Ruta USA en moto

California Dreamin: Un viaje inolvidable

5.000 kms, tres Harleys, un padre, un hijo, un amigo y los estados de Colorado, Utah, Arizona, Nevada y California como telón de fondo. Un viaje inolvidable.

Autor:
Alberto Monteagudo traducido por Pedro García
Foto:
Alberto Monteagudo
Publicado el 19/08/2020
Ruta USA en moto

En esta ocasión y aprovechando las fechas estivales, queremos hacer eco del viaje vivido por uno de los fotógrafos de moda del panorama “lifestyle” del motor. Su nombre es Alberto Monteagudo, su instagram @alangoesnuts y su ruta por las carreteras de California es uno de esos viajes que cualquier amante de las motos debe hacer al menos una vez en su vida. Por eso le hemos pedido que nos lo cuente para hacernos una idea.

En un principio pensamos en hacer una crónica por nuestra parte, pero finalmente creímos que lo mejor es que nos lo contara él con sus propias palabras. Esperamos que lo disfrutéis tanto como nosotros. ¡Buen viaje!

“Amigos, voy a hacer una ruta única en la vida a través de EE.UU en una Harley Davidson. ¿Quién se viene?” Dijo Cutu en nuestro chat de whatsapp. En ese momento, durante los primeros meses de 2019, ninguno contaba con el dinero suficiente para viajar a Estados Unidos y alquilar una Harley Davidson
durante 2 semanas así que conseguirlo sería el plan para todos nosotros.

Hablé con mi padre sobre este plan loco sin esperar que él dijera nada al respecto, simplemente para hablar sobre el sueño de hacer un viaje así. Se volvió hacia mí y dijo: “Vamos. Quién sabe cuánto tiempo estaremos aquí, esta podría ser nuestra segunda ruta juntos”. Por cierto, él tiene 68 años.

Después de mi primera ruta con él en Marruecos: 15 días de polvo, lluvia, frío, calor y la misma intensidad que belleza, no tenía claro que este viaje fuera una buena idea para él. Este tipo de aventuras realmente sacan a relucir lo mejor y lo peor de ti, y nuestro plan era hacer una ruta de 5.000km a lo largo de 17 días. En realidad, se trata de una ruta diaria de 300 km, sin fallar ni un solo día. Cada día que fallas, obtienes 300 km más para repartir entre el resto de días. Y no todos los días iban a depender de nosotros mismos.

Un dato divertido de este viaje fue que iba a cumplir 28 años en algún momento durante el recorrido. Y no lo sabría hasta que despertara ese día. Esta fue una sensación genial. Sin saber qué hacer, cuál sería el pronóstico, cómo aparecería cada milla, cuántos lugares recordaría u olvidaría, si alguien se caería o se haría daño… Escribir sobre estos sentimientos hace que vuelva a querer viajar.

Parte de las fotografías que podéis ver en esta publicación fueron tomadas con
una cámara analógica - Canon AF35ML vintage - que me llamó la atención cuando la vi en una aplicación de segunda mano de Internet. Con un objetivo de 40 mm f1.9 es perfecta para apuntar y disparar a bajo coste.

Ruta USA en moto

Después de hablar con mi padre, empecé a buscar patrocinadores, socios y otros métodos para reducir al máximo el coste del viaje. Después decidimos hacer las maletas con nuestras cosas, comprar los billetes y prepararnos para liberar nuestra mente de todo y abrir los ojos a largas carreteras, vastos paisajes y moteles de carretera improvisados.

Punto de inicio: Denver, Colorado // Punto final: San Francisco, California // 5,000km // 3 motocicletas

Uno de los sentimientos que más valoro para mí es la sensación de ligereza. Y esto es algo que siempre obtengo cuando conduzco una moto, especialmente en rutas largas. Solo puedes llevar lo esencial, tu ropa se vuelve funcional y tienes la oportunidad de reducir la cantidad de pensamientos y preocupaciones que suelen llenar tu cabeza. Volver a una versión más simple de mí mismo me ha ayudado a tomar decisiones complicadas que normalmente no habría podido tomar. Es como una terapia. Pasas de un punto A a un punto B y te curas en el camino.

Tuvimos varios momentos intensos durante todos estos días de conducción. Hubo discusiones sobre la toma de decisiones, maniobras arriesgadas, motos muy pesadas en el suelo en más de una ocasión, accidente en tramo de tierra (conmigo volando sobre la Harley), días súper lluviosos, calor épico cerca de Las Vegas... y la lista sigue y sigue.

