El arma absoluta para carretera: probamos la BMW M 1000 XR 2026 de 30.000 euros
ASPECTOS POSITIVOS
ASPECTOS NEGATIVOS

Cilindrada

Motor

Potencia

Peso

Carnet

Precio
Cuando nos juntamos los que nos dedicamos a probar y escribir sobre motos, por ejemplo en presentaciones de marcas, siempre acabamos hablando de lo mismo… ¡más motos!. Pese a la competencia, porque cada uno quiere para su medio lo mejor, nos llevamos muy bien y somos como una gran familia. Hablando de motos cada uno tiene sus preferencias, porque también cada uno tiene sus necesidades o condicionantes, pero en treinta y cinco años dedicándome a esto solo sé de una moto que haya levantado tanta unanimidad: a todos nos gustaría tener una BMW M 1000 XR en el garaje.
Y no creas que sería para tenerla expuesta, no, sería para usarla cada día. Ateniendo a sus cifras la moto parece muy bestia, y lo es cuando le buscas las cosquillas, pero va tan fina, puedes mantenerla tan a raya con su electrónica... va tan bien, que como digo a todos nos gustaría tener una. Nos separan de ella dos cosas: una es el precio, aunque no es exagerado si lo comparas con los precios de los coches y lo que de da a cambio… ¿qué coche nuevo te compras por 30.000 euros?. La otra cosa que nos separa de la M 1000 XR es... la ley: a mí no me cabe duda de que yo acabaría saliendo en las noticias si la tuviera, además de perder los puntos de mi carnet y acabar delante de un juez, porque sobre esta moto los límites de velocidad pierden el sentido.

BMW M 1000 XR 2026
Esta “M” 1000 XR es obviamente un desarrollo de la S 1000 XR, pero BMW no se limita a montarle accesorios y basta ver las cifras del motor para entender que es otra moto, como corresponde a cualquier vehículo Motorsport alemán, mucho más eficaz. Pero igual que su base S 1000 XR, estamos ante una "crossover", es decir una moto con manillar alto y posición de pilotaje erguida, digamos "trail", pero con ruedas, frenos y suspensiones totalmente optimizadas para rodar por asfalto. Cualquier moto de carretera puede salir a un camino y circular por él, al final las ruedas de 17 pulgadas no son tan pequeñas, pero en el caso de la M 1000 XR con sus llantas de carbono... a ver quién se arriesga a que una piedra escondida nos dé un disgusto.

El motor se basa en el tetracilíndrico de las S 1000 y tiene su propio desarrollo, porque las hermanas “M” naked y deportiva anuncian respectivamente 210 y 212 CV, mientras esta XR se conforma (¡es un decir!) con 201 CV a 12.750 rpm, que son nada menos que 31 CV más que la S 1000 XR. Corta encendido a 14.600 vueltas (notable para una mil) donde sigue empujando como luego te contaré, y monta escape de titanio de serie, con un sonido que enamora… es droga pura. La electrónica como imaginarás incluye todo tipo de ayudas, con los modos habituales Road, Rain, Dynmamic y Race a los que añade tres Race Pro con libre configuración. Cuidado con lo que haces ahí, porque la moto puede perder toda la dulzura y compostura que tiene y me consta de al menos un caso de probador “valiente” (léase temerario) que acabó mal.

Las suspensiones también están intervenidas por la electrónica que lo supervisa todo y se adaptan al modo elegido y a la conducción y situación, y los frenos (con pinzas específicas “M”) también son tope de gama y con supervisión electrónica. Monta amortiguador de dirección (sí, electrónico). La moto cambia también en muchos detalles respecto de la S1000XR, no solo añadiéndole alerones sino en muchos detalles del carenado y otras piezas. Es en efecto otra moto en la que los materiales preciosos, sobre todo el carbono, destacan, y con un detalle fundamental: las llantas, también de ligero carbono.

Bella y bestia... dulce y exigente
Cuando te subes a la BMW M 1000 XR por primera vez, y pasado el momento de admiración por todo el carbono que lleva o lo bien terminada que está, te sorprende lo fácil que resulta arrancar y manejarse en el tráfico urbano con "la bestia". Los mandos son suaves, el motor es suavísimo, sale desde el mismo ralentí sin titubeos, las marchas entran solas, y te puedes olvidar una marcha algo larga puesta que los cuatro cilindros te sacarán empujando, como digo, desde el mismo ralentí, incluso en sexta. Los frenos muerden y si insistes la bomba radial ofrece una potencia de parada enorme, pero también un tacto que permite callejear sin sobresaltos. Es perfecta, la cosa empieza bien.

