Isla de Pascua

Viaje a la Isla de Pascua en moto

Pocos misterios hay como el de Isla de Pascua. Los Moáis callan los secretos de la cultura Rapa Nui imperturbables ante el paso de los siglos, testigos mudos de una historia enigmática que hemos querido descubrir. ¿Te vienes?

Autor:
Roberto Ruiz
Foto:
R.R y Candela Sánchez
Publicado el 04/07/2017
Isla de Pascua

Isla de Pascua es uno de los destinos más remotos que te puedas imaginar. Pertenece a Chile, sí, pero desde Santiago el vuelo dura casi 5 horas. Es decir, está en medio del Océano Pacífico, no tiene nada cerca y tiene mucho más que ver con Polinesia que con Sudamérica. Sabiendo esto no hay que tener muchas luces para entender que hasta allí no se puede llegar en moto. ¿Solución? ¡Alquilar una allí!

Y eso hicimos. La mejor manera de descubrir Isla de Pascua es a tu aire y para eso qué mejor que una moto con la que disfrutar de sus carreteras vacías, su clima templado y sus cientos de recovecos que puedes encontrar lejos de los típicos tours repletos de turistas. En la isla hay dos carreteras, no tiene pérdida, por lo que con cualquier mapa turístico te será suficiente para ubicarte.

Isla de Pascua no es un destino de playa, si vas esperando resorts de pulserita “todo incluido” mejor busca otro destino. Isla de Pascua es descubrir una cultura desconocida, es asombrarte con sus enigmáticos restos arqueológicos, subir a sus volcanes, disfrutar de sus platos de atún, bucear en aguas cristalinas y si además quieres un poco de playa… también la tienes. La libertad que te da una moto para vivir la isla a tu aire no la encontrarás de ningún otro modo.

Isla de Pascua, Rapa Nui, Moáis, Ahus ¿Qué es qué?

Seré sincero, antes de llegar a Isla de Pascua lo más que sabía sobre Rapa Nui era lo visto en algún que otro documental de La 2, de esos con los que uno se echa la siesta, y lo intuido según la película "Rapa Nui", una producción de los 90 que vi de pequeño y que cuenta la historia de esta cultura de la que no se sabe tanto.

Te pondré un poco en su contexto histórico para que todo lo demás no te suene a chino. La fundación de Rapa Nui se remonta al siglo V d.C. cuando un grupo de navegantes polinesios llegó a sus costas con sed de conquista con su rey Hatu Matu a la cabeza. Desembarcaron en la playa de Anakena, la única playa propiamente dicha de la isla, y se propagaron por la isla. Esas primeras tribus que se formaron honraban a sus ancestros importantes construyendo enormes figuras de piedra que colocaban mirando a sus aldeas, los Moai Aringa Roa (rostro vivo de los ancestros) o “moáis”, sobre unas plataformas sagradas de piedras, los Ahus. Todos los moáis eran esculpidos y extraídos de la cantera Rano Raraku, esta tradición se mantuvo durante 1.000 años y los moáis fueron evolucionando, pasando de medir poco más de un metro hasta los 21 metros que mide el mayor de todos, el gigante que aún permanece tallado en las rocas de Rano Raraku y de la que nunca se separó.

Con el tiempo la estructura sociopolítica de las tribus se fue haciendo cada vez más compleja y a su vez la isla se quedó sin recursos y deforestada. Antes estaba repleta de palmeras, hoy solo hay unas cuantas y han tenido que ser importadas. Comenzaron las revueltas y el pueblo se alzó contra sus dirigentes, explotó una guerra civil entre sus tribus y todos los moáis, absolutamente todos, fueron derribados. Los que hoy ves de pie sobre sus ahus es porque han sido restaurados.

Tras estos conflictos se dejó de lado el megalitismo y sobre el s. XVI surgió el ritual del Hombre-Pájaro, o Tangata-Manu. Las 10 tribus de la isla participaban en una competición en la que un representante de cada una de ellas debía descender por un acantilado de 300 metros, cruzar a nado hasta el islote Motu Nui, conseguir el primer huevo de manutara (un ave migratoria) y volver a la isla nadando y trepando el acantilado con el huevo intacto. La tribu del ganador tendría el poder durante un año hasta el siguiente Tangata-Manu. Este sistema “democrático” perduró hasta el s. XIX.

A la playa en moto

Hoy en Isla de Pascua quedan los restos de toda la historia que te acabo de resumir brevemente. Sin lugar a ninguna duda los moáis son su principal atractivo, imponentes esculturas de piedra que observan cómo cientos de miles de turistas los retratan con sus cámaras. Piensa que estas piedras eran talladas con otras piedras pues no se usaban metales, que una vez sacadas de la cantera debían ser movidas hasta todos los puntos de la isla y a pesar de sus toneladas de peso puestas de pie sobre otras plataformas de piedras, los “ahu”. ¿Cómo lo hacían? ¿Cómo conseguían todo eso con una tecnología que iba poco más allá de troncos y cuerdas? Asombroso.

Para descubrir la isla a nuestro aire alquilamos una Yamaha XT660R en la empresa Oceanic, la número uno de Hanga Roa, la pequeña ciudad de Isla de Pascua. Saliendo de la población ponemos rumbo con nuestra moto a la playa de Anakena, no tendremos más que salir por la carretera del aeropuerto y tras 19 km llegaremos a una preciosa playa de arenas blancas y palmeras tropicales. El sitio es ideal para disfrutar de un atardecer inolvidable con vistas al mar. Además, allí se encuentra el Ahu Nau Nau, uno de los pocos lugares de la isla donde los moáis conservan sus “Pukao”, los gorros o peinados de la cultura Rapa Nui, realizados en escoria roja, una piedra volcánica, en otra cantera distinta a la de los moáis.

