Viaje Polo Arnaiz
Entrevista con el viajero Polo Arnáiz

Entrevistamos a Polo Arnáiz uno de esos viajeros en moto que se ha ganado a pulso estar entre los grandes. Con una modestia enorme Polo nunca buscó el reconocimiento, ni buscó patrocinadores, más bien huyó de ellos. Ahora, recién llegado de su aventura por el mundo se ha convertido sin quererlo en todo un referente.

Autor:
Jorge Torrecillas
Foto:
Polo Arnáiz
Publicado el 15/12/2016
Viaje Polo Arnaiz

Una Triumph Tiger 800, 130.000 km, 40 países, dos años viajandoPolo Arnáiz a sus 38 años ha vivido en los últimos años una aventura diga de ser contada. Acaba de llegar a Madrid y nos concede esta sincera entrevista.

¿Qué te animó a viajar?
Siempre he viajado mucho con mis padres. Tuve la gran suerte que desde pequeño hemos realizado grandes viajes en familia. Desde entonces me enamoré de viajar. Y por otro lado siempre me ha encantado la moto. Siempre había soñado, como tantos otros, dar la vuelta al mundo en mi moto… pero lo  veía muy lejano.
Tomando un día una cerveza con mi amigo David nos planteamos recorrer Latinoamérica en moto. Un viaje no muy largo, de tres meses, pero que sí entrañaba aventura. Ese fue el germen de todo… Era el año 2012.

¿Pero tenías las motos?
No para viajar…  De hecho nos tocaba elegir una. Buscábamos una moto muy polivalente y sobre todo que tuviera un buen servicio post venta. Compramos las primeras Tiger 800 y poco después mi amigo me comunicó que su mujer estaba embarazada y que no podría acompañarme y esto aceleró todo.
Al poco saliste de viaje…
Yo no tenía tantos problemas de tiempo ni compromisos como él y, aprovechando que mi hermano estaba en Costa Rica me planteé arrancar el viaje allí. También me cambié el chip. Ya que estaba invirtiendo dinero en comprar todo y en arrancar el proyecto, sería perfecto poder recorrer todo América desde Alaska a Usuaia. Pero para ello debía esperar al buen tiempo y arranqué en 2014 coincidiendo con la primavera en EE.UU.

¿Cuándo te diste cuenta de que no había marcha atrás?
En el momento en que compré el billete. Antes eran preparativos e ideas que se me pasaban por la cabeza. Pero ahí puse fecha de partida. Fue un punto de inflexión.

¿No buscaste patrocinadores?
El problema de buscar patrocinio es que la marca te va a pedir algo a cambio. Y yo soy muy cumplidor y no quería romper un compromiso con algún patrocinador porque me hubiera surgido un imprevisto, algo más que probable en un viaje así. Además, cuando empecé no sabía si haría fotos, vídeo o qué… ya que escribir no se me da bien y no quería meterme en ese embolado. Al principio me lo planteé pero pronto lo descarté.

¿Cuál ha sido la filosofía del viaje? ¿Ha ido cambiando según avanzabas?
El primer mes fue muy diferente del resto de la aventura. Quieres tenerlo todo programado y muy bien atado, pero te das cuenta enseguida que eso es imposible. Arranqué en Miami e hice la Costa Este de EE.UU. Algo sencillo, porque además contaba con amigos en el país que me acogieron en gran parte del inicio.
Pero un día me cancelaron las tarjetas desde Madrid y me quedé bloqueado. Me colapsé. Me quedé sin dinero unos días y decidí que tenía que cambiar la forma de viajar.

¿Y cuál fue desde entonces la metodología?
Muy sencillo. Mirar el mapa, ver qué sitios quería ver y poner rumbo hacia ellos sin preparar demasiado las cosas. Puedes organizarte más o menos la ruta, pero sin agobios y sabiendo que puede pasar de todo. Ahora, una vez en casa sigo haciendo lo mismo, sin programarme la vida.

¿Cuál es la clave para dar el salto y dejar todo atrás?
Hay varios casos: el querer romper con el día a día y dar la vuelta a tu vida, sin tener la ilusión de antes; o bien que sea tu sueño de siempre y encontrar el momento para hacerlo. La situación económica, laboral y familiar es determinante. Esto no es si quieres puedes, ya que puedes desearlo mucho y no poder hacerlo por diversos factores. Yo en ese sentido soy muy afortunado ya que nada me ataba y mi trabajo me permitía controlarlo todo a distancia.

¿Los grandes hitos del viaje?
El primero sin duda fue poner el pie en EE.UU. Después de sacar la moto de la aduana, con algunas dificultades todo sea dicho, te das cuenta de que empieza realmente la aventura. Otro de los grandes hitos fue llegar a Inuvik en Alaska. Llevaba dos meses viajando y llegando a este punto tan lejano me di cuenta de lo que estaba haciendo. Del esfuerzo realizado antes del viaje, durante esos dos meses y de lo que suponía todo aquello para mí. Llegué llorando como una magdalena.
Después comencé a bajar hacia Centroamérica y Latinoamérica encontrando amigos, conociendo gente y descubriendo lugares increíbles. Pequeños momentos que guardas siempre contigo. Como coincidir con los viajeros Fernando y Almudena, que me metieron en la cabeza África.
En Chile me rompí la pierna y puede decirse que fue otro de los grandes hitos de mi viaje. Fue de una forma tonta y me tocó volver a España sabiendo que tenía que regresar a América y terminar lo que había empezado. Llevaba casi un año viajando.

