MIPS

MIPS: La evolución de la protección

La última revolución en materia de seguridad en los cascos de moto -y también de bicicletas- ha sido la llegada del MIPS. Visitamos las instalaciones de la empresa en Estocolmo para entender qué es, cómo funciona y cómo mejora nuestra protección cerebral en caso de accidente.

Autor:
J. Daniel Hernández
Foto:
MIPS, J. Daniel Hernández
Publicado el 28/01/2020
MIPS

Posiblemente una de las mayores revoluciones a nivel de protección que hemos vivido en los últimos años en la industria de las dos ruedas ha sido, junto con los airbags para las motos, la inclusión del MIPS en los cascos, tanto de motocicletas como de bicicletas. Es cierto que se han desarrollado (y se están desarrollando) sistemas similares, pero hasta ahora ninguno ha llegado tan lejos como MIPS. Su aparente simplicidad, la posibilidad de incluirse en todos los cascos y la ligereza han sido ingredientes esenciales en su éxito. ¿Pero, qué es MIPS, cómo nace y qué pretende proteger?

Visitamos la sede de MIPS para hablar con sus responsables y con Peter Halldin, fundador de MIPS junto a Hans Van Holt y Svein Kleiven, para que nos cuenten cómo funciona realmente este sistema de protección del cerebro ante impactos, cómo hacen para adaptarse a todas las marcas y modelos de cascos, así como sus motivaciones.

El origen de MIPS está en el motocross

El origen del MIPS está en el motociclismo, aunque ha sido la industria ciclista (y de material de esquí) la que mejor acogida ha dado a este sistema. Es raro el material de primera calidad de estos deportes que monten este sistema. Todo comienza en 1995 con una prueba del campeonato sueco de Motocross. Un piloto sueco pierde el control de su moto, atraviesa la pista y se lleva por delante a otro piloto impactándole directamente en la cabeza. El accidente es espeluznante. Posiblemente muchos habréis visto el vídeo, ya que cuando nos ponen las imágenes recordamos haberlo visto antes en algún momento en Youtube.

En este accidente se pudo comprobar que el casco protegía al piloto del impacto directo, pero en el momento en el que la fuerza incide de forma angular sobre el casco, la velocidad hace que tenga un efecto rotacional sobre el cerebro produciendo lesiones cerebrales, independientemente de la estructura craneal. En ese momento, el equipo que luego daría lugar a la creación de MIPS, se pone a trabajar junto al KTH (Real Instituto de Tecnología) de Estocolmo y el Karolinska Institute para buscar una solución que ayude a paliar estos daños.

Una de las primeras conclusiones que se extrajo de los primeros estudios es que la mayoría de los impactos en los accidentes se dan en ángulo, pero las pruebas de los cascos se hacían, exclusivamente, en vertical y centrados en la protección craneal. Además, el cerebro es un órgano de composición acuosa que se encuentra protegido por el cráneo pero no pegado a éste, sino que también tenemos las membranas o meninges (duramadre, aracnoides y piamadre) que permiten un cierto grado de movimiento independientemente del cráneo, algo imprescindible para su funcionamiento vital, pero que en caso de impacto hace que se mueva más que el propio cráneo (como si echásemos una esponja en un frasco de agua y lo agitásemos).

Por eso MIPS se centró en encontrar un sistema que minimizase estos desplazamientos del cerebro dentro del cráneo en caso de impacto (movimientos que se dan más en impactos angulares) con una lámina antifricción que permita cierto grado de movimiento del casco sobre la cabeza sin exponer su integridad. Y por eso, una de las reclamaciones que hace MIPS, independientemente del uso o no de su sistema, es que las certificaciones de calidad y protección de los cascos incluyan pruebas con impactos angulares y no exclusivamente verticales como es ahora, y que se pueda medir el daño cerebral. Están luchando para cambiar los procesos de homologación de los cascos y que incluyan la medición de los impactos rotacionales y, según nos contaron, es muy probable que en los próximos años se comiencen a incluir estas nuevas pruebas.

