanda por responsabilidad civil.

Por otra parte, excepto en el caso de perros lazarillo o perros guía -que, a todos los efectos se consideran uno con su propietario- tampoco existe en nuestro país ningún protocolo ni norma que indique o regule qué hacer en la carretera con un animal herido en caso de accidente.

Gonzalo de Martorell

Gonzalo de Martorell

Siempre periodista y siempre motero. Y a ambas cosas me dedico desde hace casi 30 años. También viajo, hago radio, me defiendo con la cámara de fotos, soy un apasionado del RCD Espanyol... y tengo un gato que se llama Palpatine.

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