Si quieres más playa y más tranquilidad muy cerca se encuentra la playa de Ovahe, una pequeña playa escondida en un acantilado donde sólo da el sol por las mañanas, para que lo tengas en cuenta. Para terminar el día te recomendamos asistir a una de las funciones del “ballet cultural” Kari Kari para experimentar la espectacularidad de las danzas Rapa Nui, sólo los martes, jueves y sábados en la calle principal de Hanga Roa, Atamu Te Kena, a las 21h.

Los moáis más espectaculares

Saliendo de Hanga Roa pero esta vez siguiendo la carretera de la costa durante 20 km llegamos a Rano Raraku, la montaña de la que eran extraídos los moáis. Es sin duda uno de los sitios más espectaculares de la isla. Para que te hagas una idea, hay un total de 887 moáis contabilizados hasta la actualidad, 397 quedaron abandonados para siempre en la cantera de Rano Raraku, 92 se quedaron de camino a sus puntos de destino y 288 fueron transportados y erigidos en sus destinos. Las cifras son sobrecogedoras.

En Rano Raraku se detuvo el tiempo, la guerra civil paró la producción de moáis y la cantera quedó abandonada para siempre. Algunos quedaron esculpidos en la roca a falta de ser separados de la montaña y otros muchos simplemente quedaron ahí, de pie o tumbados, y el tiempo los ha ido enterrando poco a poco. Aunque sólo veamos sus cabezas bajo la tierra se encuentra el resto del cuerpo y las excavaciones que lo han comprobado han preferido dejarlos cubiertos por la tierra para su protección. La erosión es inevitable y todos los moáis se encuentran a la intemperie.

Rano Raraku es mágico, pasear entre sus moáis abandonados, como si nada hubiera pasado en los últimos cientos de años, te transporta a una época donde esas piedras eran lo más importante del pueblo Rapa Nui. Ellas se quedaron ahí, para siempre, y sus creadores desaparecieron.

Muy cerca de la cantera de Rano Raraku se encuentra la mayor agrupación de moáis que han sido restaurados y puestos en pie, el Ahu de Tongariki, o también conocido como “los 15”. Frente a ellos se encontraba una de las mayores aldeas y aún hoy se pueden observar algunos restos, así como geoglifos grabados en las piedras. Tongariki es único, te puedes pasar horas mirando embobado sus moáis, imaginando cómo fue su época de esplendor, cómo los tallaros, cómo los llevaron… Si quieres que el momento sea aún más mágico te recomendamos ir temprano para presenciar la salida del sol, y para esto la moto te vendrá genial. Tú sentado en el césped, los moáis frente a ti mirándote, el sol saliendo a sus espaldas y el mar iluminándose con los primeros rayos de la mañana ¿Qué más puedes pedir para empezar el día?

La imprescindible visita a Orongo y su “hombre - pájaro”

A escasos 8 km de Hanga Roa se encuentra Orongo, la aldea que fue construida específicamente para la celebración del Tangata - Manu, es decir, la competición del Hombre - Pájaro que te explicábamos al principio. Sus ruinas se encuentran en el borde del volcán Rano Kao y aunque sea por sólo ver su cráter, y la laguna de su interior, ya merece la pena acercarse. Esta visita la puedes hacer tanto en moto como caminando si te apetece estirar las piernas siguiendo el sendero que sale desde Hanga Roa.

Aquí podrás ver cómo eran las construcciones de este último periodo de los Rapa Nui, algunos de los más importante geoglifos de la isla dedicados al dios Make – Make, también al Tangata – Manu, y cómo no contemplar por ti mismo cómo era el precipicio por el que los competidores habían de bajar, dónde se encuentra el islote Motu Nui al que debían llegar nadando. Una especie de triatlón, sí, pero donde la mayoría de los competidores se dejaban la vida por el camino, y con razón.

Isla de Pascua no es un destino ni precisamente barato ni precisamente accesible, pero su aislamiento de todo lo demás hace que su atractivo sea aún mayor y merezca aún más la pena llegar hasta allí. La palabra decepción no existe en Isla de Pascua. Los moáis esperan congelados en el tiempo, como si los propios Rapa Nui se hubieran convertido en enormes piedras inmóviles, deseando que un día te acerques a descubrirlos ¿Te animas?

Ficha del viajero

Cómo llegar: Isla de Pascua está en medio del Océano Pacífico, en avión desde Santiago de Chile son casi 5 horas de vuelo.

Donde dormir: Hay opciones para todos los gustos, desde caros y lujosos hoteles hasta campings donde por 9€ tienes tienda, saco y esterilla

Comida: El atún es el ingrediente estrella, tal como ya sabía la cultura Rapa Nui. Tienes desde empanadas hasta platos sofisticados. No te puedes perder el ceviche de atún del restaurante Tataku Vave en la caleta Hanga Piko.

Alquiler de motos: En la calle principal, Atamu Tekena, hay varias agencias de alquiler de vehículos. Los expertos en motos son Oceanic, donde tienen una amplia gama y en buenas condiciones.

Visitas imprescindibles: En moto te puedes recorrer la isla entera a tu aire y conocer todos sus restos arqueológicos. Además, no te puedes perder la playa de Anakena y algún show de danza típica como el Kari Kari.

Consejos antes de ir: Isla de Pascua está realmente aislada y por tanto todo allí es especialmente caro. Te recomendamos comprar el vuelo con mucha anticipación y no está de más llevar algo de comida y bebida desde el continente, allí los precios de los supermercados son prohibitivos.

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Texto:

Roberto Ruiz

Fotos:

R.R y Candela Sánchez

Publicado el 04/07/2017

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