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Historia de padres, hijos y hermanos en las carreras

Cada vez es más habitual encontrarse en las carreras apellidos ilustres de la competición; “hijos de...” o “hermanos de...” que quieren mantener la tradición familiar. Pero, en ocasiones, ser hijo o hermano de algún personaje célebre puede llegar a ser una pesada carga. Esta es la historia de padres, hijos y hermanos en las carreteras.

Autor:
MWM
Foto:
Moto1Pro
Publicado el 18/07/2019
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Viendo a los hermanos Márquez, a Marc y a Alex, liderar el Mundial en MotoGP y Moto2 respectivamente se puede llegar a la conclusión de que lo suyo es algo genético. O quizás haya muchos otros casos en los que simplemente haya una cuestión de hábitos. Si un niño ve a su padre cada mañana en el garaje con su moto sería extraño que un día no intentara subirse en ella. Y si resulta que el padre es piloto, lo habitual es que quiera imitar a su progenitor siguiendo sus pasos.
Siempre ha habido familias motociclistas; padres, hijos, hermanos, primos... pero últimamente se hace mucho más común encontrarnos en las carreras a hijos de pilotos ilustres.

Sin duda el caso de Graziano y Valentino Rossi es el más llamativo de todos gracias a la dimensión que ha alcanzado la carrera de “Il Dottore” pero no podemos olvidarnos de los Roberts, Kenny y Junior, únicos padre e hijo Campeones del Mundo. O los referidos Márquez, los únicos hermanos que han sido campeones en los Grandes Premios -los Checa, Carlos y David, también lo han sido pero en SBK y Resistencia- que lo fueron en la misma temporada (2014) y que este año parece que tienen intención de repetir.

La llamada de la sangre

Graziano Rossi desarrolló una carrera deportiva corta y con algunos buenos resultados pero no fue un piloto excepcional; Valentino no tardó en superar los logros de su padre. También a algunos campeones del pasado sus hijos les siguieron los pasos sin llegar a alcanzar sus éxitos. La tradición familiar de Leslie Graham, el primer campeón del mundo de 500 -fallecido en el TT de 1953- fue continuada en los años sesenta por su hijo Stuart, que llegó a ser piloto de Honda y Suzuki. Sumó podios en prácticamente todas las categorías y su mejor logro fue ser tercero en 50 y 125 en 1967. Alberto Pagani, hijo de Nello, ganador del primer Mundial de 125 en 1949 fue subcampeón del mundo de 500 en 1972.

El paso del tiempo permitió ver en pista diferentes nombres familiares; muchos hermanos, como los Milani -Alfredo y Albino- los primeros que ganaron en la misma jornada un Gran Premio en categorías diferentes -Alfredo en 500 y Albino en sidecares- y a ellos se sumó en ocasiones el otro hermano, Rosano, como pasajero del side de Albino y que también llegaron a ganar carreras juntos. Lo de las familias en los sides fue de lo más normal; padre e hijo, esposo y esposa... y mucho más común lo de los hermanos haciendo dúo. También Franco y Walter Villa iniciaron juntos su andadura aunque el mayor se decantó por el trabajo técnico y el joven Walter llegó a ser campeón.

El primer caso en velocidad de un campeón hijo de campeón -porque antes que ellos Jeff Nilsson siguió los pasos de su padre Bill, campeón de motocross y fue campeón del mundo de enduro. Y Stefan Everts también se coronó como su padre Harry, una leyenda del motocross... y Doug Lampkin siguió los pasos de su padre, Martin, el primer campeón del mundo de trial- llegó de la mano de los Roberts. Kenny Junior,  el primogénito de “King” Kenny -triple campeón de 500 entre 1978 y 1980 y revulsivo del Mundial de Velocidad en aquellos años de su apasionante duelo con Spencer- fue campeón de 500 en 2000 con Suzuki tras un largo periplo deportivo bajo el paraguas de su padre.

