comprar moto después cuarentena

Qué debes saber si te compras tu primera moto después de la cuarentena

Empezar desde cero en el mundo de la moto puede ser muy abrumador, pero qué mejor momento para comprar una moto que después de la cuarentena. Aquí vamos a intentar despejaros el camino en vuestros primeros pasos en el mundo de las dos ruedas.

Autor:
Rodolfo Martínez
Foto:
Archivo
Publicado el 19/05/2020
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Ahora que sabemos que a partir de la Fase 1 de la desescalada podemos circular libremente con nuestras motos, es sin duda una de las mejores épocas de la historia para tener una moto nueva, como ya lo contamos hace unos meses. Y es que empezar algo nuevo siempre es emocionante, y más ahora en el proceso de desescalada del COVID-19 que estamos viviendo. Cuando empezamos por ejemplo un nuevo deporte o una nueva afición, al principio es todo tan desconocido que en muchas ocasiones no sabemos muy bien qué está pasando, y no digamos ya apreciar matices o tener capacidad de identificar pequeños detalles.

En el mundo de la moto esto ocurre en igual o incluso en mayor medida, ya que además del proceso de aprender a llevar una moto también tenemos que elegir nuestra nueva montura. Y, dependiendo del tipo de moto que elijamos, pueden ser mundos muy diferentes, ya que aunque las sensaciones de libertad y movilidad son las mismas, nada tiene que ver conducir una moto deportiva a una moto custom, ni en técnica de conducción ni en sensaciones de pilotaje.

La elección de la moto ha de basarse en nuestras necesidades de movilidad y el uso que vayamos a darle y, por supuesto, en que nos guste su diseño y estética, porque en la elección de la moto también hay mucho de emocional, pero eso lo veremos más adelante.

El proceso de aprendizaje de conducción de una moto es más complejo que la conducción de un coche, ya que a la coordinación de los mandos -en una moto convencional se utilizan las cuatro extremidades por separado- se le une el equilibrio y la acción del peso de nuestro cuerpo. Pero los movimientos se mecanizan rápido y nuestro cerebro, embriagado de sensaciones, disfruta de cada paso del aprendizaje.

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Por qué deberías comprarte una moto

Montar en moto es una fuente de sensaciones. En lo que movilidad se refiere, la fluidez en los desplazamientos, las sensaciones de libertad y agilidad con respecto al coche, son brutales cuando se prueban por primera vez. Evitar el tráfico, aparcar en la puerta y desenvolverte con una soltura jamás pensada en un coche son sensaciones que, una vez que las pruebas, uno se hace plenamente consciente de lo que significa la moto en movilidad urbana.

En trayectos más largos, viajar en moto nos transmite igual o más sensaciones de libertad, acompañadas ahora con sensaciones de pilotaje, independientemente del tipo de moto que llevemos. Inclinar suave, trazar, acelerar… todo esto está cargado de sensaciones que nos hacen disfrutar de unas emociones en las que quedamos absortos, igual que puede pasarnos al practicar un deporte o tocar un instrumento musical por ejemplo. En la moto tenemos destrezas que desarrollar y matices que identificar, acompañado de sensaciones que inundan nuestro cerebro; y todo ello mientras hacemos algo útil además, que es llegar donde queremos.

Y si entramos ya en circuitos de velocidad o en moto de campo todo se eleva por encima de lo terrenal, transportándonos a sensaciones y emociones que, el que no lo haya practicado, jamás podrá imaginar. Aquí el torrente de emociones que recibe nuestro cerebro es algo que no se puede comparar con nada. Sentir las inercias brutales de aceleración y frenada, inclinaciones al límite sintiendo el deslizamiento de los neumáticos, los movimientos de tu cuerpo de hacia todos los lados en reacciones instintivas para controlar todas las inercias y movimientos de la moto… es pura adrenalina.

Esto último de rodar en circuito o montar en moto de campo se puede hacer en cualquier momento, incluso empezando de cero si se hace guiado por profesionales. El peligro no está en la moto, si no en nosotros y nuestra forma de controlar riesgos e identificar límites.