Ahora, cuando el tráfico se despeja y empiezas a explorar qué da de sí el motor, es cuando se te dibujará una sonrisa en la cara... y si puedes estirar alguna marcha, seguramente gritarás de emoción dentro del casco. La M 1000 XR no deja impávido a nadie: a 4000 vueltas ya empieza a tirar con energía, hacia 6000 el sonido empieza a cambiar, en 8000 ya está aullando... en 10.000 llega otro empujón (cuando ya creías que tiraba mucho) y a 12.000 parece que el mundo se ha paralizado y la moto está loca.... y todavía te está esperando el corte de encendido más allá de 14.000 vueltas. La velocidad a la que todo esto ocurre depende de la marcha que llevas, y si es corta además notarás cómo se aligera el tren delantero, controlado ya por la electrónica. Si la marcha no es tan corta mirar de reojo el velocímetro confirma que esta moto te puede meter en problemas muy gordos con la ley.

El comportamiento es muy noble, muy fácil: es una moto muy ágil, tanto que puede sorprender supongo que por las ligeras llantas de carbono, pero nunca llega a ser demasiado nerviosa. Y tampoco pierde la estabilidad ni a velocidades penales sobre cualquier firme. La electrónica ayuda a todo esto, por supuesto, y como dije un poco más arriba no es prudente desactivar del todo la red de seguridad que llevamos con esta moto (ni si nos metiéramos en circuito, que no es lo suyo porque no tardaría en rozar) si no queremos descubrir su cara mucho menos amable.

Pasando a temas más prosaicos quizás te preguntes si gasta mucho. Pues no exageradamente, en uso digamos tranquilo ronda los 6 litros (bajar de ahí es posible yendo muy tranquilo para quien no tenga sangre en sus venas), pero disfrutándola algo más estuve entre 7 y 8 que, para lo que recibes a cambio, no es nada exagerado. La pantallita parabrisas protege algo pero no es “touring” y si eres alto querrás algo más protector, y hablando de alturas el asiento no sé por qué es altísimo, con mi 1’82m llegaba justito al suelo. Los mandos de pies ajustables que montaba nuestra unidad (no sé si es un extra) no eran muy cómodos (ahórratelo si es un extra).

Conclusiones
Lo dije al empezar y te lo recuerdo: nunca tantos periodistas hemos estado tan de acuerdo en algo, como en cuánto nos gusta esta moto. También, en que si tuviéramos una acabaríamos en la cárcel más temprano que tarde… porque es difícil resistirse a sus encantos. Por otra parte, sí, los 30.000 euros que cuesta son un precio alto, pero comparado con algunas motos deportivas (mucho menos aprovechables por la calle) ya no tanto, y respecto a cómo se ha puesto el precio medio de un coche nuevo, tampoco. La BMW M 1000 XR es una moto fantástica, el arma absoluta para andar por carretera, y su suavidad y agilidad le permiten un uso diario impensable mirando las prestaciones de que es capaz. Hay que haberla probado y poderse permitir tener una en el garaje es un sueño.

La moto al detalle...

Este motor es extraordinario: tan suave como esperas de un cuatro cilindros, elástico y capaz de salir en sexta desde el ralentí, pero según avanza la aguja en el cuentavueltas se va convirtiendo en una bestia que parece no tener fin o límite hasta algo más de 14.000 vueltas donde todo pasa ya muy rápido.

Insisto en lo dicho del motor: este escape complementa a la bestia de cuatro cilindros perfectamente acompañando con su sonido a la escalada de revoluciones y sensaciones.

Elementos de calidad, con ajustes electrónicos avanzados como es ya costumbre en BMW de alta gama. Me gustó el ajuste remoto de precarga detrás.

Equipamiento de primera y quizás un punto demasiado agresivo, pero con potencia y dosificación perfectos para poder aprovechar ese motorazo.

Algo muy poco visto, y no barato, pero algo muy importante en el comportamiento de una moto: las llantas de carbono ahorran peso donde más importa y la moto se siente muy directa gracias a eso.

Me sorprendió lo alto que está el asiento en esta moto, algo innecesario creo: con mis 1'82m llegaba de puntillas con la precarga trasera bajada...

Ya sé que es una moto deportiva algo particular, pero yo la veo como una súper-crossover y por lo tanto una moto capaz de darnos muchas alegrías viajando, por eso creo que debería llevar una pantalla más confortable. Se puede o debe montar otra, claro.
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