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Prueba Honda Forza 750: Jeckyl y Hyde, doble personalidad

Prueba Honda Forza 750: Jeckyl y Hyde, doble personalidad

¿Un scooter es una moto? Por supuesto que sí, una... ¡o dos! El Honda Forza 750 nos muestra sus dos caras: como moto deportiva o como moto de gran turismo.

Josep Armengol
Javier Martinez (acción: Marisa Nocea)
24/02/2022
Prueba Honda Forza 750: Jeckyl y Hyde, doble personalidad
Josep Armengol
Javier Martinez (acción: Marisa Nocea)

24/02/2022


ASPECTOS POSITIVOS

Manejabilidad
Funcionamiento del cambio DCT
Posibilidades de ajustes

ASPECTOS NEGATIVOS

Sin control de crucero
Depósito de gasolina pequeño
Ruido al acelerar fuerte

Cilindrada

745cc

Motor

2 cil. EFI SOHC

Potencia

57,8 CV a 6750 rpm

Peso

235kg

Carnet

Precio

11.350 €

Los scooter son motos, claro, pero la mayoría de scooter no “van” como una moto. Nos propusimos probar uno de los scooter que es “más moto” y aprovechamos que Honda España disponía de dos unidades preparadas con accesorios que lo convertían no en una, sino en dos motos: una de estilo más deportivo, otra más Gran Turismo. Hablo obviamente del Forza 750, un modelo que unas cosas con otras, no había probado. Pues ahora ¡dos!

¿Cómo nació el Forza 750? Hará ya diez años que Honda lanzó la primera generación de sus motos NC700: motos con un motor bicilíndrico en línea muy horizontal y concepción algo diferente de todo lo conocido, que sube poco de vueltas pero es muy fiable y muy poco gastón. También llegó con ellas el cambio de doble embrague DCT. Luego evolucionaron a las NC750, que ya van por su segunda generación.

Desde el principio la gama contaba con un scooter, el Integra, que montaba ruedas de moto (17 pulgadas). La apuesta por un “scooter trail” dio luz al X-ADV y su éxito arrollador dejó al Integra, que nunca encajó mucho, en mala posición. Mientras tanto, Yamaha despachaba sus TMAX y algún otro fabricante también ofrecía scooter de ese talante con cierto éxito. Solución: adaptar el exitoso X-ADV para un uso (y sobre todo aspecto) más deportivo y asfáltico. Y así nació el Forza 750.

Honda Forza 750

La receta es conocida: motor NC750, aunque como veremos en este caso se aprovechó para hacer algunos retoques, chasis “de moto” con suspensión trasera “de verdad” con basculante de aluminio y transmisión por cadena. Las ruedas son de 15 pulgadas detrás (para tener hueco para un casco bajo el asiento) y una de 17 delante (para tener comportamiento de moto). El carenado es más agresivo o deportivo que el del X-ADV y el motor como comentaba cambia lo bastante para tener su propia personalidad, capaz de subir un poco más de vueltas y de dar 58 buenos CV a solo 6750 rpm (limitable para carnet A2).

Prueba Honda Forza 750: Jeckyl y Hyde, doble personalidad

A través de la (muy completa y con Bluetooth) pantalla TFT este motor que ahora lleva acelerador electrónico se puede configurar en varios parámetros. Lo fácil es elegir un modo original (Normal, Lluvia o Sport) pero hay otro personalizable: podrás elegir nivel de potencia, cómo actúa el cambio, el control de tracción… y el motor realmente cambia mucho de carácter como enseguida veremos. Dos críticas, aparte de los retrovisores que no convencen: con acelerador electrónico, no entiendo por qué no le han puesto control de crucero al Forza.

Y lo otro que me sorprendió negativamente fue la capacidad del depósito de gasolina, supuestamente 13 litros (que no es mucho) pero es que después de recorrer más kilómetros en reserva de los que me gusta (más de 30), solo pude meter 10 litros… O la reserva es muy (muy) alarmista, o en total caben menos de 13 litros. Como gasta poco (es fácil rondar los 4 litros) superas los 200 km sin problema, pero podrían ser muchos más. Y diría que generaciones anteriores de este motor todavía gastaban menos.

Doble personalidad

Como apunté y es obvio por las fotos, Honda nos prestó para esta prueba no una, sino dos Forza 750, que estuve probando con mi compañera Marisa. A simple vista, dirás “es la misma moto”… pues ¡no! Además de los accesorios, hay otro factor que le da a cada una un carácter bien diferente: deja la de aspecto deportivo con su pantalla baja en el modo Sport. Y deja la de las maletas en modo Standard o Rain. Pues basta esa pócima mágica para conseguir que el Doctor Jeckyll se convierta en Mr Hyde.