Aprender a montar en moto

Como os decía, el peligro en la moto lo ponemos nosotros, no la moto en sí. Es por esto que aunque vayamos a comprarnos una moto de 125 para poder llevarla con el carnet de coche sin necesidad de sacarnos el carnet, deberíamos tener unas nociones básicas y aprender una serie de pasos importantísimos antes de lanzarnos a rodar, porque si nos asustamos en los primeros pasos en el mundo de las dos ruedas puede que se generen unos miedos no reales que sean muy difíciles de quitar.

Es por esto que siempre debemos confiar en profesionales, porque eso de que nos enseñe un amigo que “sabe mucho de motos y va muy bien” no nos garantiza nada, ya que hay una serie de factores psicológicos relacionados con el miedo, que pueden dar al traste con nuestras expectativas moteras. Siempre es mejor acudir a profesionales, ya que nos garantiza un aprendizaje limpio y sólido, que nos dará garantías, seguridad y confianza cuando salgamos con nuestra moto las primeras veces.

Para esto podemos ir a autoescuelas convencionales o también a centros de conducción como pueden ser el HIS de Honda en Barcelona, o la escuela de Jorge Lorenzo o Personal Enduro en Madrid. Allí os darán las motos y todo lo necesario para que aprendáis a montar en moto con la mejor técnica posible desde el minuto 0, encontrando así un atajo a las mejores sensaciones de pilotaje y seguridad antes de sacarnos el carnet.

Tener un buen dominio de la bici es algo muy importante en los primeros pasos antes de subirnos a una moto por primera vez. Ésta nos dará las primeras sensaciones de inclinación y nos ayudará a desarrollar todo el equilibro que necesitamos. De este modo cuando nos subamos a la moto, solo nos quedará por desarrollar la parte de control de mandos -acelerador y embrague principalmente-.

Una vez que tengamos equilibrio y dominemos los mandos en su conjunto, podremos controlar las inercias que la moto provoca en nuestro cuerpo. Este paso lo lograremos antes si nuestra primera moto es un scooter, ya que al ser automáticos solo tendremos que acelerar y frenar, sin preocuparnos por marchas ni embrague y nos ahorraremos la parte de coordinación de mandos para el accionamiento de las marchas. Pero también debemos aprender a frenar, acelerar e inclinar correctamente para circular seguros.

Independientemente del tipo de moto que llevemos, un buen tacto de acelerador y frenos es imprescindible para circular seguros y ser capaces de reaccionar ante imprevistos. Para desarrollar estas destrezas de correcciones rápidas ante situaciones inesperadas, la moto de campo es la mejor escuela.

En los scooter el freno trasero lo ocupa la mano izquierda, dejando el freno delantero y el acelerador para la mano derecha. Una vez que tengamos tacto de mandos y coordinación, unido al equilibrio de la bici, ya disponemos de todas las destrezas necesarias.

En una moto convencional la mano derecha tiene que actuar sobre freno delantero y acelerador, igual que en los scooter, pero la mano izquierda ahora se ocupa del embrague, dejando el freno trasero para el pie derecho. Y finalmente, del pedal del cambio de encarga el pie izquierdo. Puede parecer complejo, pero en unas horas de práctica naturalizamos los movimientos y quedan fijados en nuestro cerebro, olvidándonos por completo de estas acciones que pasan a ser totalmente mecánicas.

En ese punto ya podremos disfrutar de todas estas sensaciones y seremos capaces de centrar la atención en la carretera o en el tráfico y los demás usuarios de la vía. Es por esto que es importante que aprendamos con alguien que nos guie, ya que hasta que no dominemos la moto y naturalicemos todo el pilotaje, no podremos rodar del todo seguros.

Es un proceso muy bonito y bastante agradecido, ya que en unas semanas tendremos un buen control total de nuestra moto, y cada paso que damos se afianza día a día y nunca se pierde, igual que montar en bicicleta. Los pilotos profesionales dicen que ellos pierden la “soltura” en unas pocas semanas, pero eso se refiere a matices milimétricos a altísimas velocidades. Cualquier usuario de moto, una vez ha aprendido a montar, es algo que no se olvida jamás.

