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El embrague electrónico de Honda, o E-Clutch, permite un uso automático o manual. Te contamos en qué tres situaciones marca la diferencia: por ciudad, de curvas o en el campo.
El embrague electrónico automático de Honda (E-Clutch) es una genial idea que aúna lo mejor de dos mundos: por un lado el tradicional, es decir la conducción manual de toda la vida, con la maneta de embrague en la mano izquierda. Por otro la nueva tendencia “automática” o asistida: si queremos no hace falta tocar para nada esa maneta que podría incluso desmontarse. El sistema funciona muy bien y es muy fácil acostumbrarse a usarlo… ¿en qué tres situaciones marca la diferencia respecto de una moto totalmente manual y otros sistemas automáticos?

Seguramente sea el ambiente más evidente para un sistema de embrague electrónico automático como el E-Clutch. En el tráfico urbano, con constante paradas y arrancadas, pasando entre coches, doblando esquinas… podernos olvidar de la maneta izquierda es una ventaja sustancial. No necesitamos tocar el embrague para arrancar y parar, facilitando las salidas en pendiente por ejemplo.

Así, no solo evitaremos alguna calada de motor si un semáforo nos pilla desprevenidos, sino que podremos centrarnos en la conducción segura, estando pendientes de los vehículos a nuestro alrededor. Bastará recordar bajar hasta la primera marcha en cada detención (recordemos que el E-Clutch maneja el embrague pero las Honda que lo tienen siguen teniendo su cambio manual por palanca en el pie izquierdo).
Del mismo modo que en el tráfico urbano el E-Clutch es una ventaja evidente, resulta definitivo cuando practicamos conducción deportiva, ya sea en carreteras de curvas o incluso en circuito. El sistema, sobre todo en las versiones más nuevas con motos que también disponen de acelerador electrónico, es un perfecto aliado del piloto, que se puede concentrar en la trazada y su pilotaje.

Para subir marchas funciona como un “quickshifter” óptimo, ya que al jugar con el embrague en cada cambio permite que estos sean rápidos y suaves, sin desequilibrar la moto ni alterar la tracción. Y cuando frenamos y reducimos marchas, el sistema todavía se muestra más eficaz, al hacer en cada momento la reducción perfecta, adaptando las revoluciones del motor a la nueva marcha, y evitando bloqueos en la rueda trasera.
La tercera situación en la que el embrague electrónico automático E-Clutch de Honda marca la diferencia es en conducción fuera de carretera. Cualquier aficionado tradicional mirará con desconfianza los nuevos sistemas o automatismos de ayuda a la conducción en ese ámbito donde el control del piloto sobre la moto es fundamental, pero el E-Clutch cuenta con una ventaja única: permite usar el embrague cuando el piloto lo desee, ya que seguimos teniendo la maneta izquierda para ello.

De hecho el sistema funciona tan bien que por pistas lisas se le puede dejar el control sin problema, incluso en zonas donde el firme empiece a complicarse usando los modos de pilotaje adecuados (desconectando si procede el control de tracción o/y frenada ABS). Pero si de repente vemos una zanja o rodera en la que no queremos que nuestra rueda delantera caiga, un toque de embrague nos permitirá levantar algo la moto para evitarlo. Y lo mismo en zonas más difíciles si queremos jugar con el embrague para superarlas. Ni siquiera hay que tocar un botón: basta coger la maneta izquierda cuando lo deseemos o necesitemos.

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