En modo tranquilo, el cambio DCT funciona como cuando vas en moto sin prisa ni ganas de correr: vas cambiando rápido y preciso pero con el motor bajo de vueltas. Si necesitas moverte rápido (adelantamiento o momento de diversión) bajas una marcha (con este motor más de una es muy raro), algo que hace si abres gas o puedes provocar más rápido dando al botón de la piña izquierda, y todo fluye como la seda. Si “tomas la pócima” para ver el lado Mr Hyde (modo Sport) el tacto del gas se hace más inmediato, el motor sube más de vueltas, y pasan cosas que te aceleran el corazón como que llegando a una curva (o rotonda) y frenar, la moto (ella sola) reduce varias marchas dando golpes de gas…

Como una moto

Vuelve al párrafo anterior y verás que se me coló… “la moto”. ¿Pero no era el Forza un scooter? Pues también: su cambio automático, su hueco (más con maletas) y su espacio para llevar los pies protegidos permiten un uso diario cómodo sin casi preocuparse de si mañana lloverá o no. En uso diario, su suavidad de marcha, bajo consumo, bajo ruido incluso, buena protección con la pantalla de serie… vayas solo o acompañado, es un lujo. Y me veo yéndome de viaje con él también, sin problema, y diría “sin prisa” pero lo cierto es que mantiene cruceros al límite de la pérdida de puntos (150 km/h) sin problema, incluso con pasajero.

También tiene un tacto preciso, “de moto”. Me sorprendió cómo se puede llevar la rueda delantera con facilidad a pisar por donde uno quiere, al centímetro. Y cambiar de lado, pese a la apariencia “grande” del Forza 750, es prácticamente instintivo: ágil y rápido, basta un pequeño movimiento de manillar. Es estable, no es que tenga una velocidad máxima enorme, pero llega en condiciones favorables a una velocidad “criminal” y sigue manteniendo fielmente trazada… ¡muy bien!

Con “la deportiva” (que accesorios aparte es cuestión de aplicar la pócima del Dr Jeckyll y pasar a modo Sport) todo eso se convierte en argumentos para poder rodar a muy buen ritmo, y divertirse a sus mandos. Hay que inclinarse mucho para encontrar sus límites y el control de tracción es muy poco intrusivo (llegas a derrapar suavemente si el suelo resbala e insistes con el puño derecho). Lo único que me convenció menos pilotándola es que pese a los cambios en el motor (aligerado por dentro) se sigue notando que es un propulsor de pocas vueltas: va incómodo, abriendo gas a fondo hace un ruido de admisión muy poco deportivo (incluso feo), si va muy revolucionado retiene demasiado a veces, haciendo menos fluido el pilotaje entre curvas por ejemplo... Es verdad que con un toque en la leva pasas a otra marcha (más larga en ese caso), pero está claro que el Forza, en sí, tira más hacia el lado GT (en esto puntúa muy alto en todo) que al deportivo, donde puntúa menos.

La moto al detalle...

Prueba Honda Forza 750: Jeckyl y Hyde, doble personalidad
Pantalla parabrisas

El Forza con maletas llevaba la de serie, que es muy alta, mientras el otro montaba la opcional bajita “deportiva”. Si no eres muy alto la segunda protege, pero la de serie es casi perfecta (si fuera regulable, ideal).

Prueba Honda Forza 750: Jeckyl y Hyde, doble personalidad
Llave inteligente

La llave de proximidad funciona perfecta y es muy cómoda y segura, lástima que las maletas necesiten la física (el baúl trasero sí se abre electrónicamente).

Prueba Honda Forza 750: Jeckyl y Hyde, doble personalidad
Cuadro instrumentos

La pantalla TFT tiene buena visibilidad y ofrece mucha información, de hecho las opciones son casi infinitas y cuesta aprender todas, además de que vía Bluetooth e intercomunicador todavía da más de sí. Pero mejor así, aprenderlo y aprovecharlo.

Prueba Honda Forza 750: Jeckyl y Hyde, doble personalidad
Deflectores laterales

Había que fijarse en ambas motos, o conocerlo, para darse cuenta que llevaban montados esos deflectores. Pero cuando tuvimos un día menos bueno que el de las fotos, vaya si se notaban: desvían viento (y lluvia) muy bien.

Prueba Honda Forza 750: Jeckyl y Hyde, doble personalidad
Accesorios

Además de las evidentes maletas en la “GT” o la pantalla baja en la “Sport”, y los citados deflectores, las motos llevaban algunos accesorios más: el respaldito de la deportiva lo agradece un eventual pasajero, y los detalles mecanizados (puntas de manillar, freno de mano y algo más) son un capricho. Todo eso, recuerda, se fabrica aquí.

Josep Armengol

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Josep Armengol

Josep Armengol

Apasionado de las motos, los aviones y la tecnología, llevo más de 30 años viviendo "desde dentro" la información del mundo del motor en los mejores medios: ahora, en Moto1Pro.

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