¿Y cuándo volviste a subirte a la moto?
Casi 8 meses más tarde. En ese tiempo aproveché para arreglar cosas en Madrid y empecé a plantearme seriamente que el viaje no debía acabar en Usuaia sino continuar por África.

¿Y la moto dónde se quedó? ¿Quién se hizo cargo?
Curiosamente en la casa del hombre que más me ha marcado en este viaje. Fernando, un español afincado en Chile desde hace 25 años y que conocí mientras esperaba a cambiar los rodamientos de la rueda en el taller de Triumph de Santiago de Chile. Esta increíble persona sin conocerme de nada me invitó a comer a su casa y me dijo que cualquier cosa que necesitara que le llamara. Al romperme la pierna, le llamé y se hizo cargo de todo. Me llevó a los hospitales y alojó la moto en su casa hasta que volví. Después también me dio cobijo durante un mes…

¿La gente es buena o mala? ¿Qué has encontrado?
No he encontrado personas malas, sino menos amables. La gente es espectacular. Es difícil enumerar la cantidad de personas que me han ayudado desinteresadamente.

Viaje Polo Arnaiz

¿El viajar sólo te da más alas que hacerlo acompañado?
Son dos viajes totalmente distintos. Hacerlo solo te ayuda a conocer más gente pero también en algunos puntos estás más limitado. Con compañero puedes arriesgar un poco más en la ruta. Pero para mí la aventura no es jugarme el tipo, es ir superando cada día los obstáculos que van surgiendo.

¿Cuál era el plan en África?
Mi idea era ir de Cape Town a El Cairo. Pero sin prisas y sin demasiado plan. Mi miedo era la comunicación con la gente pero finalmente no supuso ningún problema.

¿No impone pensar en atravesar África?
África no es solo lo que vemos en las noticias. Evidentemente no quería pasar por países con conflictos abiertos y los evité, pero sí quería conocer el mayor número de países posibles. Muchas veces es la falta de conocimiento sobre África lo que nos da miedo, pero no he tenido esa sensación de inseguridad que podía imaginar al principio. Viajando con cabeza, evitando viajar de noche y buscando sitios seguros para dormir para ti y la moto no tiene por qué pasar nada. Es muy importante preguntar a la gente y tener sentido común.

¿No has vivido alguna situación de peligro?
Más allá del peligro inherente a ir en moto no. Y muchas veces estás en sitios remotos y sabes que si pasa algo puedes tener problemas. Pero no me he sentido amenazado ni en peligro en ningún momento.

¿Y problemas de autonomía?
Lo primero que hice es cambiar el depósito de la Tiger por uno de 30 litros. Esto me daba una tranquilidad enorme pues podía recorrer 450 km sin repostar. Esto en sitios como Inuvik o la Baja California es determinante. Pero siempre encuentras alguien que venda gasolina. Otras veces se ha dado el caso de que la gasolinera no tenía combustible y me ha tocado esperar un día a que llegara el camión, pero por norma general no ha habido problemas. En África aunque no lo parezca es bastante sencillo encontrar gasolina, aunque no debes fiarte del GPS pues muchas de las gasolineras que marcan llevan cerradas años.

¿Volverías a repetir el viaje con la Tiger?
He hecho 130.000 km, cargado, con un mantenimiento hecho por mí y ha aguantado sin más problemas que el desgaste de algún componente. Mejor imposible. De hecho Triumph quiere abrir la moto para ver cómo ha aguantado en circunstancias reales. La moto está en casa ahora en perfecto estado.

¿Qué ayuda has recibido de Triumph?
Yo necesitaba su colaboración en el sentido de que si yo necesitaba una pieza pudiera conseguirla lo más rápido posible. La gente de Triumph Madrid y Triumph España me han ayudado mucho. Yo he pagado las cosas, pero a con un precio de coste y con muy buen trato. No han sido sponsor pero sí muy buen soporte. Ahora siempre que me necesitan estoy disponible para ellos.

Tú ya tenías experiencia dilatad en moto , pero ¿crees que cualquier persona puede hacer un viaje de estas características?
He conocido varios casos en este mismo viaje de personas que con cero experiencia estaban recorriendo el mundo. Gente con el carné recién sacado que se han liado la manta a la cabeza.

¿Cuando sales de aquí piensas que necesitas de todo? ¿Pero después de dos años viajando realmente qué necesitas llevar en la moto?
Lo básico es una muda de ropa. Lo demás depende de lo que quieras o no sufrir. Yo invertí en un buen traje de cordura, botas y casco, no es lo más cool pero te permite ir con confort bajo cualquier circunstancia. Lo básico para la moto sería unas maletas para llevar las cosas, cámaras, kit de reparación de pinchazos, tienda de campaña, set de camping básico, una buena colchoneta hinchable y saco. Lo demás es prescindible.

Ahora que estás en tierra... ¿Qué planes tienes?
Pues estoy embargado en un proyecto en el que queremos vincular las rutas en moto, con la gastronomía, la cultura y el estilo de vida. Si todo va bien abriremos un local en Madrid con ropa y accesorios para viajar en moto, con un pequeño taller para transformaciones, otra de mis pasiones. La idea de las rutas es hacerlo con motos neoclásicas, como la nueva gama de Triumph y ofrecer un concepto diferente y exclusivo a los clientes.
Esto me permitirá estar vinculado al mundo de la moto y hacer de mi pasión también mi trabajo. Es un proyecto muy potente ya que están también metidos Alicia Sornosa y Teo Romera (MrHicks46).

Texto:

Jorge Torrecillas

Fotos:

Polo Arnáiz

Publicado el 15/12/2016

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