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Las motos en el siglo XXI: ¿mejor o peor que antes?

¿Te has parado a pensar en lo mucho -para bien- que han cambiado las motos en las últimas décadas? Desde el ABS hasta la IMU o las suspensiones electrónicas…

Las motos en el siglo XXI: ¿mejor o peor que antes?
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Redaccion Moto1pro
lldefonso García
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fecha12/06/2024


Una de las premisas del periodismo es que el periodista no debe ser noticia, algo que siempre intentamos cumplir en moto1pro.com. Dicho lo cual me vas a permitir una confesión, soy un amante de los cacharros clásicos, en especial los coches. Quizá por eso a veces recuerdo con una gran añoranza mi Yamaha RD400, mi primera moto grande, que compré en Canarias en 1977, cuando todavía las motos japonesas estaban prohibidas en la península ibérica.

La Yamaha RD400 era un tour de force en lo que a técnica se refería: frenos de disco, llantas de aleación, engrase separado, válvula de escape y más o menos ahí se acababa toda la tecnología de aquel modelo derivado de las TZ de carrera. Tanto es así que RD venía de Race Developed (desarrollada en las carreras). Carecía de: luz de LED, refrigeración líquida, aforador de gasolina, motor de arranque, inyección electrónica, ABS, control de tracción, asistente para el cambio, puerto USB… de sutilezas como sistema de medición inercial (IMU), conexión con el móvil o suspensiones electrónicas, más vale no hablar.

Las motos en el siglo XXI: ¿mejor o peor que antes?

Las motos: ayer y hoy

A menudo sacamos en estas páginas digitales lo que llamamos, creo que acertadamente, motos de ensueño. Modelos de coleccionistas que se venden en las mejore casas de subastas del mundo. Uno de mis sueños es poder tener algún día una Yamaha RD400 (la mías era matrícula GC-K) pero en el fondo sé, que si la tuviese, me daría unas pocas vueltas al año con ella y basta. Soy consciente de que no la utilizaría para viajar, ni siquiera para ir un fin de semana a un GP en suelo patrio (a pesar de que lo fardaría con ella junto a las GS 1300, MT-07 y Z900).

Estas líneas vienen a colación porque, al menos un servidor, a menudo nos obsesionamos con el 10 por cierto que nos falta en la vida, y ello nos dificulta disfrutar del 90 por ciento que sí tenemos. Soy lo suficientemente viejo como para acordarme cuando el maestro Dennis Noyes escribía en las revistas que salía a carretera con 30 kg de herramientas. Quizá un poco exagerado, los que tenemos la suerte de conocer a Dennis sabemos que es un auténtico escritor (te recomienda su primera novela, Yonder, Illinois, por ahora solo en inglés). El maestro Noyes a menudo fabula un poco. Lo cierto es que hace 40 años las bujías se perlaban, las motos tenían cámara y pinchaban, los faros no alumbraban y la intensidad dependía de las revoluciones a las que girase el motor, había que regular y cambiar los platinos (si eres joven búscalo en Google), mezclar el aceite y la gasolina en las 2T...

Los gringos dice que la historia no se repite pero sí que rima, que se parece. En el caso del motociclismo, al menos en lo que a técnica y por tanto, seguridad, creo que podemos decir que la historia progresa. En mi plaza de garaje tengo una Honda CBR600 de diciembre de 1989 y una Triumph Tiger Sport 660 de febrero de 2023, ambas de 600/700 cc y la diferencia es abismal a favor de la que todavía estoy pagando. Una de las pocas cosas que envidio de mi moto de hace 35 años es su caballete (además de su estampa), pues en la Triumph no se puede poner ni siquiera como opción por la ubicación de la petaca del escape… Quién sabe, igual es verdad que siempre vamos hacia adelante pero un poco a trompicones.