Macbor 1

Prueba MACBOR Johnny Be Good

La última propuesta de Macbor es una “café racer” destinada al público más joven... o al nostálgico al que le gustaría volver a serlo. Un “juguetito” cargado de buenos detalles y una estética “malota” que contradice su nombre. Es difícil portarse bien con la “Be Good”...

Autor:
Gonzalo de Martorell
Foto:
J. C. Orengo/Macbor
Publicado el 12/07/2019
Macbor 1

ASPECTOS POSITIVOS

Estética
Acabados
Parte ciclo

ASPECTOS NEGATIVOS

Retrovisores
Plaza trasera
Motor en medios

Cilindrada

124cc

Motor

1 cil. EFI SOHC

Potencia

9,64 a 8000 rpm

Peso

126kg

Carnet

A1

Precio

2.699 euros

Ha sido una de esas presentaciones “de fin de temporada”, en el sentido de que ya no se contaba con ella metidos como estamos en plena canícula veraniega. Y sin embargo ha sido una de las más personales porque la gente de Macbor quiso hacer de la “puesta de largo” de su Johnny Be Good una reafirmación de sus valores: una moto bonita, bien acabada, que funciona muy bien y con una historia que contar. La Be Good es una café racer destinada sobre todo a ese público joven que busca “algo más” y que ofrece, en consecuencia, una estética y unos acabados Premium que se escapan de otros propuestas del mismo segmento.
Fue una presentación “sui géneris” que transcurrió por el antiguo circuito de la montaña de Montjuich, con continuas referencias al rock&roll y la reivindicación de la figura del motero “malote”... dentro de un orden, por supuesto... que en Motos Bordoy son gente de bien.

Me sobran 30 años

Hay que ser sincero: a mis 54 la Be Good me pilla ya un poco mayor. De hecho, casi todo me pilla ya un poco mayor de unos años para acá... pero respecto a esta Macbor no hay duda posible: tenía que haber mandado a la presentación a mi hijo, un veinteañero guapote al que todavía le sale el “malotismo” de natural y no ha de impostarlo como su anciano padre. Aún así y creo que eso es un enorme halago para este simpática moto, me lo pasé fenomenal con la Be Good. Me divertí como en mis años mozos y mientras subía marchas por la recta del estadio imaginaba lo que podía haber hecho yo con esta moto y 18 tacos...
Pero vayamos al grano... y lo primero que hay que dejar muy claro es que la Be Good supedita el confort a la estética. No es una moto incómoda pero tampoco es la máquina ideal si se quiere una 125 retro para tranquilos paseos; dentro de la gama Macbor hay modelos más adecuados para ello. La Be Good, como no puede ser de otra manera tratándose de una café racer, obliga a una postura totalmente deportiva con el peso cargado en los brazos y las piernas muy flexionadas. En ese sentido destacan también los 780 mm de altura de asiento, la más baja de la gama Classic, que la hace adecuada para “malotes” y “malotas” de todas las estaturas.
Decir que es una moto de vocación monoplaza sería, seguramente, hacerle un flaco favor -no se asusten los enamorados de esta Macbor; viene con sus estriberas traseras perfectamente dispuestas- pero por su tamaño compacto y por el diseño de su asiento queda claro que la plaza trasera queda reservada a ocasiones especiales.
Insisto: Macbor tiene en su catálogo modelos menos radicales...

Macbor 2

¡A bailar!

Con todo, el gran mérito de la Be Good es que no es solamente una estética más o menos ortodoxa; la parte ciclo la acompaña... siempre teniendo claro que estamos hablando de una 125 monocilíndrica. El tarado de suspensión me gustó mucho; es incuestionablemente duro -la amortiguación trasera, especialmente, aunque algo seca- y mantuvo el tipo en todo momento teniendo en cuenta que le tocaba cargar con mis casi noventa kilos. El motor subía bien de vueltas desde abajo, mostraba un claro bachecito en medios y volvía a pedirte más vueltas en la zona alta. Para ser honesto no creo que sea algo intencionado, de hecho creo que el motor es simplemente así y punto... pero a este modelo le sienta bien ya que busca transmitir sensaciones a los más jóvenes y éstos suelen buscarlas justo en esas franjas. De todas formas es más que suficiente para llevar a la moto al límite de la máxima velocidad permitida.


Para ser sincero tuve en todo momento la impresión de que la parte ciclo aceptaría perfectamente un motor de más cubicaje -un 250, por ejemplo. ¿Quizás el de la Montana XR3?- pero la caballería ha de ser la que ha de ser si se quiere poder conducirla con carnet A1y es lo que hay... aunque sigo manteniendo que se derrocha parte ciclo.
La frenada se me antojó también más que suficiente... pero tampoco iba muy exigida porque la Be Good es una moto que puede conducir prácticamente sin tocar los frenos, dejando simplemente que el motor haga su trabajo de retención.

Personalidad

La moto -y eso es todo un mérito- consigue tener personalidad en un segmento, el de las 125 retro, del que están surgiendo modelos como champiñones. Es difícil encontrarle defectos en el sentido de que la Be Good no engaña y ofrece exactamente lo que promete: una moto bonita, funcional, con todos los detalles  del género café racer y un buen precio -2.699 euros- que los más “millenials· y “menos millenials” sin duda valorarán.


Puestos a ser más exigentes con un producto que roza la categoría “Premium” diría que no me gustaron nada los retrovisores... pero reconozco que no soy objetivo porque detesto los espejos colocados en los puños en cualquier marca y modelo. Creo que NUNCA ofrecen buena visibilidad aunque sean más molones... pero yo sigo prefiriendo la visibilidad.
La Be Good acierta de pleno, en cambio, ofreciendo una propuesta sin complejos. Macbor podía haber caído en la tentación de coger una Lord Martin, pintarla de negro y ponerle un par de detallitos sport. Sin embargo ha optado por el camino más difícil: poner en la calle una verdadera café racer de 125 con las limitaciones ergonómicas que ello representa y dotarla de una personalidad propia.
Así que avisados quedáis “millenials” y "no millenials": la Johnny Be Good es una café racer... para lo bueno y lo malo.

Detalles de la moto

Motor

El monocilíndrico 4T EFI es el mismo propulsor de EightMile y Lord Martin. De origen Minarelli, Macbor lo monta solamente en estos tres modelos.

 

Amort.

Excelente conjunto dotado de horquilla invertida y doble amortiguador trasero con depósito de gas separado. La Johnny Be Good es el único modelo de la gama Classic en equiparlo de serie.

Frenos

Equipa frenos de disco en ambas ruedas así como frenada combinada CBS. De comportamiento muy eficaz con la complicidad del motor.

cinta

Sin duda la cinta térmica o anticalórica de serie en el codo del escape se convertirá en el detalle “old school” más valorado por los usuarios.

 

Deposito

El llamativo sistema de sujeción del depósito nos transporta directamente a la estética de las motos inglesas de los 60. Macbor ha echado el resto en materia de detalles.

Faro

Una de las pocas concesiones a la modernidad del modelo más retro de Macbor es la iluminación por leds en faro, pilotos e intermitentes.

Asiento

El asiento -primorosamente acabado- responde totalmente al estilo cafe racer y penaliza un poco al eventual pasajero.

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Texto:

Gonzalo de Martorell

Fotos:

J. C. Orengo/Macbor

Publicado el 12/07/2019

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