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Honda confirma con Garage Dreams que la personalización ya juega otra liga

La sexta edición del Honda Garage Dreams reunió 49 concesionarios de España y Portugal y confirmó una nueva forma de entender la personalización oficial.

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Redaccion Moto1pro
Lluís Llurba
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Honda

fecha25/05/2026


Durante años buena parte del mundo custom vivió de los extremos. Cuanto más irreconocible quedaba una moto después de pasar por el taller, más parecía justificarse el ejercicio. Dentro de las marcas oficiales esa lógica lleva tiempo cambiando.

La sexta edición del Honda Garage Dreams Contest vuelve a dejar esa sensación. El objetivo ya no parece ser transformar una moto hasta hacerla desaparecer, sino descubrir hasta dónde puede evolucionar sin perder aquello que la hace reconocible.

La base elegida este año fue la CB750 Hornet y el resultado dejó una lectura interesante. Frente a la preparación espectacular entendida como fin en sí mismo, muchas propuestas apostaron por trabajar proporciones, presencia y coherencia antes que impacto visual.

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Menos exceso y más criterio

La categoría Full Edition era la que ofrecía mayor libertad y también la que concentró más atención.

La vencedora fue Last Lap, desarrollada por Stilmoto en San Sebastián. En una edición especialmente igualada, el proyecto terminó imponiéndose con una propuesta que buscó construir una personalidad propia sin renunciar por completo al punto de partida.

Detrás finalizaron Mugen, del concesionario portugués Mototrofa, y Red Bullet, creada por Lombas e Curvas.

Más allá de la clasificación, el resultado deja una sensación cada vez más evidente. Las preparaciones empiezan a valorarse menos por la cantidad de cambios y más por la calidad de las decisiones.

La categoría más limitada obliga a resolver más. Si Full Edition permite abrir el abanico, Genuine funciona casi como el ejercicio contrario.

Todas las transformaciones deben realizarse con piezas y accesorios oficiales y mantenerse dentro de una configuración homologable. Sobre el papel parece una limitación. En realidad obliga a afinar más.

La ganadora fue Seven Fifty, creada por Otobai Madrid. Completaron el podio Rothmans, de Moto Veiga, y Motorway.

Aquí el reto no consiste tanto en sorprender como en conseguir que cada modificación tenga sentido dentro del conjunto. Son motos que mantienen una relación mucho más cercana con aquello que un cliente podría acabar teniendo en su garaje.

Una Hornet que entiende bien este papel

La elección de la CB750 Hornet tampoco parece casual.

Dentro de la gama actual de Honda es uno de esos modelos que aceptan cambios sin perder identidad. Tiene suficiente carácter para seguir siendo reconocible incluso cuando cambia por completo el planteamiento visual.

También ayuda a entender una participación que este año reunió a 49 concesionarios entre España y Portugal.

Después de seis ediciones, Garage Dreams empieza a enseñar algo que va más allá del propio concurso. Sigue habiendo competición, votos y ganadores, pero el interés real aparece en otro lugar.

Ver cómo una misma moto acaba convertida en 49 interpretaciones distintas quizá dice más sobre el momento que vive la personalización que cualquier catálogo de accesorios.

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