Yamaha Supersport Pro Tour

Yamaha Supersport Pro Tour 2016: piloto por un día

Asistimos al Yamaha Supersport Pro Tour 2016. Rodar en un circuito está al alcance de muchos, pero no todos los días disfrutas del Circuito de Jerez con una moto preparada para ello. Tuve la oportunidad de hacerlo con la nueva Yamaha R1 y la R6 y me sentí como un auténtico piloto ¿Quieres saber cómo lo he vivido?

Autor:
Nacho Aróstegui
Foto:
Yamaha
Publicado el 22/06/2016
Yamaha Supersport Pro Tour

Yamaha nos invitó al Supersport Pro Tour 2016, un evento organizado junto a Cardoso School, la R1 Official Ridding School, liderada por José Luis Cardoso, bajo el marco del Circuito de Jerez. Entre todos los inscritos, se sortearon 120 plazas para poder probar la YZF-R6r y la nueva YZF-R1 en tandas realizadas expresamente para este fin y guiadas por los monitores de la Cardoso School.

Además de poder probar las motos, todos los asistentes pudieron disfrutar de una exposición de diferentes modelos de Yamaha gracias a la colaboración de algunos concesionarios de la zona, así como motos exclusivas como una R1 60º aniversario, una edición YEC preparada hasta los dientes o las motos que usan los monitores de la Cardoso School para impartir los cursos.

Breve pero intenso

Las ganas me podían, llevaba acumulando nervios desde el día que me dijeron que asistiría a este evento único. Por fin llegó la fecha, tenía las mismas ganas de llegar a Jerez que nervios en el cuerpo, puesto que no conocía el circuito y era la primera vez que probaba la Yamaha YZF-R1. He de decir que el Circuito de Jerez impone, es nada menos que un circuito mundialista, donde han rodado los mejores pilotos del mundo. Y ya no solo el propio circuito, fue llegar y ver una fila de motos que se perdía en el pit lane, todas ellas listas para los afortunados que fuimos ese día.

Un 10 para la organización. Desde el primer minuto, tanto Yamaha como la escuela nos facilitaron toda la información que podíamos necesitar. Nos habilitaron una zona para cambiarnos con todo lo necesario para disfrutar al máximo de la experiencia. Antes de salir a pista, pudimos conocer a José Luis Cardoso, quien nos hizo un briefing de las normas básicas para rodar en circuito y nos explicó, ayudado por una presentación, lo básico del Circuito de Jerez para poder disfrutar al máximo (curvas, marchas, trazadas, puntos de frenada, etc). Además en el SuperSport Pro Tour tienes constante acceso a los pilotos monitores que imparten los cursos y guían a los alumnos en las diferentes tandas. Compartir la experiencia con ellos es clave para evolucionar en la conducción.

Empezamos a lo grande

Llega mi turno, salimos al pit lane y nos esperan las impecables R1. Tendríais que haber visto mi cara debajo del casco, con una sonrisa de oreja a oreja. Imagino que la misma que la del resto de participantes. Fuimos repartiéndonos en las diferentes motos y cuando toca subirme a mi moto… ¡No quedan! Pues nada, me quedo sin rodar la primera tanda… Mi gozo en un pozo..

Cuando volvía hacia el box, oigo una voz que me dice: “Nacho, ven aquí”. Me acerco donde uno de los organizadores que sostenía una moto y me dice: “Toma, llévate ésta que está libre”. Ojiplático me quedo mirando la moto. Nada menos que una R1 de uno de los monitores de la escuela… ¡No puede ser! Mis pulsaciones subieron de golpe. “Recuerda que lleva cambio invertido” me dijo… Eh.. sí sí, cambio invertido, sin problemas…

Primera para arriba y salgo a pista. El sonido del escape completo y sin catalizador del Akrapovic es ensordecedor. Un rugido que recuerda a los vídeos onboard de MotoGP. Amortiguador trasero Öhlins, frenos Galfer, slicks y carenado de circuito. La primera vuelta la hice con mucha calma, reconociendo el trazado y calentando bien los neumáticos. Encaramos la recta después de dar la primera vuelta y gas a fondo. La moto se vuelve loca y sale disparada, con la rueda delantera en el aire, a lo que no doy importancia gracias a una electrónica impecable que gestiona la potencia y las ayudas en todo momento. En la tercera vuelta uno de los monitores, Alex Cardoso, hermano de José Luis y piloto del RFME CEV se me pone delante y me dice que me pegue a él. Menudo lujo. Di unas 6 o 7 vueltas detrás de él, donde pude ver las referencias de frenada, la trazada correcta y los puntos de máxima aceleración, algo que aprendí con rapidez y gracias a lo que pude disfrutar al máximo de rodar con una moto de competición.