Después de 6 años de investigación y desarrollo de posibles soluciones, en 2001 se contacta con las principales marcas de cascos para desarrollar la tecnología necesaria que ayude a evitar las lesiones cerebrales. Si bien inicialmente estaba orientado a cascos de motociclismo, las primeras industrias en introducirlo fueron el ciclismo y el esquí, con el motociclismo manteniendo un punto de vista más conservador. En 2009 se lanza el primer el casco con el sistema BPS (Brain Protection System).

Desde entonces, hasta el día de hoy, MIPS lleva 36 familias de productos patentadas, trabaja con 78 marcas -448 modelos de cascos- en 9 categorías diferentes de productos repartidas entre: cascos para deportes (ciclismo, esquí, escalada, hípica…), motos y seguridad (para uso militar e industrial). Para conseguir la mejora en la protección frente a los daños cerebrales, en MIPS han desarrollado durante 21 años (y siguen mejorándolo) una reproducción del cerebro humano que les ayuda a estudiar el efecto de los impactos, tanto de forma individual en cada parte del cerebro, como de forma total.

¿Qué es el MIPS exactamente?

Mucha gente piensa, erróneamente, que el MIPS es sólo la lámina intermedia -o capa de baja fricción- que encontramos en los cascos. Sin embargo, no es así, esto lo podría copiar cualquiera. Los anclajes o soportes que la sujetan a la estructura del casco y permiten la rotación, así como el tratamiento antifricción que se añade entre la capa y el EPS del casco son las partes realmente importantes de esta tecnología y la que se guarda en total secreto… todo esto es el MIPS. Y por eso hay que desarrollar un MIPS específico para cada modelo de casco y para cada talla, para poder poner las sujeciones en los puntos adecuados…

 

mips

De hecho, en MIPS ellos mismos tienen unos mínimos de protección para aprobar la inclusión del sistema en un casco. Hay modelos cuya protección al impacto rotacional, de base, es muy buena y no llega a ser necesario incluirlo. En otros la protección es muy baja y se mejoran, enormemente, las capacidades del casco. La superficie del casco (no es lo mismo un casco de moto con o sin ángulos en su forma que uno de bici aero o uno súper ventilado con grandes aperturas) también influye. Por eso, aunque siempre hay mejora, MIPS no da una cifra fija, sino que reconocen que depende del diseño original del casco.

El objetivo a la hora de incluir el MIPS en un casco (de moto o de cualquier otro tipo) es que se puedan cumplir tres normas para que se incremente la seguridad ante los daños cerebrales: que se logre un desplazamiento de la lámina entre 10 y 15 mm (suficiente para reducir la inercia rotacional del cerebro ante un impacto), que proteja de forma omnidireccional y tenga una cobertura total (es decir, que sea funcional en cualquier zona en la que se produzca el impacto).

Toda esta teoría la pudimos ver apoyada por las cifras obtenidas en los estudios. Gráficos de datos de cómo determinados cascos (que no podemos mencionar) mejoraban sus prestaciones en las pruebas realizadas. Cómo el trabajo del MIPS reducía la posibilidad del daño cerebral hasta en un 30% en determinados modelos.

También pudimos ver algunas de las pruebas y mediciones que se hacen, pero sin duda, la más espectacular es la de caída libre con un simulador de una cabeza humana con sensores en el cerebro y que se deja caer sobre un plano inclinado a 45º y en plano, midiendo el impacto occipital, lateral, etc.

¿Por qué MIPS?

El MIPS es un sistema abierto a cualquier marca de cascos que quiera ofrecerlo en cualquiera de sus modelos. Para ello, la marca debe proveer a un número determinado de unidades para que la empresa sueca les haga las pruebas pertinentes y pueda desarrollar el MIPS necesario a cada modelo y talla. Esto es común a cualquier deporte o modalidad de casco. Es la mejor forma para entender su funcionamiento y saber, a la perfección, cómo funciona en caso de impacto.

El objetivo de nuestra visita fue que nos mostrasen por qué su sistema mejora la seguridad de los cascos, algo que nos quedó más que demostrado al ver los peligros del desplazamiento del cerebro dentro del cráneo. Y por qué hay que ir un paso más allá de la protección craneal, generalmente muy buena en todos los cascos de los que disfrutamos hoy en día, y buscar también la protección cerebral.

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Texto:

J. Daniel Hernández

Fotos:

MIPS, J. Daniel Hernández

Publicado el 28/01/2020

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