Y no solo no se olvida si no que engancha. La moto nos trasmite una paz interior que es comparable a poco, y es que cuanto más intensas son las sensaciones más adictivas se vuelven. He hecho muchos deportes de acción en mi vida y como la moto no he encontrado nada, sobre todo la moto de campo o los circuitos de velocidad, que son capaces de generar unos niveles de sensaciones estratosféricos. Para que os hagáis una idea, si tenéis nivel esquiando, bajo mi punto de vista, pueden ser las sensaciones más se le parezcan.

 

¿Qué carnets de moto existen? ¿Cómo sacarlos?

Hay multitud de motos en el mercado que se pueden llevar con el carnet de coche. En motos de dos ruedas tenemos desde ciclomotores a motos de máximo 125cc y 15cv -11Kw-. En el mercado actual podemos encontrar una gran oferta de este tipo de motos.

Pero si optamos por motos de tres ruedas, como los scooter modernos, podemos aumentar la cilindrada y los caballos sin límite. Basta con que la moto -el vehículo en este caso ya que no se considera “moto”- esté homologada para su conducción sin carnet.

Pero si optamos por sacarnos el carnet de moto, cosa de la que seguro no nos arrepentiremos, conforme han avanzado los tiempos se ha escalonado el acceso. Ahora la experiencia se ha convertido en un factor determinante y diferentes tipos de carnets dan acceso a diferentes tipos de motos.

Existen cuatro tipos de carnets de moto: AM, A1, A2 y A, y el hecho de tener el de coche, el carnet B, también puede condicionar los requisitos que te pedirán para acceder a ellos, o incluso puede ser convalidado en según qué caso.

Si quieres llevar un scooter 125 para tu día a día o en hacerte con la súper deportiva de tus sueños, para estar motorizado y disfrutar de la libertad de las dos ruedas aquí tienes una guía de todos los carnets y de cómo sacarlos.

Cómo elegir mi primera moto

Elegir una moto es una decisión en la que influyen muchos aspectos diferentes. Y cuando lo hacemos por primera vez se puede convertir en algo complicado ya que debemos tener en cuenta una serie de nuevos factores que afectan directamente a nuestra decisión. Esto también puede pasarnos si después de algunos años sin moto y volvemos a comprarnos una, ya que hemos de repensar la moto que más nos conviene en el momento concreto de nuestras vidas.

Estos factores de decisión podemos englobarlos en precio, uso, diseño y prestaciones. El peso de cada factor variará en función de la situación personal de cada uno, dando más prioridad a uno o a otro en función de gustos y necesidades.

El precio es algo que vendrá condicionado por nuestra capacidad económica, por lo que deberemos ajustarnos a esto y, normalmente, es una decisión previa. Pero los otros tres factores podemos regularnos y buscarlos en cualquier rango de precio. Es decir, si buscamos una moto económica, dentro de ese rango de precio, tenemos infinidad de motos con diferentes usos, diseños y prestaciones.

Es por esto que, una vez definido nuestro límite de precio, debemos comenzar la búsqueda según el uso que vamos a darle y las sensaciones que buscamos encontrar, y que además de nos guste claro, ya que nunca hay que olvidar el componente estético y aspiracional, que puede ser el más importante en muchos casos. Por ejemplo, aunque un scooter es lo más útil y lógico en ciudad, prefiero ir con una moto de estilo deportivo simplemente porque me gusta más estéticamente.

Lo ideal sería encontrar un equilibrio entre todos los factores y encontrar una moto útil, con las mejores prestaciones y de un diseño que me resulte atractivo. Pero esto no siempre es tarea fácil.

En el mercado existen distintos tipos y categorías de motos con diferentes usos y comportamientos y, aunque todas tienen en común la libertad de movimientos y las características comunes de todas las motos, en muchos casaos nada tienen que ver el comportamiento y las sensaciones de pilotaje de unas y otras. Esto es porque el tipo de motor, las geometrías, el tipo de chasis, el tamaño de las ruedas… Todo influye en el comportamiento.

Para aclararos todas las dudas al respecto tenemos un artículo específico donde os contamos qué sanciones nos transmite cada tipo de moto y cuales son sus usos, con el que aprenderéis también a leer y comparar los datos de las fichas técnicas.

Una vez con nuestra moto nueva solo nos queda cumplir con las normas, ¡y disfrutar!

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