Seguramente pocos pilotos como él han sentido el peso del apellido, el ser hijo de un nombre ilustre de la competición. Kenny Jr. inició su andadura en Estados Unidos y se dio a conocer en el Open Ducados de 1993. Lejos de lo que muchos podrían pensar Roberts nunca fue complaciente con su hijo; con ninguno de los dos... porque Kurtis, el menor, también le siguió los pasos. El caso es que una vez que Junior salió de la órbita del Team Roberts fue como si se hubiera quitado un peso de encima. En 1999, ya en Suzuki, plantó cara a Alex Crivillé y fue un dignísimo subcampeón y al año siguiente ganó el título. Aunque cuando las cosas se pusieron feas y la Suzuki dejó de funcionar volvió al redil familiar. Y en 2007 el padre y los dos hijos corrieron por primera vez juntos bajo los mismos colores.

Después de Junior el único campeón hijo de un ilustre ha sido Stefan Bradl, que ha terminado superando los resultados de su padre con el título de Moto2 conseguido en 2011. Pero quizás por la personalidad retraída de ambos y por cómo se vive el ambiente de la moto en Alemania -totalmente supeditado a la Fórmula 1- en casa de los Bradl no se sintió la carga de presión que ha podido haber en otras familias.

Pero cuando eres familia del piloto más célebre de todos los tiempos, las cosas no son fáciles. Valentino Rossi disfrutó de cierta tranquilidad en sus inicios; la que le costó encontrar su hermano Luca Marini. Pero en el FIM CEV, lejos de los “tifosi”, Marini pudo crecer deportivamente sin sentirse constantemente agobiado por los aficionados y ha llegado al Mundial integrado en el Sky VR46 -el equipo de su hermano- con el que ya ha llegado a triunfar en Moto2, donde es uno de los pilotos principales.

Seguir los pasos

Dicen que un apellido abre muchas puertas pero también puede convertirse en una pesada losa. Dakota Mamola, hijo del mítico Randy, debutó en el Mundial de Moto2 en 2014 pero no tuvo ningún éxito: “Mi padre nunca quiso traerme aquí muy pronto porque era mucha presión pero ahora es un buen momento para empezar a hacer wild cards”, decía Dakota. “Es mucha presión tener este nombre porque la gente se fija más en mí, aunque cada uno tiene su talento. Yo llevo en la sangre las motos pero cada uno tiene que rodar en su ritmo”.

Uno de los pilotos que más acusó el hecho de ser “hijo de” fue, seguramente, Gelete Nieto... aunque el primogénito del “doce más uno” confiesa que no lo sintió excesivamente. “Ha pesado un poco y mentiría si no lo reconociera pero la prensa y la gente que estaba a mi lado me ha apoyado y no he sentido presión en ese sentido. Todo el mundo se ha portado bastante bien y no me sentido mal. Soy el hijo de Ángel Nieto y siento un orgullo absoluto por todo lo que ha hecho mi padre pero yo era Gelete y al final el que se subía a la moto era yo. El peso del apellido lo he sentido, la verdad, quizás un poco pero a la hora de la verdad el que está encima a la moto es el piloto”.

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Nieto hizo todo lo que pudo para que sus hijos y su sobrino Fonsi no se dedicaran a las motos: “Mi padre nunca quiso que ni yo, ni Pablo, ni Fonsi, ninguno de los tres, corriese en moto y nunca nos ayudó ni nos animó a hacerlo. Intentaba alejarnos de las motos y de los circuitos y cuando empezamos a correr nunca tuvimos un aprendizaje corriente o fácil. Yo empecé a correr directamente en el Open Ducados y se me hizo cuesta arriba. En aquella época había un nivel importante. Yo empecé tarde y sin saber ir en moto; iba en moto como podía ir cualquier chaval de la calle y así subirte a una moto de carreras y enchufarle… Fue bastante complicado”.

“A mí tener el apellido Nieto me abrió las puertas de par en par… pero muy de golpe -explica Gelete-. Recuerdo una frase que dijo mi padre: ‘Voy a meterle en las motos de carreras a ver si se asusta’. Y claro, con 17 años no te asustas. Pero para ser una figura hay que superar unos escalones y yo empecé por la mitad de la escalera. Una vez que aprendes y llegas a un nivel alto, pues bien, pero moralmente y mentalmente es difícil. Hacer un podio en una carrera de minimotos, en un Critérium, es algo que te da mucha energía pero yo directamente me tuve que meter con estos tíos sin poder luchar por un podio o estar entre los primeros; yo me preguntaba si iba a valer para eso. Hay que empezar desde pequeñito”.