Finalizada la tanda, he de decir que la moto exige mucho, aparte de la tensión que supone llevar una moto de esas características (y ese precio). Las suspensiones son más duras y el desarrollo más corto, por lo que si no estás acostumbrado, terminas cansado antes de lo esperado. Aun así, el hecho de llevar esta moto y haberla podido probar en Jerez, hizo que fuese una experiencia inolvidable.

Con suficiente tiempo para descansar, llega el turno de subirnos a la R6, una moto con mucha historia y experiencia y que prometía hacernos disfrutar. Y así lo hizo. Esta estaba totalmente de serie, por lo que pudimos sacarle todo el partido. Aunque el ritmo con esta moto era más lento que con la R1 de Cardoso, con la R6 no disfruté menos. Es divertida, ágil, ligera y con un paso por curva sorprendente. Me lo pasé como un enano.

Yamaha Supersport Pro Tour

Jerez y R1, combinación perfecta

Si la R1 de la escuela era una máquina de correr y la R6 una dócil deportiva, la R1 de serie estaba en un término medio, tan bestia como manejable, tan radical como suave, una máquina tan equilibrada que consigue hacer fácil lo difícil. No me considero un gurú de los circuitos, ni mucho menos, aunque tampoco era primerizo. Esto me permitió no partir desde cero, puesto que conocía de Jerez únicamente lo que había podido ver en las dos tandas anteriores.

Antes de salir a pista veo que Alex me está esperando. Con una seña me dice que salga, que viene él detrás. No lo demoremos más, vamos a rodar. Salgo a pista y Alex me adelanta con su R1, una bestia preparada para el CEV. La primera vuelta la hicimos con calma, esperando que se calentasen bien las ruedas. Desde la segunda vuelta hasta el final, pude ver de lo que era capaz la R1. Es una moto de serie, pero no dejan de ser 200cv. No es la potencia, es cómo la entrega y la gestiona.

La electrónica te permite entrar muy fuerte en las curvas, incluso entrar con la sensación de ir pasado, salir de las curvas acelerando con total confianza y realizar trazadas que sin electrónica serían impensables. Es increíble la sensación de control sobre la moto en todo momento. A medida que iba cogiendo ritmo iba forzando un poco para ver hasta dónde podíamos llegar la moto y yo. En frenadas fuertes la moto derrapa, pero es tan sutil y tan suave que apenas te enteras. Cuando tiras la moto para tomar la curva, ya está perfectamente colocada. Puedes tumbar sin ningún tipo de miedo, la moto te ofrece una confianza increíble gracias a su sofisticado software de gestión electrónica. A la salida de las curvas puedes abrir gas sin contemplaciones, el control de tracción entrará en funcionamiento y hará que salgas derrapando lo justo para seguir por la trazada ideal sin perder velocidad ni seguridad. En los tramos rectos donde puedes acelerar a fondo, la moto levanta la rueda delantera con mucha facilidad, aunque el TCS actúa a la vez de antiwheelie y no permite que la rueda se levante más de lo necesario para seguir acelerando y empujando con sus 200 caballos (puedes desconectarlo). En conjunto es una moto espectacular, muy equilibrada y hecha para disfrutar en circuito.

Una experiencia inolvidable

El Supersport Pro Tour es una experiencia única. La sonrisa no desapareció de mi cara en ningún momento del día. Y aunque fue breve y se pasó muy rápido, como todo lo bueno, fue muy intenso. Todos los participantes disfrutamos de lo lindo. Recogí mis cosas y me fui de vuelta a Madrid en avión, recordando cada minuto vivido y aun no siendo consciente de lo que había hecho esa misma mañana.

¿Recomendaría el curso? Por supuesto. No solo por la experiencia inolvidable, sino por el trato, por la organización y profesionalidad de todo el personal, tanto de Yamaha como de Cardoso School.

¿A quién se lo recomendaría? A todo tipo de personas. Tanto gente que no tiene ninguna experiencia en circuito y quiere saber qué se siente al correr en uno, hasta gente que entra de forma asidua al circuito y quiere aprender o mejorar la técnica.

¿Repetirías? Dicho de otra manera, me habría quedado allí. Ya no solo como invitado, no descarto apuntarme a un curso completo como particular, puesto que la mejora en cuanto a técnica y confianza desde que empiezas el curso hasta que acabas es increíble.

Haber sido uno de los pocos afortunados en probar las deportivas Yamaha en el Circuito de Jerez y en estas condiciones fue un auténtico lujo. Una experiencia inolvidable en la que me sentí como un auténtico piloto por un día.

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