A pesar de que estas Harley Davidson Electra Glide nos hicieron sentir muy seguros, nunca las habíamos probado, pero no fue difícil acostumbrarnos, especialmente con las anchas carreteras que tiene EE.UU y la ausencia total de rotondas.

Teníamos altavoces para escuchar música mientras conducíamos, tecnología bluetooth, tres maletas grandes aseguradas para guardar nuestra ropa y artículos esenciales, puños calefactables... ¡Para mí fue como el paraíso! O eso fue lo que pensé en la primera mitad del viaje.

Si lo piensas, recorrer 300 km al día no suena tan difícil, pero cuando es tu séptimo día haciendo 300 km empiezas a sentir realmente el peso de viajar. No usaba Internet durante el día a menos que estuviera en un hotel con Wifi, así que tuve que usar la música que tenía en mi teléfono. Escuché uno de mis álbumes favoritos durante esos largos caminos, Brontide - Artery (Álbum). Su música instrumental sonaba mientras veía pasar todos esos paisajes y el sonido del motor debajo de mí encajaba en esas canciones a la perfección.

No recuerdo el momento en el cual metí esa música en mi teléfono en vez de sólo usar Spotify, pero me sentí bien al no tener que elegir canciones y solo dedicarme a escuchar lo que tenía en la mano en ese momento. Me hizo conectar realmente con lo que estaba pasando. Era como escuchar ese viejo walkman con una sola cinta una y otra vez. Como dije antes, manteniéndome simple, manteniéndome ligero.

Lo que más nos gustó de la ruta que diseñamos y del propio país, fue la inmensa variedad de paisajes, temperaturas, tonalidades, gentes y sensaciones.

Recuerdo el momento en que condujimos a través de una carretera recta casi infinita hasta llegar a un lugar en el Gran Cañón. Allí pudimos ver diferentes tipos de paisajes y colores al mismo tiempo: un río a nuestro lado, bosques a media cordillera, una enorme montaña con nieve al fondo y un cielo despejado que lo envolvía todo y que fue el inicio de un camino inolvidable que todavía sigue claro en nuestras mentes cada vez que lo recordamos.

Cerca de Marble Canyon (Arizona) había un lugar donde tuvimos la sensación
de estar perdidos. No porque no supiéramos dónde ir, sino porque la amplitud de nuestro entorno era tan vasta que nos sentíamos como pequeñas hormigas moviéndonos lentamente por la llanura. Tuvimos esa sensación en muchos otros lugares de nuestra ruta, como en Monument Valley, Avenue of the Giants, Horse Shoe Bend, Antelope Canyon, Archs National Park, lugares perdidos en todo Utah…

Este país cambia tu percepción de escala, te hace más pequeño a medida que avanzas. Es como si alguien hubiera maximizado la geografía en comparación con el resto del mundo, o al menos lo que habíamos visto hasta el momento en otros lugares.

Para mí, las motos son como máquinas mágicas, son capaces de llevarte más y más lejos de lo que puedas imaginar. Te llevan al punto de destino tan rápido como manden tus agallas. Te ayudan a crear recuerdos. Te acompañan dondequiera que vayas. Tienes la oportunidad de crear una relación con un motor que amplifica tus límites y te proporciona alegría y felicidad. Es como un segundo corazón. Estos son los pensamientos e ideas que cruzan por mi mente cada vez que llevo una moto.

Simplemente soy consciente de lo que estoy sintiendo en ese momento y me siento afortunado por poder hacerlo. Conducir motos te enseña muchas lecciones, pero para mí, la más importante es que te hace apreciar los pequeños momentos antes de que desaparezcan. Piénsalo. Estás en constante exposición al peligro y cualquier cosa puede salir mal mientras estás a los mandos de una moto, pero aún así lo haces porque tienes fe y confianza y definitivamente no vas a dejar de vivir solo porque la vida sea peligrosa. Simplemente te acostumbras a ello.

Una de las partes más difíciles de la ruta fue la zona de Las Vegas - Palm Springs, nuestras botas casi se derriten mientras conducíamos. Solo podíamos respirar aire caliente, como si estuviéramos aspirando el vapor de una olla de espagueti hirviendo. Cutu y yo queríamos ver a toda costa esa arquitectura limpia, moderna y minimalista de los años 50-60 en Palm Springs, así que pasamos toda la mañana dando vueltas visitando las casas mientras mi padre se quedaba en un Café descansando.