Desde pequeñito empezó Remy Gardner, aunque nunca le ha resultado fácil cargar con el peso de su apellido en Australia. Remy ha estado peleando con determinación por hacerse un sitio en Moto 2 y este año por fin empezaron a llegar los resultados... el primer podio, la primera “pole”... pero todavía sigue cargando con el peso de ser un Gardner.

Pero el hecho de ser hijo de un campeón no tiene por qué significar que haya que seguir los pasos del padre... aunque corras en moto. El mejor ejemplo lo tenemos en Freddie Sheene, el hijo del mítico Barry Sheene. Freddie estuvo bastante apartado del mundo de las carreras porque nació cuando su padre ya se había retirado. Siempre ha montado en moto y participaba regularmente en tandas en circuito hasta que en 2013, con 25 años, se animó a correr pero sin dedicarse profesionalmente a la competición. “No tengo grandes objetivos y ni me planteo correr profesionalmente; lo único que pretendo es pasarlo bien yendo en moto”.

Freddie corrió las primeras carreras de la temporada 2014 con una Kawasaki de Superstock 600 del equipo Quelch After Dark en el FIM CEV y ha seguido participando con discreción en el mundo de las carreras aunque no le resultaba sencillo correr en Gran Bretaña llevando ese apellido. El motociclismo británico seguía -y sigue- buscando al heredero de Barry Sheene. “Sabes que siempre te van a mirar porque te llamas Sheene y estás en una carrera de motos pero yo no me siento presionado porque lo único que hago es correr para divertirme” comentó. El suyo es un caso diferente.

Los padres

Cuando has sido un campeón o un piloto de nivel es muy difícil no sobrecargar a tu hijo, no ser demasiado controlador. No sabemos si Sito Pons fue excesivamente controlador con su hijo mayor, Axel, que llegó al Mundial de su mano en 2009 dentro del equipo con el que Pons regresaba formalmente al campeonato tras varios años apartado del Mundial. Axel había comenzado a seguir los pasos de su padre corriendo en el CEV en 125 pero sufrió un terrible accidente en 2008. Su vuelta a la competición fue precisamente dentro del equipo de su padre, en el Mundial de 250.

“Axel ha sido para mí el motor para seguir en las motos”, dijo Sito en su día. “Uno de los motivos de que haya regresado a las motos es Axel. Como todos los padres hacemos con nuestros hijos, intentamos ayudarles en lo que podemos” y desde 2008 hasta 2013 Axel ha sido piloto del Team Pons. Pero en 2014 Axel voló por su cuenta: “Axel ha tenido momentos de muy mala suerte que le han ido frenando en su carrera deportiva. El accidente grave del CEV en Jerez fue un freno muy importante. El ‘handicap’ de Axel fue su envergadura y quizás tuvimos que dar el paso demasiado pronto a 250”.

Y no contento con eso, Sito vio cómo su hijo mediano -Edgar- seguía también sus pasos llegando a ganar el Campeonato de Europa de Moto2 pero no ha tenido tanto éxito en el Mundial. Edgar siempre tiene cerca no sólo a su padre sino también a Axel. ¿Excesiva presión?: “Siempre va bien tener estos pilotos en casa y quizás sí que hay un poco más de presión pero has de saber controlarla y yo creo que te aportan más cosas positivas que, obviamente por la presión, negativas. Me ha beneficiado mucho tenerlos a ellos”.

Aki Ajo es otro padre de piloto que además llegó a ejercer como “manager” y jefe de equipo. Su hijo Niklas desarrolló su carrera deportiva al abrigo de su escudería, aunque Aki siempre intentó no estar muy encima de hijo. “Creo que es mejor que en una situación así el padre y el hijo mantengan alguna distancia y que cada uno esté concentrado en su trabajo. En mi experiencia personal prefería no tener una relación profesional directa con mi hijo. De hecho, durante el fin de semana no teníamos mucha comunicación; nos veíamos, nos hablamos dos o tres veces... nada, un minuto, dos, treinta segundos, y en esos momentos intentaba ser el padre, no su ‘manager’ personal ni su jefe. Quería evitar poner presión sobre sus resultados”, decía Ajo, mostrando una serenidad que resulta complicado mantener.


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Publicado el 18/07/2019

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