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El americano Evel Knievel fue el acróbata en moto más famoso de la historia: este temerario se convirtió en toda una estrella mundial por sus piruetas extremas, y lo dejó con decenas de huesos rotos.
Robert Craig Knievel (1938-2007) ha sido el stuntman más famoso de la historia. Sus saltos en moto sobre coches, autobuses, tanques de tiburones y otros obstáculos lo convirtieron en una leyenda en vida. No solo arriesgó su vida en multitud de ocasiones, sino que demostró ser un genio del marketing. Su puesta en escena típicamente estadounidense, ataviado con su mono con la bandera de las barras y las estrellas, lo convirtió en una especie de Elvis Presley de las dos ruedas. Se vendieron muchos juguetes que le replicaban: pocos americanos amantes de las motos no jugaron con un muñeco Knievel de pequeños...
“No importa que falles durante tu vida. Siempre que intentes volver a levantarte nunca serás un perdedor”, fue su leitmotiv. La filosofía de vida basada en caer, levantarse e intentarlo de nuevo inspiró a millones de personas. Y se cayó unas cuantas veces.

Mientras estaba en Las Vegas en 1967, Evel Knievel se obsesionó con las icónicas fuentes del Caesars Palace, decidido a intentar un salto que nadie había probado jamás. Para conseguir la autorización, utilizó tácticas audaces, creando empresas falsas y generando revuelo mediático para persuadir al CEO Jay Sarno. Aunque la cadena ABC de televisión se negó a transmitirlo en directo, aceptaron revisar las grabaciones.
El 31 de diciembre de 1967, Knievel realizó el intento. Su despegue fue impecable, pero aterrizó corto, estrellándose violentamente y sufriendo heridas graves que lo dejaron en coma durante 29 días. Cuando las imágenes se emitieron más tarde, cautivaron a la audiencia de todo el país, convirtiéndolo en un nombre familiar y lanzando su legendaria carrera.
En 1974, Evel Knievel intentó una de las acrobacias más ambiciosas de la historia: un salto a través del Snake River Canyon en Idaho. Tras serle denegado el permiso para saltar el Gran Cañón, se propuso crear algo aún más atrevido. Trabajando con ingenieros, incluidos antiguos especialistas de la NASA, desarrolló el Skycycle X-2, un vehículo propulsado por cohetes diseñado específicamente para el salto.
El 8 de septiembre de 1974, se llevó a cabo el intento. Durante el lanzamiento, un paracaídas se desplegó demasiado pronto, creando una resistencia que le impidió cruzar el cañón. La nave derivó hacia el fondo del precipicio. A pesar del fallo, Knievel sobrevivió con solo heridas leves. Aunque el salto no tuvo éxito, se convirtió en uno de los momentos más icónicos de su carrera, demostrando su inigualable disposición a arriesgarlo todo en busca de lo imposible.
Evel Knievel falleció el 30 de noviembre de 2007, a la edad de 69 años, pero su legado sigue vivo. Conocido por su actitud intrépida, su compromiso con la palabra dada y su capacidad para cautivar a millones, redefinió lo que significaba ser un acróbata temerario. Se convirtió en un símbolo de riesgo, resiliencia y ambición, demostrando que los límites están hechos para ser superados. Hoy, su historia continúa inspirando a nuevas generaciones a arriesgarse, perseguir grandes ideas y desafiar las probabilidades, tal como hizo él a lo largo de su legendaria vida.
En cierta manera continúa vivo porque en Las Vegas (EEUU) existe The Evel Knievel Experience, que no es solo un museo, sino una experiencia inmersiva y moderna dedicada al mayor acróbata temerario de la historia. Reúne piezas reales, tecnología interactiva y la conexión histórica con la ciudad donde nació su leyenda.
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