El problema fue que cuando terminamos nuestra ruta por las casas de mediados de siglo. Fuimos al Café y el aire acondicionado estaba a tope;  Cutu se puso malo al día siguiente. Imaginad estar en el desierto a 40ºC hirviendo, con fiebre y dolor de garganta y tener que rodar otros 300 km cada día. Lo recuerdo K.O. durmiendo encima de su Harley al detenernos en una pequeña cabaña en los bosques profundos de Gorda, Big Sur (California). A pesar de todo, Cutu es un tipo duro, volvió a su máximo potencial unos días después.

¡Oh San Francisco, qué ciudad tan maravillosa! Paramos un par de días para descansar y aventurarnos por las calles empinadas de los alrededores. Lo que más me gustó de la ciudad fue su luz y el fluir de la historia que pude sentir por sus calles.

Y por supuesto sí, lo hicimos, la bajada del zigzageante y empinado "sitio al que ir": Calle Lombard (cuidado aquí ya que debes mantener no solo la moto recta sino la mente también, una caída en esta calle podría crear un buen estropicio), conducir por el Puente Golden State, pasear por el Puerto de San Francisco y muchas otras callejuelas, cuestas y rincones cerca de la ciudad.

Este lugar nos dio energía para reponer las pilas y prepararnos para el último tramo del camino; Carretera de la costa de Big Sur hasta la Avenida de los Gigantes en el norte de California y vuelta a San Francisco. Un padre, un hijo y un amigo. Cada uno de nosotros recorriendo nuestra ruta interior durante horas todos los días, pero juntos, compartiendo un plan, compartiendo recuerdos y compartiendo un solo camino a través de un enorme país.

Terminamos la ruta con el típico comentario de "Tios, la hemos clavado". Cada paso o decisión que tomamos, improvisada o no, nos llevó justo por el mejor camino. Los tres sanos y salvos, conduciendo durante kilómetros entre titánicos árboles milenarios. Así acabó nuestra ruta, pero no solo eso, sino que también hubo un baño en bolas "claramente". No puedes ir a los bosques de Estados Unidos y no puedes no correr hacia el agua tirando la ropa interior adentrándose rápidamente en uno de los baños más naturales que te puedas dar en tu vida. Esta es, para mi, la mejor imagen del viaje, la que describe mejor la felicidad y la libertad de la manera más precisa posible. Cuando la veo me acuerdo de la temperatura del agua, de cómo olían los árboles, del sonido de los animales a nuestro alrededor. Estos son el tipo de memorias que uno realmente quiere no sólo guardar, sino buscar.

Todo en este universo está sometido al tiempo y esto significa que todo sigue un ciclo. Nuestro viaje acaba y eso es precisamente lo que lo ha hecho tan bonito, que algún día tenía que acabar, así que uno trata de vivirlo con la mayor intensidad posible. Es nuestro Motor-Ciclo.

Después de todo el viaje, en la comodidad de tu hogar, tu familia, entiendes que viajar en moto es pura terapia, te ayuda a hacerte preguntas, te ayuda también a encontrar respuestas y despeja tu cabeza de todo lo que no es relevante.

No debería de olvidar la mejor parte del viaje: los tres nos tatuamos la última noche antes de regresar a Madrid. Estábamos comprando algo para el desayuno del próximo día cuando vi un estudio de tatuajes y bromeé: “Amigos, deberíamos hacernos un tatuaje antes de regresar, es la ruta de nuestras vidas”. Me miraron y bromearon por un segundo, pero Cutu rápidamente dijo: “Ok,hagámoslo”; Así que entramos en el estudio y nos tatuamos directamente 10 minutos después de la broma.

DEN - S.F. las iniciales con el logo de Harley y un número 1. Fácil y sencillo. Fue como un mutuo acuerdo, sentimos que habíamos vivido la misma experiencia y estábamos todos en el mismo barco, es decir, ¡mira la cara de mi padre! Ese fue su primer tatuaje, así que imaginad la situación. Supongo que solo se vive una vez, ¿verdad? Bueno, de eso se trataba este viaje: ¡DE VIVIR!

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Texto:

Alberto Monteagudo traducido por Pedro García

Fotos:

Alberto Monteagudo

Publicado el 19/08/2020

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